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Entrevista con Blanca Jiménez Cisneros: manejo justo y equitativo del agua para todos los usuarios

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Sobre la Entidad

Asociación Mexicana de Hidráulica
La AMH es una asociación civil con más de 50 años de existencia, con el propósito de engrandecer a México con destacados profesionales de las ciencias del agua en todo el país. Está orientada a proteger y conservar el uso racional del agua.
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Entrevista con la Dra. Blanca Jiménez Cisneros

El sector agua es muy complejo y la problemática que enfrenta no se va a resolver sólo cambiando a personas, leyes o instituciones. Es esencial que todos los involucrados sumemos, que actuemos de forma crítica, reflexiva y propositiva; que busquemos y logremos consensos.  

Desde la perspectiva que le otorga haber estado desde hace algunos años trabajando en la sede de la UNESCO en París, ¿cómo percibe el estado de la gestión del agua en México? ¿Cuáles son los principales retos del sector en el ámbito internacional, particularmente en el caso de los países periféricos, también llamados “en vías de desarrollo” o “subdesarrollados”?

 El principal reto que se observa en todo el mundo es que los problemas de agua se hacen cada vez más complejos, y es necesario actuar de manera coordinada en todos los niveles de gobierno en sinergia con diferentes sectores, como el académico y el empresarial, las organizaciones no gubernamentales y la sociedad en general para resolver los desafíos que el sector agua plantea. El reto se multiplica en los países en desarrollo porque el sector institucional, de gobierno, es en general débil, y como es débil cuesta mucho más trabajo la articulación; sin embargo, hay algunos ejemplos que sorprenden mucho, de forma positiva. Existen países en desarrollo que tienen un sector del agua completamente coordinado, e incluso hay lugares en los que las autoridades nacionales reconocen su importancia y le asignan el nivel de prioridad que requiere: el más alto.

¿Qué países sirven de ejemplo en estos casos?

Senegal, por ejemplo, que es un país en vías de desarrollo y que está en buen nivel; otro es Marruecos. Un dato relevante –no casual, obviamente– es que se trata de países que se encuentran en una de las zonas más áridas del planeta. Por lo contrario, en muchos países desarrollados enclavados en áreas con climas templados, la administración, la gestión del sector agua, se halla dispersa en gran cantidad de instituciones, y su principal preocupación es el control de la contaminación.

¿Cuáles considera las prioridades del sector agua en México, y qué papel debe desempeñar el gobierno federal para su adecuada y efectiva atención?

Por la zona geográfica donde está México, una parte de su territorio –sobre todo el norte, y en menor medida el centro– tiene condiciones climáticas áridas y semiáridas, con problemas de escasez de agua; en la región sur, en cambio, se presenta un escenario radicalmente distinto: altos volúmenes de agua generan inundaciones en zonas urbanas que, en paralelo, requieren implementar diversos servicios. El nuestro es un país con muchas necesidades por resolver en materia de gestión de agua. Respondiendo directamente la pregunta, considero que las prioridades del gobierno federal son diversas. La primera es la gestión eficiente y eficaz del recurso agua, para asegurar que todos los usuarios, esto es, la gente, el ambiente, las industrias, la agricultura, la energía en todos los ámbitos, todos los sectores que necesitan agua, todos, tengan la que necesitan, y la reciban en tiempo y forma sin afectar a los demás. La segunda prioridad es la gestión de los servicios; es muy importante lograr que todos los mexicanos tengan acceso al agua y al saneamiento, aunque debo aclarar que esta tarea no está a cargo del gobierno federal, sino de los municipios, que generalmente lo hacen a través de organismos operadores que en algunos casos son públicos y en otros privados.

…que se integran en la Asociación Nacional de Empresas de Agua y Saneamiento (ANEAS).

Sí. Tienen la responsabilidad de promover que estos servicios se brinden en tiempo y forma. Una tercera prioridad, que considero no se toma como tal, al menos en la dimensión en que debería hacerse y a pesar de que todos la tenemos presente cuando ocurre un problema, es un asunto en el que el gobierno federal tiene un papel fundamental que cumplir: la prevención y atención de los desastres cuando los fenómenos hidrometeorológicos (inundaciones, sequías y deslizamientos de terreno causados por razones pluviales) afectan a las personas y a la infraestructura.

El derecho humano al agua, consignado en el artículo 4º de la Constitución de México, ha derivado en una serie de iniciativas para desarrollar una ley general de aguas que sustituiría a la actual Ley de Aguas Nacionales, por la cual la Conagua es el organismo rector. ¿Qué opina sobre la necesidad e importancia de contar con una ley de esta trascendencia?

Considero que el marco legal se puede ajustar, modificar, pero lo más importante a tener presente es que una ley es para atender una problemática, y para resolver el problema del agua realmente se necesita más que una ley; se requiere tener una visión mucho más amplia, completa. Podemos hacer una ley excelente, pero si no es aplicable, no tendría sentido. Lo primero es definir con mucha precisión cuál es la política del país para el sector agua; en segundo lugar, contar con una serie de instrumentos para implementar esa política –uno de ellos es la Ley de Aguas Nacionales, y otros son el presupuesto necesario y las instituciones adecuadas para ejercer un liderazgo en el sector. Desde mi punto de vista, la imperiosa necesidad de contar con una nueva ley para poder resolver la problemática del agua en México no es por fuerza cierta. Se ha avanzado con la ley actual. Opino que debemos enfocarnos en la atención inmediata de problemas urgentes con voluntad política para resolver cada asunto, al mismo tiempo que avanzamos en la modernización de nuestro marco legal.

El principal reto que se observa en todo el mundo es que los problemas de agua se hacen cada vez más complejos, y es necesario actuar de manera coordinada en todos los niveles de gobierno en sinergia con diferentes sectores, como el académico y el empresarial, las organizaciones no gubernamentales y la sociedad en general para resolver los desafíos que el sector agua plantea.

Va en línea con lo que se opina en muchos ámbitos respecto de la legislación, en el sentido de que el punto no es necesariamente generar nueva o más legislación, sino cumplir con la vigente.

En efecto.

Con base en la Ley de Aguas Nacionales, la Conagua tiene a su cargo la administración del recurso en todo el país con el propósito de normar y regular administrativa y técnicamente la asignación, supervisión, control, uso, manejo y cuidado del vital líquido, actividad que se identifica como un elemento básico para garantizar su cantidad, calidad y disponibilidad; en otras palabras, la seguridad hídrica para las generaciones presentes y futuras. No obstante, diversos medios de comunicación han dado a conocer que el agua para la agricultura podría quedar a cargo de una nueva secretaría vinculada a este sector. En el supuesto caso de que esta iniciativa se concrete, ¿con qué esquema debería establecerse, a su juicio, una adecuada colaboración, interacción, sinergia entre la Conagua y esta nueva secretaría para establecer las bases que permitan garantizar el desarrollo sostenible del sector hidroagrícola del país?

Como señalé al comienzo, la función de la Conagua es asegurar que todos los usuarios, incluido el sector agrícola, cuenten con el agua que requieran en tiempo y forma adecuados, pero además, en el caso de la agricultura, la Conagua está a cargo de muchas de las obras y del manejo del agua dentro de diversos distritos de riego. Hay algo que quizá para los agricultores resulte obvio, pero para las personas que no están el sector hidroagrícola no: hacer llegar el agua a cada una de las parcelas implica una amplia gama de infraestructura. Hago un símil: para que el agua llegue a las ciudades se necesita transportarla; se requieren grandes acueductos, manejo de presas, reservorios para que el agua pueda estar siendo entregada a los organismos operadores y ellos la distribuyan. Ocurre exactamente lo mismo con la agricultura, con la diferencia de que ésta no tiene los requerimientos que sí tienen las personas, que necesitan agua de forma permanente para cubrir múltiples necesidades, distintas según el momento del año, del día –por eso también para el uso humano del agua requerimos tener reservorios que nos permitan dar el agua en tiempo y forma. El caso de la agricultura es más complejo; no necesariamente peor, sólo diferente. Se necesita el agua en momentos muy claros y no todos los días; sólo en oportunidad del riego, lo que implica un manejo hidráulico del agua específico para el sector. Cuando nos referimos a la infraestructura hablamos no sólo de su creación, sino también de la atención a la disponible, de su mantenimiento, que resulta de igual o mayor importancia, según los casos. Resumiendo, en relación con la segunda parte de su pregunta: considero conveniente que sea una misma institución la que realice la gestión del recurso en el ámbito agrícola. Existe infraestructura que no es exclusiva de un sector, sino que atiende al sector agrícola al mismo tiempo –o no– que las necesidades humanas cotidianas, por lo cual es deseable que una misma institución la administre, y debe ser la Conagua, que habrá de garantizar que todos los usuarios, de todos los sectores, tengan acceso al recurso hídrico.

La necesaria visión integral.

La necesidad de una visión integral, de un manejo justo y de un manejo equitativo para todos los usuarios, incluido el ambiente, que es otro usuario del agua y, claro, también debe estar considerado.

Desde hace casi dos décadas, los institutos de investigación y diversas universidades públicas y privadas participan con empresas consultoras en la prestación de servicios y generación de estudios especializados en materia de agua, lo que podría afectar su capacidad creativa y consecuentemente mermar la generación de desarrollos y soluciones tecnológicas para atender los grandes retos y problemas hídricos del país. ¿Qué opinión le merece esta situación y qué estrategia plantearía para ordenar y capitalizar el potencial creativo y la actuación altamente especializada de estas instituciones académicas?

Es un asunto que sucede en muchos países, con matices diferentes, y los extremos son muy claros. La ciencia pura es función de las universidades y los centros de investigación; el trabajo repetitivo de aplicar teorías, procedimientos, fórmulas para el análisis, diagnóstico y pronóstico es tarea de las empresas, pero existen todo tipo de proyectos que no son tan claramente ubicables en uno u otro campo, y eso es más difícil de consensuar. No considero que se trate de negro o blanco; como en casi todo, existen los grises, pero sí debe haber criterios generales que definan lo que deben hacer las universidades, porque también se da el argumento inverso de que las empresas consultoras invaden el ámbito de incumbencia de las instituciones académicas. Sin duda, si cada sector contara con los recursos necesarios para desarrollar su labor, no habría estos inconvenientes. En general, los países que manejan mejor la gestión del agua invierten un 2% del PIB en ese rubro; deberíamos tener ese porcentaje como objetivo, aunque considerando que no todos los países enfrentan la misma problemática; la tasa puede variar.

La imperiosa necesidad de contar con una nueva ley para poder resolver la problemática del agua en México no es por fuerza cierta. Se ha avanzado con la ley actual. Opino que debemos enfocarnos en la atención inmediata de problemas urgentes con voluntad política para resolver cada asunto, al mismo tiempo que avanzamos en la modernización de nuestro marco legal

¿Cuáles serán las líneas de acción y los proyectos prioritarios, por lo menos esbozados y entendiendo que no los tenga aún definidos, a poner en práctica una vez que asuma formalmente la dirección de la Conagua durante la administración 2018-2024?

Estamos trabajando con mucha intensidad e interés, esperando el momento de la confirmación formal. Debemos prestar una atención general, contextualizada, a las necesidades del país en su conjunto, no sólo con una visión local o regional. Considero que es importante promover la atención de los servicios de agua para la gente más vulnerable, para quienes tienen menos recursos, pues la disparidad que hay en estos servicios sigue siendo todavía significativa. Si bien ésta no es tarea de la Conagua, sí puede promover que esto se haga. Es muy importante también dar mantenimiento y rehabilitación a toda la infraestructura de protección ante inundaciones y prevenir y atender las consecuencias de las sequías. Se requiere invertir. Desafortunadamente, la Conagua ha sufrido mucho la disminución de su presupuesto en los últimos años; quizá donde más se ha debilitado es en el sector de mantenimiento de la infraestructura, y es un tema que debe atenderse de manera prioritaria.

¿Algún mensaje final?

El sector agua es muy complejo y la problemática que enfrenta no se va a resolver sólo cambiando a personas, leyes o instituciones. Es esencial que todos los involucrados sumemos, que actuemos de forma crítica, reflexiva y propositiva; que busquemos y logremos consensos

Entrevista realizada para la revista Tlàloc de la Asociación Mexicana de Hidráulica AMH, encuentrala en el siguiente enlace http://amh.org.mx/

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