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María Amparo Martínez: "Es importante reconocer la función de interés social del agua"

  • María Amparo Martínez: "Es importante reconocer función interés social agua"

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CAF respalda los esfuerzos que realizan los países de la región para asegurar a toda la población el acceso a servicios adecuados de agua potable y saneamiento, y consolidar una visión integral del manejo de los recursos hídricos.

La sexta edición de los Diálogos del Agua América Latina - España, organizado por CAF -banco de desarrollo de América Latina se celebrará este año en formato virtual el miércoles 28 de octubre. Durante este evento se establecerá un diálogo en torno al valor del agua en Iberoamérica, considerando la variabilidad estacional y geográfica que afectan la disponibilidad del recurso, particularmente en tiempos de COVID-19, lo cual agudiza la necesidad estructural de garantizar el acceso universal al lavado de manos, a la seguridad alimentaria, a la preservación de los ecosistemas y a su reconocimiento como patrimonio de los países. 

Con motivo de la celebración del evento, hemos entrevistado a María Amparo Martínez Arroyo​, Directora General del Instituto Nacional de Ecología y Cambio Climático de México. 

María Amparo Martínez Arroyo​ es bióloga y maestra en ciencias por la UNAM, además de doctora en Ecología por la UB. Fue directora del Centro de Ciencias de las Atmósfera entre 2009 y 2013, donde es Investigadora Titular y Coordinadora del Grupo de Aerosoles Atmosféricos desde 1991. Encabeza la Comisión de Evaluación de Políticas Públicas y la generación de programas educativos en materia de cambio climático y desarrollo sustentable. Es exterta en análisis de problemas ambientales, así como en las relaciones entre ciencia y sociedad.

Pregunta: ¿Por qué cree que es importante el debate sobre la incidencia del cambio climático en la gestión del agua?

Respuesta: Todas las formas vivas del planeta requieren agua para su sobrevivencia. Los seres humanos, además, utilizamos grandes cantidades de agua en la mayor parte de las actividades de sustento de la sociedad: la agricultura, la construcción, la generación de energía, la elaboración de alimentos, la higiene, en numerosas manufacturas, etc.

La distribución, acceso y calidad de agua dulce en el mundo es un problema creciente, aún sin considerar cambio climático. Los problemas relacionados con su manejo han sido un tema de debate permanente y han permitido algunos avances en su gestión. Sin embargo, la escasez hídica afecta a un 40% de la población mundial. Se prevee que el cambio climático, con el aumento de temperatura, va a amplificar estos problemas alterando además el ciclo del agua, lo que incluye el agua en forma de hielo o criósfera que constituye una de las pocas reservas de agua dulce del planeta.

Mejorar la forma que tienen las poblaciones de hacer frente a los riesgos e incertidumbres relacionadas con el agua será decisivo para la adaptación ante el cambio climático.

P.- ¿Cuáles son los principales retos de México en materia climática, y cómo contribuye el INECC a hacerles frente?

R.- México es considerado uno de los países más vulnerables frente al cambio climático. El 68% de la población y el 71% del PIB se encuentran altamente expuestos al riesgo de los impactos adversos del cambio climático. Ningún sector de la población está exento; sin embargo, los impactos serán más severos en los sectores sociales más vulnerables.

La recuperación ante eventos meteorológicos extremos, como huracanes e inundaciones, ocurre diferencialmente de acuerdo con las capacidades de respuesta a los mismos y al poder adquisitivo. La crisis derivada de la Covid-19 puede calificarse como un desastre, y al igual que en los desastres climáticos que hemos enfrentado históricamente en el país, el problema radica en que México actúa de manera reactiva más que preventiva, por lo que es imperativo ante la vulnerabilidad al cambio climático existente fortalecer la gestión del riesgo, en particular en relación con el tema del agua.

Mejorar la forma que tienen las poblaciones de hacer frente a los riesgos e incertidumbres relacionadas con el agua será decisivo para la adaptación ante el cambio climático

Otro reto importante que enfrenta México, es referente a la seguridad alimentaria. El cambio climático altera la frecuencia y la intensidad de las lluvias, las crecidas y las sequías, lo que repercute de forma significativa en la agricultura y la producción de alimentos. Si bien las crisis alimentarias y los factores estresantes afectan a toda la población, las mujeres, las poblaciones marginadas, los agricultores de temporal, los ganaderos y hasta los pescadores se pueden ver afectados de manera desproporcionada.

Las acciones en México para atender el cambio climático se  formalizaron en 2012 con la publicación de la Ley General de Cambio Climático. A partir de su publicación le han seguido diversos instrumentos de política pública, como la Estrategia Nacional de Cambio Climático y el Programa Especial de Cambio Climático (PECC) (que incluye compromisos de  catorce secretarías de Estado).

En el PROMARNAT 2020-2024,  se reconoce la adaptación como una estrategia prioritaria para combatir los impactos derivados del cambio climático y para fortalecer, en primera instancia, la resiliencia de la población ante fenómenos que en muchos casos provocan la pérdida de vidas humanas y de sus bienes.

En este sentido el Instituto Nacional de Ecología y Cambio Climático (INECC), tiene la misión de generar e integrar conocimiento técnico y científico e incrementar el capital humano calificado para la formulación, conducción y evaluación de políticas públicas que conlleven a la protección del medio ambiente, la preservación y restauración ecológica, el desarrollo bajo en carbono, así como la mitigación y adaptación al cambio climático en el país.  

El INECC trabaja en temas como la identificación, caracterización y evaluación de impactos potenciales del cambio climático en las poblaciones humanas, en los diferentes sectores económicos, ecosistemas e infraestructura y clasifica la vulnerabilidad de diferentes poblaciones y sectores frente a dichos impactos. Trabaja también en el desarrollo de criterios y lineamientos para el diseño, implementación, monitoreo y evaluación de medidas para la adaptación al cambio climático.

Entre los resultados del  trabajo en el INECC destacan la elaboración del Atlas Nacional de Vulnerabilidad al Cambio Climático, el portal del sistema de información de cuencas hidrográficas y cambio climático, el desarrollo de planes de acción de manejo integrado de cuenca, y la promoción de acciones para promover sinergias entre mitigación y adaptación, a fin de resguardar los servicios ambientales hidrológicos.

P.- En el contexto del Covid-19, ¿qué importancia ha demostrado tener el acceso al agua?

R.- De acuerdo con el Informe Mundial de las Naciones Unidas sobre el Desarrollo de los Recursos Hídricos de 2019, más de 3.000 millones de personas en el mundo no tienen acceso a redes de distribución de agua. Este es un problema que agencias internacionales han alertado desde hace más de diez años y cuya magnitud está quedando manifiesta por el actual brote de coronavirus. Los problemas sanitarios ya eran graves antes de la pandemia y ahora se están agudizados y afectando a la población más pobre.

Ante crisis como la del COVID-19, se hizo evidente que priorizar el desarrollo de medidas de adaptación en el sector del agua, conducirá a una disminución de la vulnerabilidad ante eventos inesperados y de largo alcance relacionados con la salud y la alimentación, que se espera ocurran con cambio climático.

Es de gran importancia establecer diálogos en torno al valor del agua y a las estrategias que deben implementase

Para la ONU, que casi un tercio de la población mundial no tenga acceso a servicios potables seguros, no sólo es un problema sanitario, sino que "puede alterar la seguridad alimentaria y energética hasta el desarrollo económico y la sostenibilidad ambiental". Y ante el número de contagios de coronavirus que no deja de crecer a nivel global, el agua se ha vuelto uno de los pilares del plan humanitario de Naciones Unidas para combatir la pandemia en los países más vulnerables.

P.- ¿Cuál cree que es el valor ambiental y cultural del agua en el escenario actual?

R.- El valor ambiental y cultural del agua está determinado por la relación que establece la sociedad con ésta y en general con la naturaleza. En muchas de las sociedades modernas el agua constituye un recurso o un bien utilizable mediante tecnificación de su distribución y pago del servicio, desvinculándola de su contexto territorial y de su valor ecológico y dependiente de la preservación de los ecosistemas.

En la actual crisis que vivimos derivado de la pandemia por la COVID-19, es importante poner atención a modelos emergentes de la relación sociedad-naturaleza, con el fin de asegurar a la población el acceso y la calidad de los recursos hídricos.

Es importante reconocer la función de interés social del agua, que se ha ido deteriorando o perdiendo. Promover la base de la planeación del territorio con principios incluyentes, éticos e integradores con el agua como eje rector, se vuelve una tarea fundamental ahora, más que nunca.

P.- ¿Por qué cree que es importante debatir sobre estas cuestiones en un foro como los Diálogos del Agua?

R.- Los efectos del cambio climático en el crecimiento económico y poblacional y la urbanización, entre otros, continúan incrementando la demanda y reduciendo la disponibilidad y calidad de los recursos hídricos, por lo que es de gran importancia establecer diálogos en torno al valor del agua y a las estrategias que deben implementase en distintas regiones del mundo para su cuidado y gestión sustentable.

En general las soluciones técnicas para la problemáticca del agua se conocen, sin embargo, su implementación sigue siendo un reto y sobrepasan las capacidades de los gobiernos y de la sociedad civil.  En un contexto de un problema sistémico como es el cambio climático, es importante que el agua no se analice como un elemento aislado, por más importancia que tenga, sino en el marco de la construcción de nuevos paradigmas de desarrollo, con justicia climática y ambiental, reducción de las desigualdades, abatimiento de la pobreza, equidad de género e intergeneracional.

Una buena gobernanza del agua es fundamental para el desarrollo sostenible debido a su papel  el crecimiento económico, la inclusión social y la sostenibilidad ambiental, pero ésta solo puede ser exitosa si se lleva a cabo con un enfoque integral e incluyente. Todo esto requiere un cambio en la conversación tradicional del tema y hace necesario la reflexión conjunta, es decir, muchos diálogos.

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