El agua: Un recurso abundante que no está en todas partes

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  • agua: recurso abundante que no está todas partes
    Cordillera Pamir, Taykistán
  • Casi 1600 millones de personas viven en países que sufren escasez de agua y la cifra podría duplicarse en las próximas dos décadas.
  • A medida que se reduce el potencial para generar nuevas fuentes de agua, el uso más eficiente de este recurso adquiere importancia crítica para satisfacer la demanda futura.
  • El Banco Mundial trabaja con países de todo el mundo para ayudar a garantizar que los recursos hídricos sigan siendo seguros a través de medidas destinadas a promover el uso eficiente del agua, incluido el mejoramiento de las prácticas agrícolas.

Sobre la Entidad

Banco Mundial
El Banco Mundial es uno de los organismos especializados de las Naciones Unidas, que se define como una fuente de asistencia financiera y técnica para los países en desarrollo.
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Hoy en día, casi 1600 millones de personas viven en países que sufren escasez de agua y la cifra podría duplicarse en apenas dos décadas.

A medida que crecen las economías y las poblaciones, también aumenta la respectiva demanda de agua. El agua no solo es esencial para la vida humana, sino que resulta un factor vital para la producción, lo que significa que la reducción del suministro puede traducirse en un menor crecimiento económico. En una evaluación reciente titulada High and Dry: Climate Change, Water and the Economy (Situación crítica: El cambio climático, el agua y la economía) se concluyó que para 2050 las tasas de crecimiento de algunas regiones disminuirían hasta un 6 % del producto interno bruto (PIB) debido a pérdidas relacionadas con el agua en varios sectores. El informe fue elaborado por el Departamento de Prácticas Mundiales de Agua del Grupo Banco Mundial.

Asimismo, se prevé que el cambio climático acentuará la magnitud de la escasez de agua, especialmente en las regiones que ya padecen el problema.

La escasez de agua es uno de los temas prioritarios del Grupo de Alto Nivel sobre el Agua, designado por el secretario general de las Naciones Unidas, Ban Ki-moon, y el presidente del Grupo Banco Mundial, Jim Yong Kim. El objetivo de dicho grupo es promover la adopción de medidas eficaces encaminadas a acelerar la implementación del Objetivo de Desarrollo Sostenible 6 (ODS 6), que se centra en garantizar la disponibilidad y la gestión sostenible del agua y el saneamiento para todos.

El Programa de Energía y Desarrollo del Agua de Asia Central (CAEWD, por sus siglas en inglés), promueve la seguridad energética y el agua en toda la región

El Gobierno de Tayikistán, cuyo presidente es uno de los 10 jefes de Estado y de Gobierno que integran el grupo, organizó el Simposio de Alto Nivel sobre el ODS 6 y sus Metas: Asegurarse de que nadie quede rezagado en el acceso a los servicios de abastecimiento de agua y saneamiento, que tuvo lugar del 9 al 11 de agosto en Dushanbe. El simposio, al que asistieron representantes de más de 90 países, brindó a expertos y profesionales una oportunidad para analizar los desafíos mundiales referidos al agua que afectarán la implementación de los ODS.

Como parte del evento, el Departamento de Prácticas Mundiales de Agua del Grupo Banco Mundial organizó una sesión temática sobre la promoción del uso eficiente del agua aportando su experiencia mundial en el trabajo con países para abordar esta cuestión a nivel local, nacional y regional. En dicha sesión se analizaron los desafíos, así como varias soluciones para implementar con eficacia la meta 6.4 del ODS 6, que apunta a “mejorar sustancialmente la eficiencia del uso del agua en todos los sectores y garantizar la sostenibilidad de las extracciones y el suministro de agua dulce para abordar la escasez de agua y reducir sustancialmente el número de personas que sufren escasez de agua para 2030”. Asimismo, se destacaron las tendencias mundiales de la escasez de agua y los riesgos para el crecimiento económico, así como los desafíos de cada país vinculados a la distribución geográfica irregular de recursos naturales con respecto a la población, como ocurre en Bolivia. Los presentadores subrayaron que la fuerte voluntad política y el compromiso sostenido en el más alto nivel son requisitos necesarios para modificar comportamientos que pueden, en última instancia, mejorar la eficiencia y las sostenibilidad del uso del agua en el largo plazo.

Hay diversas opciones para encarar este desafío: aumentar el suministro de agua utilizable, entre otras cosas mediante la desalinización, el almacenamiento y la reutilización; mejorar la asignación de acuerdo con criterios económicos, sociales y ambientales, y mejorar la eficiencia en el uso del agua y la productividad hídrica, una herramienta importante con la que aún pueden obtenerse muchos beneficios.

A medida que se reduce el potencial para generar nuevas fuentes de agua, el uso más eficiente de este recurso adquiere importancia crítica para satisfacer la demanda futura. Las intervenciones en materia de políticas pueden incentivar a los usuarios a adoptar tecnologías más eficientes a través de mecanismos como la fijación de precios, los cupos y los mercados del agua.

El Banco Mundial ha venido trabajando con países de todo el mundo para ayudar a abordar los desafíos que plantean los cambios en el suministro de agua y las variaciones en las demandas de dicho suministro. Esta experiencia fue presentada y analizada durante la sesión temática.

para 2050 las tasas de crecimiento de algunas regiones disminuirían hasta un 6 % del producto interno bruto (PIB) debido a pérdidas relacionadas con el agua en varios sectores

En la década de 1990, el Banco Mundial respaldó a México a través de una exitosa reforma de varias etapas destinada a mejorar la eficiencia en el uso del agua y la autosuficiencia financiera de los agricultores mediante la creación de asociaciones de usuarios de agua. Gracias a la transferencia progresiva de los activos de riego y la responsabilidad a dichas asociaciones, se logró transformar el sector de riego en México, lo que generó el aumento de la productividad agrícola y un ciclo continuo de modernización. Menos de una década luego de que se afianzó la primera etapa de esas reformas, más del 80 % de las asociaciones de usuarios de agua informó que el servicio de suministro de agua había registrado mejoras. El Banco Mundial también respaldó el programa para la gestión de la transferencia de las actividades de riego en Filipinas, lo que ayudó a mejorar el rendimiento agrícola en hasta un 6 % y reducir las ineficiencias técnicas.

En la ciudad de Ho Chi Minh (Viet Nam), el Banco Mundial trabajó con las autoridades para mejorar la red de suministro y la calidad de los servicios; gracias a ello, se extendió considerablemente la cobertura de la red, se redujo en más del 30 % el volumen de agua no facturada, y disminuyeron el uso general de energía, las emisiones de gases de efecto invernadero y la contaminación química.

En la sesión temática se analizó también la manera en que los 11 países ribereños de la cuenca del Nilo, con el apoyo de la Iniciativa para la Cuenca del Nilo, han llevado a cabo una evaluación conjunta de las tendencias del uso del agua y han identificado las intervenciones que se necesitan para evitar las situaciones críticas en las que la demanda supera a la oferta. En el caso de la cuenca del Nilo, se ha calculado que para 2050 el déficit podría superar el 50 % del suministro de agua disponible.

Dado el historial de intervenciones eficaces, los expertos del Banco Mundial, en coordinación con otros asociados en la tarea del desarrollo, tienen previsto repetir las experiencias exitosas en otras partes del mundo, incluida Asia central, donde los recursos hídricos están sometidos a una presión cada vez mayor.

El crecimiento de las poblaciones, el cambio climático y el desarrollo económico contribuyen a aumentar la presión sobre los países de esta región. Si bien actualmente la disponibilidad anual de agua por persona en la región es de 2500 m3, se prevé que para 2030 este nivel disminuirá a 1700 m3 per cápita, un nivel de estrés hídrico reconocido internacionalmente.

El desvío de agua para regar los vastos campos agrícolas de la región ha contribuido a generar graves problemas ambientales y de salud en la cuenca del mar Aral. Los métodos de riego, como el bombeo, son sumamente ineficientes en toda la región —a menudo con niveles inferiores al 30 %— y representan una carga económica para las economías locales.

Debido a los altos costos del riego por bombeo, mantener los medios de subsistencia de la población rural mediante el apoyo estatal a la irrigación supone un elevado costo para los presupuestos nacionales, lo que pone de relieve la necesidad de encontrar soluciones orientadas a incrementar la eficiencia del riego y la productividad hídrica de la región.

El Programa de Desarrollo Hídrico y Energético de Asia Central tiene como objetivo abordar esos desafíos mediante la promoción de la seguridad de la energía y el agua aprovechando los beneficios de una mayor cooperación regional. A través del programa se proporcionó un importante apoyo para la organización del Simposio de Alto Nivel sobre el ODS 6 y sus Metas, y la sesión temática sobre la promoción del uso eficiente del agua organizada por el Departamento de Prácticas Mundiales de Agua. 

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