Un alud de barro pone en peligro el abastecimiento de agua de medio millón de personas en Brasil

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Las consecuencias del alud de barro que se produjo la semana pasada en Mariana (Minas Gerais) empiezan a sentirse ahora en municipios vecinos, a medida que el lodo avanza río abajo, lo que podría afectar al consumo cotidiano de agua de hasta medio millón de personas, según las primeras estimaciones.

Uno de los primeros municipios afectados fue el de Gobernador Valadares, de 276.000 habitantes, que este domingo ya cortó la captación de agua del río Doce en cuanto el agua del río presentó una coloración más oscura, según informó el servicio municipal de aguas.

En un principio la empresa responsable de las minas informó de que el barro no presentaba presencia de minerales pesados, pero aún así los expertos advierten de que el contacto directo con el lodo podría provocar diarrea, salmonela o hepatitis A.

La masa de barro, de 62 millones de metros cuadrados, se está desplazando lentamente por el río Doce, cuyo nivel podría subir entre 1,5 y dos metros debido al alud, aunque por el momento se descartan inundaciones porque la región atravesaba una dura sequía y el río estaba por debajo de su nivel habitual.

La Agencia Nacional de Aguas (ANA) ha informado de que el barro llegará este mismo lunes a Galileia y Conselheiro Pena; el martes a Aimorés y Baixo Guandu; el miércoles a Colatina y el jueves a Linhares, ya muy cerca de la desembocadura. En total habrá 23 municipios afectados, tanto de Minas Gerais como del vecino estado de Espírito Santo.

Las ciudades ya se están preparando desde hace días. En Colatina, por ejemplo, los vecinos se abastecen de garrafas de agua mineral y los camiones cisterna agotaron sus reservas de agua este mismo sábado.

En Linhares, por su parte, el Ayuntamiento ha ordenado que se refuercen las represas del río Pequeño, donde se capta el agua para consumo humano, para evitar que se contamine del barro del río Doce.

Además, el Gobierno de Espírito Santo ha suspendido las clases en 12 escuelas de Baixo Guandu y Colatina a la espera de que pase el alud y se normalice la situación.

Por otro lado, el número de desaparecidos ahora se sitúa en 26, después de diversas informaciones contradictorias divulgadas por las autoridades locales, que subrayan que hasta ahora la única víctima directamente relacionada con la rotura de la presa es la de un trabajador que sufrió un paro cardiaco.

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