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El descenso de los glaciares asiáticos se ralentiza

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Agencia Espacial Europea
La Agencia Espacial Europea es la puerta de acceso al espacio del continente europeo. Su misión consiste en garantizar que la inversión en actividades espaciales siga dando beneficios a los ciudadanos de Europa.
Minsait
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Los glaciares situados en las montañas más altas del mundo son fuente de vida para más de mil millones de personas, a las que proporcionan agua para beber, para regar y para generar electricidad. A medida que el cambio climático avanza y los glaciares van perdiendo masa, podríamos pensar que, lubricado por el agua de fusión, su caudal sería más rápido. Sin embargo, las imágenes por satélite de los últimos 30 años nos muestran que no es tan sencillo. 

Un artículo publicado recientemente en Nature Geoscience describe cómo un gran número de estas imágenes ha permitido comprobar que, de hecho, la velocidad a la que los glaciares descienden por las cumbres de Asia se ha ralentizado.

La alta montaña asiática se extiende desde los macizos de Tian Shan e Hindú Kush en el noroeste hasta el extremo suroriental del Himalaya. Esta área también forma parte de lo que se conoce como “tercer polo”, ya que sus campos de hielo a gran altitud contienen la mayor reserva de agua dulce fuera de las regiones polares.

Este tercer polo constituye la cabecera de los diez mayores sistemas fluviales de Asia y abastece a más de 1.300 millones de personas, casi el 20 % de la población mundial.

Durante más de una década, los datos satelitales han documentado el adelgazamiento de los glaciares de alta montaña y la pérdida de masa debida al derretimiento del hielo.

Los investigadores descubrieron que el grosor del hielo es el factor más importante en la regulación del flujo: cuanto más delgado es el glaciar, más lento es su movimiento. Esto contradice la hipótesis más intuitiva de que el flujo glaciar se acelera por el efecto de lubricación del agua de fusión en su base

“No obstante, no estaba totalmente claro lo que esta pérdida de hielo implicaba para el caudal”, reconoce el autor principal del estudio, Amaury Dehecq, del Laboratorio de Propulsión a Reacción (JPL) de la NASA y la Universidad de Edimburgo.

Los científicos deben comprender qué regula la velocidad de flujo de los glaciares para predecir cómo afectará su deshielo al suministro de agua dulce en el futuro y cómo esta agua de fondo contribuirá al aumento del nivel del mar.

El estudio, que comenzó en el marco del programa Dragon de la ESA, emplea imágenes de los satélites estadounidenses Landsat, que forman parte de las misiones de colaboración con terceros de la Agencia.

Dragon es una iniciativa conjunta de la ESA y el Centro Nacional de Detección Remota de China para la promoción del uso de datos de la ESA, de misiones de colaboración, de los satélites Sentinel de Copernicus y de satélites chinos con fines científicos y de aplicación.

Las misiones de colaboración con terceros no son misiones satelitales de la ESA, sino que en virtud de un acuerdo los datos de estas misiones son procesados y archivados por los sistemas terrestres multimisión de la Agencia. El Servicio Geológico de los Estados Unidos y las misiones Landsat de la NASA son ejemplos de estas colaboraciones. 

El doctor Dehecq y sus colaboradores analizaron casi dos millones de pares de imágenes de los satélites Landsat, recogidas entre 1985 y 2017, y emplearon técnicas de seguimiento automático de características para medir la distancia recorrida por determinados elementos de los glaciares, como grietas o manchas de tierra, entre las imágenes anteriores y las posteriores.

Alex Gardner, también del JPL, añade: “Repetimos el proceso millones de veces para poder ver cambios en la velocidad de hasta un metro al año”.

Los investigadores descubrieron que el grosor del hielo es el factor más importante en la regulación del flujo: cuanto más delgado es el glaciar, más lento es su movimiento. Esto contradice la hipótesis más intuitiva de que el flujo glaciar se acelera por el efecto de lubricación del agua de fusión en su base.

Uno de los motivos de esta ralentización es la gravedad

La atracción gravitacional se relaciona con la masa, por lo que si un glaciar pierde masa, la atracción se debilitará, lo que hará que fluya a menor velocidad.

Asimismo, en los pocos lugares donde los glaciares se han mantenido estables o donde están creciendo en lugar de debilitarse, las velocidades de desplazamiento han aumentado ligeramente.

Noel Gourmelen, de la Universidad de Edimburgo, explica que “lo sorprendente de este estudio es que la relación entre el adelgazamiento y la velocidad de flujo es muy uniforme”.

“Estos resultados deberían ayudarnos a comprender mejor el comportamiento pasado de los glaciares y a proyectar mejor su aporte a la presencia de agua y al nivel del mar a medida que responden al cambio climático”.

“Poder monitorizar estas regiones remotas desde el espacio durante largos periodos de tiempo es muy importante para entender qué está sucediendo. Además, ahora también contamos con las misiones Sentinel de Copernicus, que desempeñan un papel clave en este tipo de vigilancia”.

El porcentaje de la población mundial que depende del agua de estas cumbres es tan elevado que los cambios en el tamaño y el caudal de estos glaciares pueden tener consecuencias graves para la sociedad.

La importancia de seguir vigilando esta frágil región está clara, como subrayó recientemente la Organización Meteorológica Mundial (WMO) en el artículo de National Science Review “Scaling the peaks for social benefits”.

Reconociendo la necesidad de abordar la facilidad de acceso a información fiable y políticamente pertinente sobre recursos hídricos, mediante la integración de nuevos conocimientos sobre los cambios acelerados en la criosfera de alta montaña, la WMO celebrará una Cumbre sobre las Regiones de Alta Montaña en octubre de 2019. 

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