"El nexo agua-energía-alimentación nos da la oportunidad para el cambio a un sistema circular"

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    Diego Rodríguez, economista sénior de la Práctica Global de Agua del Banco Mundial

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SUEZ Advanced Solutions Spain ofrece soluciones integrales y sostenibles para la gestión del agua y la energía en clientes municipales, industriales y agrícolas, contribuyendo a la economía circular y reduciendo el impacto medioambiental.

El pasado martes 24 de mayo el Centro de Recursos del Agua (CREA) acogió la Jornada "New Challenges towards Water, Energy and Food", una evento con un panel de alto nivel que debatió sobre las implicaciones del nexo Agua-Energía-Alimentación. Entrevitamos a Diego Rodríguez, Economista sénior de la Practica Global de Agua del Banco Mundial, tras su participación en el acto.

P.- ¿Cómo describiría la relación entre agua, energía y alimentos a nivel global?

R.- Agua, energía y alimentos están directa y completamente relacionados. Grandes cantidades de agua se necesitan en casi todos los procesos de generación de energía: en centrales hidroeléctricas, en centrales térmicas para procesos de refrigeración  y en la extracción y procesamiento de combustibles. Al mismo tiempo, la gestión y provisión de servicios de agua requiere de energía, principalmente electricidad, para extraer, tratar y transportar agua. Finalmente, tanto agua como energía son insumos necesarios para la producción agrícola, incluyendo la producción de alimentos y la producción de biocombustibles.

Estas interdependencias, sus intercambios y las posibles sinergias deben ser propiamente considerados en los procesos de planificación y en el diseño, construcción y mantenimiento de obras de infraestructura ya que afectan la distribución de los recursos disponibles. La población mundial requiere de agua, energía y alimentos para sobrevivir. Sin embargo, aún existen 663 millones de personas sin acceso a fuentes de agua potable mejoradas, 2.400 millones de personas sin acceso a saneamiento, 1.100 millones de personas sin acceso a electricidad y cerca de 795 millones de personas que sufren malnutrición.

El aumento en la competencia por el agua en los diferentes sectores económicos, el medio ambiente y la necesidad de satisfacer las necesidades humanas, agravado por el cambio climático, nos obliga a repensar los modelos de desarrollo existentes. El nexo es una herramienta que nos da una oportunidad de mejorar la gestión y los servicios con objetivos de eficiencia, efectividad y equidad.

P.- ¿Son los gobiernos conscientes de la importancia de gestionar conjuntamente estos tres elementos? ¿Qué ejemplos de gestión coordinada destacaría?

A nivel mundial el tema del nexo ha ganado visibilidad en los últimos años

R.- La buena noticia es que a nivel mundial el tema del nexo ha ganado visibilidad en los últimos años y la comunidad internacional, incluyendo el sector privado, y los gobiernos han avanzado de forma significativa en el debate con varias regiones y países liderando iniciativas y acciones concretas para resolver estos retos. Por ejemplo, el gobierno de Estado Unidos, uno de los pioneros en investigar este tema, ha desarrollado una serie de informes analíticos y análisis de política, y comenzar a coordinar la planificación intersectorial. Asimismo, se han creado una serie de fondos y de becas apoyar a organizaciones y universidades con el propósito de avanzar en la implementación del nexo. En Sudáfrica, el gobierno también está al corriente de la importancia del nexo, y han tomado diversas iniciativas para mitigar los intercambios entre agua, energía y agricultura y para mejorar la eficiencia del gasto público. Esto ha generado importantes cambios de política nacional. Es así, por ejemplo, que todas las centrales térmicas nuevas de carbón, deberán implantar un sistema de refrigeración en seco, lo que supone un ahorro del 90% de agua.

La iniciativa privada también cuenta con un sinnúmero de actividades en temas de mejorías de eficiencias en los sistemas de gestión y producción, así como también en lo que concierne al apoyo regulatorio y de política de varios países. Los temas de desarrollo de tecnologías ambientalmente amigables, que promueven el ahorro de energía y de agua son avances importantes para resaltar.

A pesar de esto, aún nos queda mucho por hacer ya que los desafíos institucionales son numerosos. La planificación y regulación de los sectores se sigue dando en forma separado. Estos silos sectoriales son extremadamente difíciles de modificar. Lo solución no recae necesariamente en una integración de todos los sectores, pero si en reconocer la necesidad de establecer los mecanismos institucionales e incentivos necesarios para que lograr una coordinación y un dialogo más estrecho de los responsables sectoriales. Las instituciones y organizacionales responsables por la planificación y economía nacional deben reconocer la necesidad de la coordinación intersectorial con el fin de obtener más eficiencia en el gasto público y asegurar planes e inversiones que promuevan la sostenibilidad de los recursos naturales y la equidad social. El nexo nos está permitiendo demostrar estas sinergias y sus beneficios.

P.- Factores como el cambio climático o la presión demográfica afectarán a la disponibilidad de recursos hídricos en los próximos años. ¿Cómo influirá la falta de agua a la generación de energía? ¿Y a la producción de alimentos?

R.- Todo indica que la población mundial alcanzara los 9.000 millones en el 2050. Para ese entonces, la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO por sus siglas en inglés) estima que la producción agrícola debe aumentar un 60% para poder satisfacer las demandas alimentarias. Uno de los escenarios estimados por el Consejo Mundial de Energía para el 2050 estima un aumento en la demanda del 60% y la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE) estima que la demanda de agua crecerá un 55%. Estos aumentos no son insignificantes sobre todo si tomamos en cuenta la existente presión y competencia por el agua que tenemos hoy en día. No podemos obviar el agravante del cambio climático a todo esto ya que sabemos que existe una probabilidad alta de un incremento de temperatura y consecuente disminución de la disponibilidad hídrica en las zonas más áridas del planeta que hoy experimentan actualmente un estrés hídrico considerable. Las grandes sequias que están afectando al planeta en lugares como Sur África, Brasil, la India, pasaran a ser ciclos normales. En el sector agrícola, el aumento de temperatura resultara en un aumento en la demanda de agua y de energía para poder obtener la misma cantidad de productos. En el sector energético, probablemente el aumento de temperaturas incrementará la demanda de energía durante el verano para refrigeración e impactará negativamente en la eficiencia de los sistemas de refrigeración en las plantas térmicas, por ejemplo. Ya hemos visto casos de centrales que han tenido que reducir o suspender temporalmente la producción de electricidad debido al incremento de la temperatura del agua, o debido al efecto de sequías.

El aumento de la demanda en los tres sectores requiere de grandes esfuerzos de mejora de eficiencia ya que el aumento de la oferta hídrica en algunas áreas no se podrá realizar. Hoy desperdiciamos un tercio de la producción alimentaria a nivel global. Esto produce un gran desperdicio de agua y energía. Hay grandes desperdicios en la manera que utilizamos el agua en los sectores económicos y en la provisión de servicios para las zonas urbanas. Existen ineficiencias significativas en la operación de las plantas de generación eléctrica y en los procesos de extracción, refinería, transporte, etc. de gas y petróleo. Los procesos de generación eléctrica también producen contaminación de las fuentes de agua. El reúso de agua es una de las varias acciones que pueden apoyar a reducir la demanda junto con acciones de mejoras de gestión. Pero uno de los temas sobresalientes en la pobre gestión de los recursos hídricos es la carencia de precios que reflejen el valor económico y la escasez del recurso.

Finalmente cabe destacar que los países más pobres y en vías de desarrollo son los más vulnerables a los efectos de la variabilidad y cambio climático y a la presión demográfica y procesos de urbanización (África es la región con mayor aceleración y crecimiento de las ciudades) y es donde se encuentran los bajos niveles de acceso a agua y energía y los altos índices de malnutrición.

P.- ¿Qué planes o programas hay en marcha a nivel internacional para enfrentar los retos del nexo Agua-Energía-Alimentación? ¿Qué papel tiene esta relación en los ODS?

Garantizar el acceso universal a energía podría tener un impacto negativo sobre los recursos hídricos

R.- Existen diferentes iniciativas abordando el tema del nexo tanto en el Banco Mundial, como en las Naciones Unidas, el sector privado, academia, etc. El nexo nos ayuda a entender mejor la interconexión dinámica que existe entre estos recursos y a gestionarlos dentro de sus limitaciones. Es muy importante que líderes mundiales tengan en cuenta esta relación entre recursos y que entiendan que decisiones en un sector puede afectar y tener consecuencias en otro sector, tanto positivas como negativas.

El cumplimiento de los ODS va a estar en gran medida determinado por la sostenibilidad de las medidas y acciones que se tomen. El nexo puede tener un papel protagónico en esto ya que promueve la identificación de los intercambios y posibles sinergias entre los principales sectores económicos. El enfoque del nexo permite explorar las opciones más eficientes desde el punto de vista financiero, económico, ambiental y social promoviendo soluciones sostenibles en el largo plazo. Por ejemplo, el acceso universal a la energía puede contribuir a mejorar el acceso al agua, facilitando la extracción de agua, el tratamiento y el transporte de esta. Sin embargo, garantizar el acceso universal a energía podría tener un impacto negativo sobre los recursos hídricos, ya que casi todos los procesos de producción de energía requieren de agua y pueden aumentar el riesgo de contaminación de los recursos hídricos debido a los procesos de extracción y transformación de energía. Otro ejemplo es la producción de biocombustibles, que puede ayudar a alcanzar el objetivo de incrementar el porcentaje mundial de energías renovables (O7) pero puede afectar el objetivo del agua (O6) y de reducción del hambre (O2) si no se planifican de una manera integrada y sostenible. Por tanto necesitamos tener en cuenta estas relaciones a la hora de alcanzar todos los objetivos de desarrollo sostenible.

P.- ¿Qué papel juega el Banco Mundial en este triángulo?

El agua es el denominador común entre el desarrollo sostenible y la reducción de la pobreza

R.- Desde nuestra perspectiva, es imperante el será crucial hallar el equilibrio adecuado para enfrentar los desafíos que nuestros países clientes están enfrentando y los futuros que se generaran. El agua es el denominador común entre el desarrollo sostenible y la reducción de la pobreza y es esencial para la seguridad alimentaria y energética. La identificación en forma temprana de los intercambios y sinergias entre agua, energía y agricultura, asegurara que se tomen medidas adecuadas para la sostenibilidad de la gestión de los recursos y la provisión de los servicios, tomando en cuenta instrumentos y medidas que protejan a las poblaciones más vulnerables. Asimismo, y como comentado anteriormente, es imperativo apoyar a los países en las reformas institucionales, de política y de regulación que permita generar los incentivos adecuados para promover la coordinación interinstitucional. La reforma en las políticas de precios en el sector de agua es también un área de trabajo sumamente importante si se pretende mejorar las eficiencias en el uso de los recursos hídricos.

Estamos trabajando en dar apoyo a nuestros departamentos operativos y a nuestros países clientes en utilizar métodos e instrumentos que permitan analizar la interconexión entre los tres sectores y en asegurar que estos métodos y procesos sean parte integral de la planificación, diseño, construcción y mantenimiento de infraestructura.

Asimismo, fomentamos la colaboración entre los diferentes sectores promoviendo diferentes iniciativas centradas en el nexo. Por ejemplo, hemos lanzado la iniciativa Thirsty Energy (energía sedienta) que promueve la gestión y uso sostenible de los recursos hídricos y energéticos. Actualmente nos encontramos trabajando en Sudáfrica, China y Marruecos, integrando la escasez de agua en la planificación energética, analizando las sinergias e intercambios e identificando las posibles oportunidades y limitantes en el futuro. En la región de Asia Central el Banco también ha lanzado el Programa de Desarrollo en Agua y Energía (CAEWDP por sus siglas en ingles), con el objetivo de optimizar la toma de decisiones a través de un análisis integral de los recursos hídricos y energéticos para asegurar la inversión en infraestructura que fomente las sinergias entre los dos sectores y promueva la cooperación entre los países de la región.

Además, se están promoviendo diferentes proyectos de inversión que aseguren las sinergias entre agua y energía. En Vietnam, por ejemplo, el Banco Mundial otorgo financiamiento para un programa de detección y reducción de fugas en el sistema de agua potable el cual contribuyó a un ahorra de 92,000 metros cúbicos de agua y 23,000 KWh de electricidad al día. El tema del nexo de agua, energía y alimentos es uno que se debe fomentar con asociaciones con otros organismos internacionales y el sector privado y mucho de los esfuerzos que se realizar son en el establecimiento de dichas alianzas.

P.- ¿Cuáles fueron los objetivos del evento “New Challenges towards Water, Energy and Food”?

R.- En los últimos cinco años hemos visto un creciente interés por el tema del nexo de agua, energía y alimentos. Varias iniciativas se han lanzado promovidas por organismos internacionales y el sector privado. Una gran parte de ellas se han centrado en el desarrollo de métodos y herramientas que permitan el análisis de los intercambios y sinergias entre los sectores, así como también en la identificación y desarrollo de tecnologías que permitan la integración entre los sectores. Pero nos queda mucho trabajo por hacer y debemos comenzar a enfocarnos en cómo hacer llegar los resultados de todas iniciativas a los tomadores de decisión en los países en desarrollo. Debemos avanzar en identificar los incentivos necesarios que nos permitan promover los cambios institucionales y regulatorios para promover un cambio de paradigma. El nexo nos da una oportunidad para un cambio de paradigma, de sistemas costosos, ineficientes, rígidos, lineares e insostenibles a sistemas integrados, circulares, flexibles y que promuevan las sinergias entre sectores, eficiencias financieras, ambientales y económicas y equidad social. 

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