Connecting Waterpeople
Almar Water Solutions

La desalación en el sector turístico

  • desalación sector turístico
    Racks de ósmosis inversa de una de las plantas desaladoras de Ridgewood Egypt.
  • Aunque el turismo no es un gran consumidor de agua en comparación con la agricultura o la industria, este cuenta con problemas específicos como son la concentración estacional y geográfica.
  • La demanda de agua orientada al sector turístico requiere de un modelo sostenible, donde la desalación y la reutilización, grandes apuestas de Almar Water Solutions, juegan un papel fundamental.
Descargar artículo en PDF
Iniciar sesión

Sobre la Entidad

Almar Water Solutions
Almar Water Solutions es una compañía especializada en el desarrollo, promoción, financiación, diseño y operación de infraestructuras de agua para el mercado municipal e industrial.

Publicado en:

Portada iAgua Magazine

El sector turístico es uno de los sectores económicos de mayor crecimiento e ingresos a nivel global. Según la Organización Mundial del Turismo de las Naciones Unidas (UNWTO), el turismo no ha parado de crecer desde 1950, tras la Segunda Guerra Mundial, donde hubo veinticinco millones de turistas. 68 años después, este número ha aumentado hasta alcanzar los 1.400 millones de turistas internacionales por año, lo que supone un aumento de 56 veces.

Las llegadas de turistas internacionales (visitantes que pernoctan) en todo el mundo crecieron un 4% en 2019 hasta alcanzar los 1.500 millones, según los datos comunicados por los destinos de todo el mundo. El año 2019 fue un año de gran crecimiento, aunque más lento en comparación con los datos excepcionales de 2017 (+7%) y 2018 (+6%). La demanda fue más lenta principalmente en las economías avanzadas y en particular en Europa.

Aunque el turismo no es un gran consumidor de agua, suele situarse en regiones y áreas donde la escasez de este recurso es una realidad

Todas las regiones disfrutaron de un aumento de las llegadas. Oriente Medio (+8%) lideró el crecimiento, seguido de Asia y el Pacífico (+5%). Las llegadas internacionales a Europa y África (ambas +4%) aumentaron en consonancia con el promedio mundial, mientras que en América se registró un crecimiento del 2%. En lo que respecta a los principales mercados de origen, Francia registró el mayor aumento del gasto en turismo internacional entre los diez principales mercados, mientras que los Estados Unidos lideraron el crecimiento en términos absolutos.

Sin embargo, en el 2020, el turismo ha sido uno de los grandes afectados por la pandemia de la COVID-19. Desde el año 2000, los ingresos mundiales por viajes y turismo se han triplicado, y el sector contribuye hoy con el 10,4 % del producto interno bruto mundial (PIB), proporcionando uno de cada diez puestos de trabajo en todo el mundo. A mediados de abril de 2020, las empresas internacionales de viajes se paralizaron. El Consejo Mundial de Viajes y Turismo (WTTC) estima que el sector de los viajes podría reducirse en más de un 30% en 2020, y que cien millones de puestos de trabajo están en riesgo con una pérdida global de hasta 2,7 billones de dólares. Y es que según la Organización Mundial del Turismo (UNWTO), el 100% de los destinos turísticos tienen algún nivel restricciones en vigor y el 72% de los países se han visto afectados por los viajes internacionales.

Sin embargo, históricamente la demanda siempre se ha recuperado tras una crisis, aunque el tiempo de recuperación puede variar. El mundo volverá a viajar, y el sector volverá a tener turistas y a consumir agua para llevar a cabo sus actividades.

Aunque el turismo no es un gran consumidor de agua (alrededor del 2%) en comparación con la agricultura o la industria, este suele situarse en regiones y áreas donde la escasez de este recurso es una realidad, creando problemas muy específicos en cuanto al consumo de agua:

  • Una concentración estacional: los picos de turismo coinciden con el período en el que los recursos hídricos son escasos, sobre todo el verano.
  • Una concentración geográfica en la costa: la cual se caracteriza por la escasez de recursos locales, sobre todo en las islas, y por ser normalmente un lugar natural sensible.
  • Una oferta turística que a menudo se basa en instalaciones que consumen una cantidad excesiva de agua, con campos de golf, piscinas o centros acuáticos.
  • Un uso frecuente de pozos no declarados: ya sea para regar jardines y áreas verdes, mantenimiento de campos de golf u otros usos (limpieza de dependencias, patios, etc.).

Las características anteriores apuntan a la necesidad de una infraestructura adicional para transferir agua desde el interior de los países o el uso cada vez más frecuente de fuentes de agua no convencional, como la desalación y la reutilización.

El turismo puede representar una fuente de ingresos para mejorar los sistemas de abastecimiento y saneamiento de las poblaciones locales

La desalación supone una solución eficaz para aquellos mercados, como el turístico, que requieren de un servicio de alta calidad y una completa fiabilidad, y en el que los clientes o los gobiernos pueden permitirse pagar su coste. Además, el turismo puede representar una fuente rica de ingresos para mejorar los sistemas de abastecimiento de agua y saneamiento de las poblaciones locales, donde también hay altas concentraciones de personas, las cuales exigen una calidad veinticuatro horas al día, siete días por semana.

El uso del agua para el turismo contempla multitud de actividades: para las habitaciones, la lavandería, la cocina, las piscinas, los jardines, la limpieza de áreas comunes y otros. Por lo tanto, el agua supone un recurso esencial para sus actividades diarias e implica altos costes si no se optimiza su consumo.

Muchas zonas turísticas cuentan con plantas desaladoras de agua de mar para cubrir toda su demanda, como es el caso de España, Marruecos o Egipto. En muchos casos también cuentan con plantas de tratamiento de aguas residuales para reducir el impacto ambiental, permitiendo la reutilización del agua para el riego de jardines, zonas verdes y otros usos.

Los impactos ambientales se refieren a las interacciones entre la actividad turística y el medio ambiente, cuyo efecto positivo o negativo, junto con su intensidad, depende de factores como el volumen de turistas, la regulación del sector, la vulnerabilidad del medio ambiente y las actividades realizadas, entre otros. Una parte de los impactos del turismo se asocia al efecto sobre los recursos hídricos, ya que la actividad turística aumenta la demanda de agua, así como la producción de aguas residuales. En ocasiones, el consumo de agua relacionado con el turismo puede superar la demanda de la población local y algunos estudios han encontrado que el consumo de agua por turista y día es de dos a tres veces mayor que el volumen de agua consumida por habitante y día.


Planta desaladora de Ridgewood Egypt que da servicio al sector turístico.

Una elevada concentración de la demanda de agua para el turismo puede superar las tasas de renovación de estos recursos y, por lo tanto, comprometer la sostenibilidad socioeconómica y ambiental de esta actividad. En este escenario y en lo que respecta al uso intensivo de los recursos hídricos, el estudio La huella hídrica del turismo en España afirmaba que los destinos de sol y playa se agrupan en zonas con escasos recursos hídricos, algunas de las cuales ya requieren intervención si se quiere evitar la salinización del suelo. Y por ello, el uso de recursos no convencionales se ha convertido en una solución necesaria, como la desalación y la reutilización de las aguas residuales.

Además, está comprobado que la desalación es el proceso de tratamiento que mejor equilibra la calidad del agua producida con los costes de implementación y operación. Otra razón para la implantación generalizada de este sistema es su mayor versatilidad en cuanto a los caudales de producción. Es decir, que es más fácil ampliar su capacidad si es necesario, sobre todo en aquellas zonas costeras con turismo variable, donde su uso es más intenso normalmente en verano.

Hoy en día existen más de 21.000 plantas de desalación en todo el mundo, enfocadas a distintos usos. Con un CAPEX de 15.236 millones de dólares y con una capacidad contratada de 5,42 millones de metros cúbicos/día en 2020, la desalación se ha convertido en una tecnología madura que ha conseguido producir agua potable de muchísima calidad en los cinco continentes del planeta.

La desalación supone una solución eficaz para aquellos mercados que requieren de un servicio de alta calidad y una completa fiabilidad

Almar Water Solutions, consciente de las necesidades de agua potable de calidad en las zonas turísticas, ha firmado recientemente, a través de la joint venture creada con Hassan Allam Utilities, la adquisición de la empresa Ridgewood Egypt, la cual dispone de 58 plantas de desalación a lo largo de toda la costa egipcia. Estas plantas dan servicio principalmente al sector turístico y empresarial, muy extendido en la zona, y donde Almar Water Solutions pretende seguir impulsando su desarrollo con una operación eficiente y la creación de nuevos proyectos de infraestructura de agua.

Asimismo, la compañía apuesta, desde el inicio de su creación, por las fuentes de agua no convencional para proporcionar agua de calidad y en cantidad en todas aquellas zonas que tienen una necesidad del recurso, ya sea para usos municipales, agrícolas, industriales o urbanos. Actualmente, varios proyectos se encuentran en desarrollo como la planta desaladora de Shuqaiq 3 en Arabia Saudí, o ya en operación y mantenimiento como la depuradora de Muharraq en Baréin.

La redacción recomienda