Declaración de Avina sobre el Agua y el acceso a los servicios de saneamiento en América Latina

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Sobre la Entidad

Avina
Fundación latinoamericana que identifica oportunidades de acción para un cambio sistémico hacia el desarrollo sostenible, vinculando y fortaleciendo a personas e instituciones en agendas de acción compartidas.
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Temas

  • A las puertas del V Encuentro Latinoamericano de Gestión Comunitaria del Agua que se celebrará del 9 al 11 de septiembre próximos en San Carlos Costa Rica y congregará a más de 400 gestores comunitarios de 15 países de Latinoamérica.

Les compartimos la declaración de Avina -dada a conocer en agosto de 2009- sobre el agua el acceso a los servicios de saneamiento con la que ha venido desarrollando acciones estratégicas y procesos colaborativos en la región y a las puertas de realizar el V Encuentro Latinoamericano de Gestión Comunitaria del Agua en América Latina el próximo 9 al 11 de septiembre en San Carlos, Costa Rica donde se reunirán más de 400 gestores comunitarios del agua de 15 países de la región.

Contexto

Latinoamérica tiene aproximadamente 500 millones de habitantes y abundancia de recursos hídricos, pero 50 millones de personas no tienen acceso al servicio de agua potable y 125 millones están sin saneamiento.1

Coincidentemente, las personas sin acceso a los servicios de agua son las más pobres de la región, y las mujeres y niño/as y anciano/as sufren las mayores consecuencias. Por falta de acceso a saneamiento mueren 36.000 niño/as al año. 2

Así mismo, los efectos asociados al cambio climático provocarán que millones de personas se vean amenazadas también en su acceso al agua. 3

Ante este problema, y dentro de un marco democrático de justicia social, respeto y cuidado, todos los seres humanos tienen derecho de acceso a los servicios de agua potable y saneamiento.

La apuesta de AVINA

Avina considera que el acceso al agua y saneamiento es un Derecho Humano fundamental e irrenunciable, ya que está estrechamente relacionado con la dignidad humana y son vitales para el sustento de la vida, y su plena participación en la esfera pública, su seguridad económica, integridad ambiental y cohesión social.

Los Estados tienen el deber y la obligación de reconocer al agua como un Bien común y público. Por lo tanto, deben velar y asegurar el acceso de toda la población a los servicios de agua y saneamiento, y de conservar los recursos hídricos para las generaciones actuales y venideras y los ecosistemas naturales relacionados.

Avina reconoce que el consumo humano de agua potable es prioritario frente a los demás usos posibles del agua de tal forma que se garantice la vida digna.

Son las mismas sociedades nacionales y locales las que, respetando usos y costumbres; respetando el estado de derecho y cumpliendo con sus propios mecanismos democráticos de decisión, pueden decidir qué tipo de operadores prefieren: públicos, privados, comunitarios o cualquier combinación entre ellos. Más allá de la naturaleza del operador elegido, los Estados conservan la responsabilidad última de garantizar a todos sus habitantes el acceso a estos servicios.

En Latinoamérica, más de 40 millones de personas de comunidades rurales y peri-urbanas, intentan resolver el déficit de servicios de agua y saneamiento a través de la gestión comunitaria (cooperativas, juntas u otras modalidades).

Respecto de ellas, Avina propone que las sociedades y sus Estados reconozcan legalmente a las iniciativas comunitarias del agua, y que sean consideradas como socias fundamentales en la implementación del acceso universal a los servicios de agua y saneamiento, especialmente, ante la responsabilidad largamente postergada de los Estados.

Los Estados deberán velar por que las entidades que se organicen para dicha prestación, garanticen la participación ciudadana, el control social y la transparencia en el manejo de los recursos y demás aspectos de la operación.4

De esta manera, contribuirán a evitar crisis de gobernabilidad, estarán minimizando los problemas de seguridad alimentaria, contribuyendo a la reducción de la pobreza y protegiendo de manera sostenible ecosistemas estratégicos en el ciclo hidrológico5.

La estrategia

Avina apoya y facilita agendas colectivas de relevancia continental vinculadas a las organizaciones comunitarias del agua, a la política y a la gestión de cuencas hídricas, al combate a la contaminación del agua, a la fiscalización ciudadana y legal y a otros asuntos relacionados.

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