David Michaud: "En América Latina 40 millones de personas no tienen acceso al agua"

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  • David Michaud: " América Latina 40 millones personas no tienen acceso al agua"
    David Michaud, Gerente de la Práctica Global del Agua del Banco Mundial

Sobre la Entidad

Banco Mundial
El Banco Mundial es uno de los organismos especializados de las Naciones Unidas, que se define como una fuente de asistencia financiera y técnica para los países en desarrollo.

América Latina ha trabajado duramente para cumplir los Objetivos de Desarrollo del Milenio en lo relativo a agua y saneamiento. En el caso del abastecimiento se han logrado cumplir plenamente las metas y en el caso del saneamiento casi se han alcanzado. Los Objetivos de Desarrollo Sostenible marcan nuevos objetivos para incrementar la seguridad hídrica en el mundo y, en concreto, en la región latinoamericana.

El próximo 6 de septiembre, Casa América acogerá en Madrid la segunda edición de los Diálogos del Agua América Latina España, donde se debatirán, entre otros temas, las coberturas de abastecimiento y saneamiento y la seguridad hídrica en la región.

David Michaud, Gerente de la Práctica Global del Agua del Banco Mundial, será el encargado de abordar la importancia de la seguridad hídrica y el rol de la entidad en esta materia.

En América Latina, 40 millones de personas no tienen acceso a agua y cerca de 110 millones no cuentan con acceso a servicios de saneamiento básico

Pregunta.- ¿Cuáles son los mayores problemas que enfrenta América Latina en materia de agua y saneamiento?

Respuesta.- La región de América Latina sigue registrando avances importantes en el sector de agua y saneamiento, sin embargo, aún queda mucho por hacer para alcanzar el gran reto de cumplir los nuevos Objetivos de Desarrollo Sostenible.

En América Latina aún hay grandes desigualdades en acceso a agua potable y saneamiento, con asimetrías entre zonas rurales y urbanas, entre regiones y entre países. Pese a ser el continente con la disponibilidad más alta del mundo, no se ha logrado aún un acceso universal. Aproximadamente 40 millones de personas no tienen acceso a agua y cerca de 110 millones no cuentan con acceso a servicios de saneamiento básico, con las consecuencias sanitarias que derivan de ello. En un contexto de crecimiento de la población y de rápida urbanización, las necesidades de abastecimiento son cada vez mayores.

A ese problema, se suma la fragilidad financiera, la insuficiencia de ingresos para afrontar las necesidades de la región y la vulnerabilidad ante el cambio climático. Hay importantes pérdidas en la red de abastecimiento producidas por una falta de mantenimiento y crece la contaminación de las fuentes, entre otras cuestiones, por la importante falta de tratamiento de aguas residuales (aún el 70% de las aguas se arroja al medio ambiente sin recibir el tratamiento adecuado).

Por último, un problema de creciente importancia estrechamente relacionado con la seguridad hídrica, es la falta de atención a la gestión de recursos hídricos, que no es ni eficiente ni sostenible.

P.- ¿Y los mayores logros alcanzados?

R.- Tras la culminación de los Objetivos de Desarrollo del Milenio el pasado diciembre 2015, podemos afirmar que la región ha cumplido el objetivo de reducir a la mitad la población sin acceso sostenible a agua potable segura, y ha quedado muy cerca de cumplir esa misma reducción a la mitad en saneamiento básico. Respecto de la situación de 1990, se ha logrado aumentar la cobertura en un 35% tanto en agua potable, facilitando el acceso a fuentes mejoradas de agua a aproximadamente 220 millones de personas, como en  saneamiento básico, a alrededor de 224 millones de personas.

Desde el año 2012 se ha incrementado notablemente el nivel de compromiso y la inversión de recursos de los gobiernos en el sector; el porcentaje de Producto Interior Bruto (PIB) destinado a servicios de agua y saneamiento ha aumentado en buena parte de los países de la región.

Cabe destacar también las mejoras que se han producido en la capacidad de los prestadores y reguladores, y la mayor participación de la sociedad civil.

Sin embargo, no podemos dejar de perseguir un acceso universal, las 24 horas del día, los siete días de la semana, una prestación de servicios de calidad, una gestión eficiente, una reducción de la contaminación y un mayor nivel de tratamiento.

P.- El cambio climático cada vez se manifiesta con más fuerza. ¿Cómo se puede enfrentar desde los gobiernos de los países?

R.- El cambio climático y la vulnerabilidad de la región ante él es uno de los retos más importantes. Durante el año 2015, el fenómeno del Niño provocó episodios de sequías en América Central, Caribe, Colombia, Venezuela y Brasil; inundaciones en Ecuador, Perú y Chile; casos de lluvias intensas en Uruguay, Paraguay y Argentina; y sequía extrema en Haití. Es indudablemente necesaria la intervención de los gobiernos para prevenir y mitigar en la medida de lo posible los efectos del cambio climático y los eventos meteorológicos extremos.

El cambio climático, que se expresa a través del ciclo hidrológico, produce un incremento en la variabilidad de las precipitaciones y un incremento en el nivel del mar, que en último instancia acaba afectando a los más pobres y más vulnerables de forma desproporcionada. Una buena gestión del recurso y mayor inversión en el sector son esenciales para la adaptación al cambio climático y para un desarrollo resiliente. La adaptación al cambio climático puede suponer altos costos, pero se ha comprobado que pueden ser mitigados con las intervenciones en el sector del agua. Una mala gestión, en cambio, podría derivar en una reducción del crecimiento económico equivalente a múltiples recesiones económicas.

El cambio climático va a amplificar los retos de la seguridad hídrica en tanto que incrementa la incertidumbre y los riesgos hidro-meteorológicos y está reduciendo el agua almacenada en glaciares.

América Latina es la segunda región con mayor porcentaje de población habitando zonas urbanas

P.- ¿Qué papel juegan las ciudades frente a los desafíos de la seguridad hídrica?

R.- Si bien hay una tendencia global hacia una mayor urbanización, en Latinoamérica, este porcentaje alcanza un 80% (470 millones de personas). Comparativamente, es la segunda región, después de América del Norte, con mayor porcentaje de población habitando zonas urbanas, y la primera entre aquellas en desarrollo. Para 2030, se espera que esta cifra haya superado los 559 millones de habitantes (84% de la población).

Esta creciente y rápida urbanización de la región otorga un papel cada vez más importante a las ciudades en lo relativo a la seguridad hídrica. Estas acogen cada vez a más población y con ello, generan una mayor presión sobre los recursos disponibles. Pese a ser el continente con mayores cantidades de agua del mundo, pues cuenta con el 33% de los recursos globales, que se traducen en una disponibilidad de 3.100m3 per cápita por año, las existencias en algunas grandes ciudades son limitadas o escasas. El consumo doméstico de agua en el sector urbano representa el 19% de la extracción total de agua en la región.

El abastecimiento supone un gran desafío en urbes que sufren situaciones de escasez y estrés hídrico bien por su localización, como Lima, bien por el número de habitantes, como México DF, o bien por deforestación, como San Salvador.

P.- ¿Qué ejemplos destacaría en este sentido (ciudades y gestión hídrica) en la región?

R.- Un gran ejemplo de las consecuencias hídricas de la migración campo-ciudad es México DF, que para abastecer la demanda de agua de 77 m3/s de los más de 20 millones de habitantes (una quinta parte de la población de México), se ve obligado a importar casi el 50% del agua del interior del país, pues buena parte de los recursos hídricos en superficie y subterráneos están sobre explotados o tremendamente contaminados. En este caso, más del 60% del agua usada proviene del consumo urbano.

Otro ejemplo altamente preocupante en la región es la cuenca del Alto Tiete, que abastece a la ciudad de Sao Paulo y llegó a registrar un ratio de disponibilidad (demanda / disponibilidad) de 442%.

La iniciativa Aguas azules para Ciudades Verdes (Blue Waters, Green Cities) del Banco Mundial, englobada dentro de la Gestión Integrada de Aguas Urbanas, señaló siete ciudades como emblemáticas para gestión integrada de recursos hídricos: Buenos Aires, Bogotá, Sao Paulo, Tegucigalpa, Aracajú y Asunción. Buscaba aprender de la experiencia de estas ciudades para abordar los retos de manera más limpia, más eficiente, más resistente y más equitativa desde un enfoque holístico.

En lo relativo a la gestión integrada de las inundaciones urbanas, la segunda fase de la iniciativa ha comprobado, con casos de estudio, el éxito de la participación del Banco Mundial en dos ciudades del continente: Curitiba, Brasil que a través del Programa de Saneamiento Ambiental (PROSAM), con el apoyo del Banco, logró hacer frente a los impactos de las inundaciones considerando limitaciones urbanas y reduciendo los impactos económicos y sociales; y Buenos Aires, Argentina en el desarrollo de un plan de gestión de las aguas pluviales: Plan Director de Ordenamiento Hidráulico (PDOH), que también contó con el apoyo del Banco.

El coste de alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible relativos a agua y saneamiento es de 114 millones de dolares

P.- ¿El ritmo de inversión en infraestructuras de abastecimiento y saneamiento en América y Latina está siendo suficiente para cumplir los ODS?

R.- Según un estudio realizado por el Banco mundial, el coste global de alcanzar los ODS 6.1 y 6.2 (relativos a agua y saneamiento) es de alrededor de 114 mil millones de dólares al año. El coste anual en América Latina y Caribe ronda los 14 mil millones al año de los cuales 12.2 mil millones de dólares son el coste en zonas urbanas y 1.8 mil millones de dólares al año en zonas rurales.

Sin embargo, una cobertura universal sostenible requiere de algo más que entradas de capital; para asegurar que las inversiones de capital se traducen en prestación efectiva de servicios, es necesario un fortalecimiento institucional y financiero. Esta necesidad motivó la creación del área de “Instituciones, Políticas e Incentivos para la prestación de servicios de Agua y Saneamiento”, dentro del Grupo de Solución Global de Agua y Saneamiento de la Práctica de Agua. Se ocupa precisamente de señalar estructuras de incentivos deficientes de los clientes a nivel local, regional o nacional, y apuntan cambios en las instituciones, regulaciones o políticas para producir los incentivos que provoquen que los prestadores provean sus servicios de forma universal y sostenible. Con ello, aunamos esfuerzos para cumplir el nuevo reto introducido en los ODS: el aseguramiento de la disponibilidad y la gestión sostenible del abastecimiento de agua y saneamiento universal.

P.- ¿Los modelos de financiación existentes son exitosos?

R.- Se ha comprobado que los modelos de financiación existentes son exitosos, pero no suficientes. Puesto que es bastante improbable que las necesidades de financiación mencionadas en la respuesta anterior vayan a poder ser recibidas de la tradicional ayuda bi- o multilateral, es necesario que esa financiación provenga de los crecientes ingresos tributarios de los gobiernos de los países en desarrollo, así como del sector privado, reconociendo el potencial empresarial del sector en el largo plazo. Así, puesto que la financiación a largo plazo de los países se nutre de lo que llamamos las tres T’s: Taxes, impuestos, Tariffs, tasas/tarifas, y Transfers, transferencias, manteniéndose estas últimas constantes, los países deberían cubrir el monto restante a través de impuestos o tarifas. El incremento de una u otra T, o de las dos, será una decisión política que tendrá que tomar el gobierno en cuestión, pues en defecto de una correcta distribución, nace una cuarta T: ex-T-ernalidades que acaban asumiendo bien la población o bien el medio ambiente.

Los modelos de financiación existentes son exitosos, pero no suficientes

Por otro lado, el Banco ha introducido un nuevo instrumento recientemente: la Financiación de PforR, Program for Results o Programa para Resultados, que se lleva a cabo mediante las instituciones y los procesos propios del país, y relaciona el desembolso de fondos directamente al cumplimiento de resultados específicos del programa. Es un instrumento que apoya los programas del gobierno, promueve la creación de alianzas entre agentes de desarrollo, fomenta la capacitación y mejora la efectividad y eficiencia y la consecución de resultados.

Ejemplo de este modelo de financiación es el Proyecto de Apoyo al Crecimiento Económico con Reducción de las Desigualdades y Sostenibilidad Ambiental del Estado de Ceará en Brasil o el Proyecto de Modernización del Sector de Agua y Saneamiento del Estado de Oaxaca en México.

P.- Las infraestructuras ejecutadas, ¿están siendo explotadas y mantenidas correctamente?

R.- Si bien son casos excepcionales, ha habido casos fallidos en el pasado, entre otras razones, por falta de mantenimiento o por uso inadecuado de las tecnologías. Tras la construcción y la entrega de la infraestructura, la operación y el mantenimiento queda a cargo del cliente, que en ocasiones no invierte en su cuidado y su correcta explotación. Por ello estamos promoviendo nuevos modelos y esquemas alternativos de mantenimiento a largo plazo que buscan fomentar prácticas modernas de gestión de activos. Asimismo, los contratos BOT (build, operate, transfer) en los que una empresa se encarga de la construcción, la explotación y el mantenimiento del activo durante un periodo de tiempo se ha comprobado que ofrecen mejores resultados.

P.- ¿Qué compromisos tiene el Banco Mundial en agua y saneamiento?

R.- El Banco Mundial como muestra de su compromiso con el sector, le ha otorgado un papel protagonista desde la última reforma. Para ofrecer soluciones integradas que combinan asistencia técnica, investigación y proyectos de inversión se creó la Práctica Global del Agua, que agrupa a más de 330 profesionales en todo el mundo. 

En términos de presupuesto, nuestra cartera sigue creciendo. Ha aumentado de 18.47 mil millones de dólares en 2011 a 24.48 mil millones en 2016, un incremento de más del 30%.

A nivel regional y mundial, el Banco participa en iniciativas y encuentros para intercambiar conocimiento o crear asociaciones en torno al agua y saneamiento como el Fórum Mundial del Agua, el Congreso de la Asociación Mundial del Agua, a nivel mundial, o LatinoSan, a nivel regional.

Desde el Banco Mundial y la CAF estamos desarrollando una alianza para una mayor efectividad en acciones de desarrollo de ambas instituciones en el terreno

P.- ¿Cuál es la misión del Banco en los Diálogos del Agua?

R.- La participación del Banco en los Diálogos del Agua está motivada por el deseo de la institución de colaborar y aunar esfuerzos con otros agentes en la cooperación al desarrollo en la región para, de forma conjunta, conseguir el cumplimento de los ODS. Desde el Banco Mundial y la CAF estamos desarrollando una alianza para una mayor efectividad en acciones de desarrollo de ambas instituciones en el terreno.

Compartimos la importancia y la preocupación por la temática de la que tratará la jornada de los Diálogos del Agua de este año, por ello, tras la reciente restructuración del Banco Mundial, en la que se ha dado mayor protagonismo a las áreas de conocimiento, se creó el Grupo de Solución Global (GSG) de Seguridad Hídrica y Gestión Integrada de los Recursos Hídricos. Este GSG ofrece apoyo a los equipos de trabajo del Banco en la prestación de ayuda a los clientes para adoptar un enfoque integrista y de largo plazo en lo relativo a seguridad hídrica.

P.- ¿Cree que, en un futuro, será posible a alcanzar el acceso universal al agua?

R.- Por supuesto, desde el Banco Mundial seguimos trabajando para que así sea. Nuestra misión es: acabar con la pobreza extrema y promover la prosperidad compartida y nuestra estrategia está estrechamente ligada al cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible. Para 2030 pretendemos haber cumplido íntegramente todos los ODS, y desde nuestra Práctica el sexto en particular: garantizar la disponibilidad universal de agua y saneamiento.

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