Cuando la digitalización del agua se convierte en política urbana: la experiencia de Santander
Cuando la digitalización del agua se convierte en política urbana: la experiencia de Santander
En el marco del Spain Smart Water Summit 2025, la intervención conjunta de Rocío Santiago Barrajón, directora de operaciones en Aqualia, y Gema Igual Ortiz, alcaldesa de Santander, ofreció una visión completa sobre cómo la digitalización del ciclo urbano del agua puede convertirse en una palanca estructural de transformación cuando se apoya en una colaboración público-privada sostenida en el tiempo. Desde el inicio quedó claro que el caso de Santander no responde a una iniciativa puntual ni a una adopción reciente de tecnología, sino a un proceso continuo iniciado hace casi dos décadas, basado en inversión planificada, toma de decisiones a largo plazo y una orientación constante hacia la eficiencia y el ciudadano. Los resultados alcanzados y los retos futuros se presentaron como partes inseparables de una misma estrategia.
Una visión global de la digitalización en Aqualia
Rocío Santiago contextualizó la experiencia de Santander dentro del modelo global de Aqualia, una compañía con presencia internacional y una amplia diversidad de realidades operativas. Esa experiencia ha llevado a la empresa a concebir la digitalización como un proceso ligado a la gestión inteligente y a la gestión integrada, más que como una suma de soluciones tecnológicas independientes. La evolución ha consistido en pasar de sistemas digitales aislados a un ecosistema interconectado capaz de transformar grandes volúmenes de datos en decisiones operativas en tiempo real.
Este enfoque se apoya en una arquitectura tecnológica que integra información procedente de todas las fases del ciclo del agua. Entre los elementos que sustentan este modelo destacan:
- Sistemas de información geográfica que georreferencian infraestructuras y sirven de base común
- Plataformas de control en tiempo real y supervisión operativa
- Herramientas de analítica avanzada y modelización hidráulica
- Sistemas de gestión de activos y mantenimiento
- Cuadros de mando orientados a la toma de decisiones
Rocío Santiago subrayó que la digitalización no puede desligarse de la necesidad de renovar infraestructuras físicas, muchas de ellas envejecidas. La tecnología permite priorizar inversiones, optimizar recursos y maximizar el impacto de cada actuación, pero requiere compromisos financieros estables y visión de largo plazo.
Santander como laboratorio urbano de gestión inteligente
Desde la perspectiva municipal, Gema Igual explicó cómo esta estrategia se ha materializado en Santander a través de una colaboración con Aqualia iniciada en 2006. El punto de partida fue un servicio esencialmente analógico, con infraestructuras obsoletas y limitaciones presupuestarias para afrontar su modernización desde la administración local. El modelo concesional permitió desplegar un plan director y un plan de inversiones que abordaron de forma simultánea el abastecimiento, el saneamiento y la tecnología.
En una primera fase se renovaron redes, se construyeron nuevas infraestructuras y se implantaron sistemas de telecontrol, cartografía digital y sectorización. Estos avances sentaron las bases para una gestión más eficiente y medible, cuyos resultados se tradujeron en ahorros significativos de agua y energía, así como en una mejora progresiva de la calidad del servicio.
La alcaldesa destacó que la eficiencia solo es posible cuando se conoce con precisión lo que ocurre en la red. La capacidad de medir, analizar y anticipar comportamientos permitió pasar de una gestión reactiva a una gestión predictiva, especialmente relevante en una ciudad con fuertes variaciones estacionales de población y consumo.
El ciudadano en el centro de la transformación
Un eje central de la intervención fue la necesidad de que la modernización tecnológica sea visible y comprensible para la ciudadanía. Gema Igual insistió en que la calidad del servicio debe existir y debe percibirse, y que cualquier proceso de digitalización debe ir acompañado de una estrategia de comunicación y pedagogía pública.
En Santander, este enfoque se tradujo en el desarrollo de herramientas digitales orientadas al usuario, que han permitido mejorar la relación entre el servicio de agua y los ciudadanos. Entre los principales avances destacados se encuentran:
- Acceso a información de consumo en tiempo casi real
- Eliminación de estimaciones y mayor precisión en la facturación
- Detección temprana de fugas y consumos anómalos
- Canales directos para comunicar incidencias y recibir avisos
- Reducción de molestias asociadas a la lectura de contadores
La implantación progresiva de la telelectura ha sido clave en este proceso, tanto por sus beneficios operativos como por su impacto en la experiencia del usuario. Además, la integración de los datos del agua con otros sistemas urbanos ha permitido avanzar hacia una gestión más transversal de la ciudad, reforzando la coordinación con áreas como el tráfico o el alumbrado.
Fondos europeos y aceleración del cambio
La parte final de la sesión abordó el papel de los proyectos financiados con fondos europeos como aceleradores de la transformación digital. Rocío Santiago explicó que los PERTE han permitido concentrar en plazos muy cortos actuaciones que, sin este impulso, se habrían desarrollado de forma mucho más gradual. En el caso de Santander y su entorno, estas iniciativas se orientan a una gestión integral del ciclo urbano del agua, con actuaciones que abarcan desde estudios estratégicos hasta el despliegue de sensórica avanzada, plataformas digitales y medidas de ciberseguridad.
El proyecto Cantabricontrol ejemplifica este enfoque, al plantear una mejora de la eficiencia hídrica y el control de caudales en tiempo real en decenas de municipios de Cantabria. La combinación de tecnología, análisis predictivo y cooperación intermunicipal permitirá reforzar la resiliencia frente a episodios de sequía o inundación y cumplir con los nuevos marcos normativos.
A lo largo de la intervención quedó patente que la digitalización del agua en Santander no se concibe como un fin en sí mismo, sino como una herramienta para garantizar servicios más sostenibles, eficientes y orientados a las personas. La experiencia compartida mostró que cuando la tecnología se integra en una estrategia a largo plazo, respaldada por inversión, colaboración y comunicación, es posible transformar un servicio esencial sin perder su dimensión pública y social.