Silos domésticos para combatir la falta de agua y comida en Bangladesh por las inundaciones

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Con millones de ciudadanos bangladeshíes afectados por las inundaciones del monzón que azotó el país el mes pasado, el Gobierno y las agencias humanitarias están tratando de ayudarles con alimentos y refugios de emergencia, mientras trabajan para mejorar la protección de cara a futuros desastres.

El equipo de coordinación humanitaria de Bangladesh, establecido por el Gobierno y expertos de Naciones Unidas, agencias humanitarias y donantes, estima en unos 3,7 millones el número de personas, residentes en 19 distritos, que se han visto afectadas por las fuertes lluvias que comenzaron a mediados del mes de julio.

Más de 250.000 viviendas sufrieron daños, entre ellas 17.000 que quedaron completamente destruidas y más de 65.000 de forma parcial. Las lluvias han dejado tras de sí unos 110 muertos, según las cifras de las autoridades sanitarias, en su mayoría, menores de edad.

El agua parece que empieza ahora a retroceder, pero los expertos esperan nuevas inundaciones este mes, ya que las lluvias torrenciales se han incrementado en India y en Nepal, cuyos ríos fluyen a través de Bangladesh y la bahía de Bengala.

Unos 3,7 millones el número de personas, residentes en 19 distritos se han visto afectadas por las fuertes lluvias que comenzaron a mediados del mes de julio

Del total de afectados por las últimas inundaciones, en torno a dos millones de personas viven en Jamalpur, Kurigram y Gaibandha, los distritos más pobres del país, donde cerca de un tercio de la población vive por debajo del umbral de la pobreza. Estas áreas, situadas en el norte, también fueron escenario de importantes inundaciones en septiembre de 2014.

Las peores en 30 años

Los trabajadores humanitarios han indicado que las últimas inundaciones registradas son las más devastadoras de las últimas dos e incluso tres décadas.

"Esta inundación ha sido la peor de los últimos 30 años, por lo que dice la población afectada", ha explicado Adith Shah Durjoy, coordinador de operaciones de desastres de la Federación Internacional de Cruz Roja y Media Luna Roja (FICR) en Bangladesh.

Algunas familias pobres también han sufrido por las inundaciones de hace dos años, ha señalado, antes de apuntar: "la capacidad de resiliencia de estas personas ha quedado destruida por las repetidas inundaciones".

Inseguridad alimentaria

La seguridad alimentaria y los métodos de subsistencia de los bangladeshíes se han visto seriamente afectados en las áreas golpeadas por las potentes lluvias. En estos lugares, hay importantes carencias de alimentos porque la producción se ha detenido vaciando las despensas.

La capacidad de resiliencia de estas personas ha quedado destruida por las repetidas inundaciones

Según los equipos humanitarios, la gente come una o dos veces al día, en lugar de tres, a lo que se suman el ganado hambriento y los cultivos anegados en zonas rurales. "En el norte, la agricultura --particularmente el arroz y vegetales-- está afectada", ha contado el director ejecutivo del Centro de Estudios Avanzados de Bangladesh, Atiq Rahman.

En una respuesta de emergencia, Cruz Roja ha distribuido alimento a más de 27.000 personas y ha entregado kits para el tratamiento de aguas a otras 15.000. Por su parte, la ONG CARE ha proporcionado comida y refugio a más de 2.500 familias en los distritos de Bogra y Kurigram.

Sin embargo, en un país propenso a las inundaciones, agravadas por el cambio climático --"los desastres naturales son cada vez más frecuentes", señala Rahman--, las autoridades bangladeshíes son conscientes de la necesidad de hallar una solución permanente.

Por ello, el Gobierno ha ideado un proyecto para ayudar a los habitantes que viven en zonas vulnerables a construir "silos domésticos" con el fin de que puedan almacenar de forma adecuada la comida y el agua necesarias en estas crisis.

El Banco Mundial ha financiado con más de 8.000 millones de dólares la construcción de enormes vasijas de polipropileno copolímero con un cierre específico para proteger los alimentos de los efectos químicos, térmicos y climáticos.

Para junio de 2019, el Gobierno habrá distribuido medio millón de "silos domésticos" a los residentes en zonas costeras o ribereñas, que se sumarán a los ocho depósitos públicos de alimentos que planea construir en todo el país.

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