Las inundaciones y sequías en Argentina no solo representan un desafío ambiental, sino también una amenaza económica y social de gran magnitud. Con pérdidas anuales que superan los 1.000 millones de dólares debido a las inundaciones y hasta 3.000 millones por las sequías, el país enfrenta un escenario complejo en materia de gestión del agua. Cerca del 28% de la población vive en zonas propensas a sufrir inundaciones, y el cambio climático está agravando la frecuencia e intensidad de estos fenómenos.
Ante este panorama, el Banco Mundial ha destinado más de 2.000 millones de dólares en las últimas décadas para fortalecer la infraestructura, mejorar la capacidad de respuesta y promover soluciones innovadoras basadas en la naturaleza. ¿Cómo se están gestionando estos riesgos y qué estrategias se están implementando para mitigar el impacto de las inundaciones? Klaas de Groot, especialista senior en agua del Banco Mundial, responde.
Pregunta: ¿Cuál es el impacto económico de las inundaciones en Argentina?
Además del impacto social inmenso, como lo vemos ahora en las ciudades de Bahía Blanca y Tucumán, Argentina pierde aproximadamente 1.000 millones de dólares anuales debido a las inundaciones. Estas pérdidas afectan diversos sectores, incluyendo la agricultura, la infraestructura y el comercio.
Asimismo, este tipo de eventos climáticos tienen un impacto negativo en la reducción de la pobreza. En muchos de los casos es la gente vulnerable que vive en las áreas afectadas la que no tiene la resiliencia o los recursos necesarios para recuperarse de los daños económicos.
P.- ¿Cuáles son los principales riesgos climáticos que enfrenta Argentina en relación con el agua?
Las inundaciones representan en Argentina el 54% de los desastres naturales registrados desde 1970. Alrededor del 28% de los argentinos todavía viven en zonas propensas a sufrir inundaciones. Las inundaciones son cada vez más frecuentes e intensas, causando daños significativos en áreas urbanas y rurales, como podemos evidenciar en estos días y en las inundaciones en Corrientes y en La Plata del año pasado.
Las sequías también representan un desafío importante, afectando la disponibilidad de agua para la agricultura, el consumo humano y la generación de energía. Es una de las amenazas más grandes para el sector agropecuario, con impactos anuales medios de hasta 3.000 millones de dólares.
P.- ¿Qué está haciendo el Banco Mundial para ayudar a Argentina a gestionar los riesgos de inundación?
Desde hace más de tres décadas, el Banco Mundial ha apoyado con más de US$2.000 millones a Argentina en la gestión de riesgos de inundación a través de diversos proyectos y programas, principalmente en el norte del país y en la Ciudad de Buenos Aires.
Se promueve un enfoque integrado de gestión de riesgos, que incluye la mejora de la infraestructura gris y verde, el fortalecimiento de la capacidad institucional y la implementación de sistemas de alerta temprana.
También se trabaja en la generación de conocimiento y la difusión de buenas prácticas en gestión de riesgos de inundación.
Desde el Banco también estamos identificando oportunidades para hacer los proyectos más eficientes usando el concepto de infraestructura verde o soluciones basadas en la naturaleza, tratando de encontrar más espacio para que el agua pueda infiltrar, para retener agua en áreas de menor exposición y/o para descargar agua a través de áreas multifuncionales como parques lineales en área urbana. Con la incorporación óptima de agua en el desarrollo urbano, se aprovecha del valor agregado del agua en las ciudades.