La Agencia Vasca del Agua lleva a cabo un proyecto para recuperar las praderas marinas en los estuarios vascos

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(URA) La Agencia Vasca del Agua URA ha encomendado a AZTI-Tecnalia (centro tecnológico especializado en investigación marina y alimentaria) la realización de un proyecto de protección y recuperación de las praderas marinas del País Vasco que se enmarca en el Programa de seguimiento del Estado Ecológico de las masas de agua de la CAV, en concreto en la Red de Aguas de Transición y Costeras.

Estas praderas, formadas por especies de plantas del grupo de las fanerógamas marinas (las fanerógamas son plantas vasculares, al igual que las hierbas de las praderas, a diferencia de las algas que son los vegetales marinos más frecuentes), crecen habitualmente en los estuarios y resultan de gran importancia en la ecología de estos sistemas, al albergar de distintas especies de peces y crustáceos y otros grupos animales. El objetivo de URA consiste en localizar las zonas costeras más adecuadas para recuperar las praderas marinas en el conjunto de los estuarios vascos. La última actuación se ha llevado a cabo en Plentzia, donde se han trasplantado ejemplares de la especie Zostera noltii provenientes del estuario del Oka.

Esta línea de estudio se puso en marcha en el año 2008 con el objetivo de profundizar en el conocimiento de las praderas marinas existentes en los estuarios vascos. Desde entonces, se han elaborado informes anuales detallando las actividades llevadas a cabo y los resultados obtenidos.

Zostera noltii es una de las especies nativas de Europa que forman las praderas marinas vascas y se encuentra registrada como ‘en peligro de extinción’ dentro del Catálogo Vasco de Especies Amenazadas de la Fauna y Flora. Conocer el estado actual de la especie y favorecer su presencia y desarrollo en los distintos estuarios resulta de gran importancia por sus efectos beneficiosos para el ecosistema marino. El propósito de URA es determinar, a través de la colaboración con AZTI, los lugares más adecuados de la costa en los que llevar a cabo con garantías de éxito acciones de reintroducción de esta planta marina.

De los doce estuarios existentes en Euskadi, solamente los del Lea, Oka y Bidasoa cuentan actualmente con estas fanerógamas marinas. El último trasplante se ha llevado a cabo recientemente en la zona de Junkera del estuario del Butroe en Plentzia, donde se han colocado sedimentos con ejemplares de Zostera noltii provenientes del estuario del Oka. Este trasplante se suma a otros anteriores realizados en la misma zona y en Zumaia, en el estuario del Urola. Son pruebas piloto, a pequeña escala, cuyo objetivo principal no es la reintroducción o recuperación de praderas sino comprobar la capacidad de esta planta para sobrevivir en estas nuevas zonas. La actuación de reintroducción corresponde a una fase posterior, lo cual requeriría un trasplante más intensivo y a mayor escala.

Las praderas marinas cumplen funciones muy importantes, como servir de refugio a los juveniles de diferentes especies de peces y crustáceos (por ejemplo, camarones), y suponen parte de la dieta de algunos peces y aves acuáticas como patos y ánsares; contribuyen a la mejora de la calidad del agua marina, debido a que actúan como un filtro y provocan que los materiales que se encuentran suspendidos en el agua se depositen en el sedimento; contribuyen a la producción de oxígeno y captación de CO2;actúan como un elemento de protección de la franja costera, ya que, por un lado, sus raíces forman un entramado que retiene el sedimento e impide su erosión, y, por otro lado, las mismas plantas oponen resistencia a las olas y corrientes marinas que afectan directamente a la costa disminuyendo su efecto erosivo; otra de sus virtudes es la de servir como elemento de soporte para algas y moluscos.

La acción del ser humano, causa de su desaparición

En el caso del País Vasco, las fanerógamas marinas crecen habitualmente en zonas intermareales –área comprendida entre la pleamar y la bajamar-. Su ubicación cercana a la costa provoca que sufran importantes amenazas debidas a la acción del ser humano. La principal causa de su retroceso reside en la ocupación de sus hábitats por la construcción de infraestructuras, como carreteras, paseos marítimos y edificios. Otra causa es el marisqueo, una actividad que remueve el sedimento donde se asienta la pradera. Los fondeaderos de poca profundidad también influyen negativamente debido a que, al bajar la marea, los fondos de los barcos y sus elementos de sujeción impactan directamente contra el sedimento marino. Finalmente, la contaminación del agua y del lecho marino provoca un ambiente muy poco propicio para el crecimiento de las praderas.

Teniendo en cuenta los beneficios que las praderas generan, su pérdida repercute de forma muy negativa en el valor ecológico y económico de los ecosistemas costeros. La desaparición de las fanerógamas supone un descenso de la productividad y biodiversidad marina, la alteración de la dinámica costera, disminución de la calidad de las aguas, falta de oxigenación, desestabilización del sustrato marino y reducción de los recursos pesqueros. Estas consecuencias afectan directamente a la sociedad, ya que repercuten en actividades como el turismo y la pesca en todas sus facetas, tanto recreativa como profesional.

Teniendo en cuenta la tipología de los estuarios y los hábitats que ofrecen, los científicos de AZTI-Tecnalia consideran que las praderas marinas pudieron existir en el pasado en todos los estuarios vascos, si bien solamente existe constancia escrita de su presencia, a comienzos del siglo XX, en los estuarios del Nerbioi, y Oiartzun.

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