El paso de caudales, es decir, el agua que circula por un sector sin ser consumida, es habitual en los sectores del sistema de distribución de agua, ya que muchos diseños de red no prevén una separación entre la red troncal de transporte y las zonas de distribución. Sin embargo, si los sectores se van a utilizar para calcular el balance hídrico, ese elevado caudal de paso puede comprometer significativamente la validez de los resultados. Cuando el agua que permanece en el sector (el agua de entrada neta al sector, si se quiere) es mucho menor que el caudal que pasa a los sectores situados aguas abajo, el error combinado de los caudalímetros de entrada y salida puede ser comparable en magnitud a ese volumen de agua de entrada neta (25% para una sola entrada/sola salida y 2x de paso; más información aquí).
Esto afectará seriamente la fiabilidad de los resultados del balance hídrico, por ejemplo, al calcular el ANR como porcentaje del volumen de entrada. Con frecuencia nos encontramos con este problema entre los miles de sectores controlados por las empresas de servicios públicos que utilizan nuestro software. Si un sector tiene muchas entradas y salidas, como es el caso cuando la sectorización se consigue a través de la monitorización y no del aislamiento físico, este problema se multiplica. Suele ser el caso de lo que se denomina zonas de medición sectorizadas o DMAs (de sus siglas en inglés) virtuales.
¿Qué hay que hacer?
Este problema no es insuperable, pero el primer paso crítico es reconocer su existencia. Lo ideal sería modificar la topología de la red para reducir o eliminar la transferencia, ya sea ajustando los límites externos o subdividiendo el sector. Sin embargo, puede que estas opciones no sean factibles de inmediato. En cualquier caso, sigue existiendo el problema de dar sentido a los datos ya registrados.
En tales casos, la alternativa consiste en minimizar los efectos de una elevada transmisión. Empiece por determinar el error del caudalímetro y su impacto en los resultados y, a continuación, trabaje para reducir ese error, por ejemplo, corrigiendo los problemas del caudalímetro mencionados anteriormente.
Poner especial cuidado en el establecimiento de los caudales zonales y en la interpretación de los resultados, especialmente cuando se utiliza un software de gestión de DMA como Baseform, puede contribuir en gran medida a garantizar que los componentes del balance hídrico sigan siendo fiables, repetibles y suficientemente precisos. El error es parte integrante del balance hídrico y puede tenerse en cuenta siempre que se conozca.
Invertir recursos y dinero en establecer un sistema de sectores monitorizados o DMAs puede resultar inútil si se descuida la precisión y fiabilidad de la infraestructura de monitoreo. Como siempre, ayuda tener presente que el objetivo clave es llegar a cifras fiables del balance hídrico que puedan servir de base para una gestión eficaz de las pérdidas de agua.
