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Oriana Romano: "La transición hacia la economía circular es una fuente de oportunidades"

  • Oriana Romano: " transición economía circular es fuente oportunidades"

Sobre la Entidad

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CAF respalda los esfuerzos que realizan los países de la región para asegurar a toda la población el acceso a servicios adecuados de agua potable y saneamiento, y consolidar una visión integral del manejo de los recursos hídricos.

Los Diálogos del Agua América Latina-España, una cita imprescindible para el sector del agua de España y Latinoamérica, celebran su VIII cita el próximo 18 de octubre, en una cita imprescindible donde expertos y líderes debatirán acerca de la economía circular como mecanismo para el uso eficiente del agua.

Estos diálogos, que forman parte de una plataforma estratégica de colaboración de largo plazo conformada por CAF -banco de desarrollo de América Latina- y el Reino de España, a través de los Ministerios para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (MTERD), Asuntos Económicos y Transformación Digital (MAETD) y Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación (MAEUEC), cuentan también con el apoyo de Casa de América y de iAgua, y se organizan anualmente con el objetivo de promover el intercambio de conocimiento y experiencias entre América Latina y España, en torno a asuntos de interés para el sector hídrico. 

Para conocer un poco más sobre cómo va a desarrollarse el evento, hablamos con Oriana Romano, Jefe de la Unidad de la Gobernanza de Agua y Economía Circular, OECD, en esta entrevista en colaboración con María Ferrer Estévez, de la Unidad de la Gobernanza de Agua y Economía Circular, OECD.

Pregunta: ¿A qué obstáculos se enfrenta la economía circular en el ciclo del agua? ¿Qué retos son imprescindibles en el futuro?

Respuesta: Según el informe de la OCDE “Circular Economy in Cities and Regions” (2020), el 66% de las ciudades encuestadas declara que el agua y saneamiento representan un sector fundamental en las estrategias de economía circular. La circularidad del sector del agua permite la reducción de su consumo, la reutilización de lodos, la generación de energía, así como la recuperación de sustancias, reduciendo tanto residuos como costos.

La transición hacia la economía circular, apoyada por el desarrollo tecnológico, es una fuente de oportunidades empresariales, creación de trabajo y diversificación de servicios. No obstante, existen importantes retos infraestructurales para cerrar los ciclos de consumo del sector del agua. Según el informe de la OCDE “Water Governance in Cities” (2016), el 92% de las ciudades encuestadas reportaron retos significativos a la hora de actualizar y renovar la infraestructura del agua, que actualmente tiene una media de un 21% de pérdidas antes de la distribución. Según el informe de la OCDE “Financing water: Investing in sustainable growth (2018), a escala global se requiere de una inversión de 6.7 trillones de dólares en el sistema de suministro y saneamiento del agua. En la Región de América Latina y el Caribe (ALC), exceptuando Brasil, México y Uruguay, se tratan menos del 50% las aguas residuales urbanas.

Por encima de los retos tecnológicos e infraestructurales, varios países enfrentan grandes retos relacionados con la gobernanza de la economía circular: por ejemplo, una regulación deficiente, baja capacidad de innovación, deficiente involucración de las partes interesadas, o carencia de datos y/o de recursos financieros). A escala europea, el Plan de Acción de la Economía Circular de la Comisión Europea regula las normas de reutilización de las aguas para fines urbanos, estableciendo un obligatorio procedimiento de evaluación de riesgos y una necesaria cooperación entre las plantas de tratamiento de aguas residuales industriales y municipales. Por otro lado, el fomento de un enfoque sistémico entre agua, residuos, energía, planificación territorial es vital para utilizar recursos naturales de manera eficiente, reducir los gastos y promover la colaboración. Involucrar a las partes interesadas, así como la generación de nuevos modelos de negocio es crucial para la transición. Por ejemplo, el emplazamiento industrial situado en Buiksloterham, Ámsterdam (Países Bajos), se transformó en un emplazamiento residencial aplicando los principios de la economía circular, incluyendo sistemas de saneamiento descentralizados para la gestión del agua. Esto planteó una serie de cuestiones relacionadas con la gobernanza como el uso de los recursos públicos, el papel de las instituciones, y el inevitable aumento de coste que supondría para los consumidores del sistema central un auge en sistemas descentralizados.

P.- ¿Qué oportunidades puede ofrecer la aplicación de la economía circular a la gestión del agua en las ciudades?

R.- Hay varias oportunidades que la economía circular puede ofrecer a la gestión del agua en las ciudades. En términos de reciclaje y reutilización, la aplicación de la economía circular en el tratamiento de aguas residuales permite por una parte la recuperación del valor útil del agua para su reutilización y, por otra parte, la extracción del material sólido y su utilización para otros fines. Por ejemplo, el agua residual tratada puede ser reutilizada para la recarga de acuíferos, el abastecimiento de sistemas agrícolas, así como para la refrigeración en procesos industriales, el riego de parques y jardines, el lavado de calles, e incluso para el agua potable. En Granada (España), la planta de tratamiento de aguas residuales transformó su misión al producir energía y nuevos materiales. En 2019, la biofábrica consiguió espectaculares resultados como casi el 100% de autosuficiencia energética; reutilización de 18,91 millones de m3 de agua tratada (destinada al riego y mantenimiento del caudal ecológico mínimo del río Genil), y la recuperación de 16 525 toneladas métricas de material de lodo fresco (un 85,7% utilizado en el sector agrícola y resto como compost) (OECD, 2021, The Circular Economy in Granada, Spain). Un ejemplo similar se encuentra en Santiago de Chile (Chile) donde tres biofábricas -La Farfana, Mapocho-Trebal y La Florida- tratan actualmente el 100% de las aguas residuales del Gran Santiago. Las biofábricas permiten reinsertar parte del agua limpia en el río Mapocho y el resto es usada por agricultores de la región metropolitana.

Más allá del enfoque técnico, numerosas iniciativas internacionales vinculadas a aspectos de gobernanza muestran cómo las países, ciudades y regiones han estado aprovechando las oportunidades de la economía circular. Ámsterdam (Países Bajos), combina las técnicas de reutilización del agua con programas educativos y herramientas de adquisición; Barcelona (España) ha creado un clúster del agua con las distintas partes interesadas desde un enfoque intersectorial, y proporciona fondos para la investigación y el desarrollo (I+D) en el sector. En Flandes (Bélgica) se apoya a las empresas para que cierren los circuitos del agua a través de casos de prácticos y la disposición de espacios de innovación y colaboración de las distintas partes interesadas. París (Francia) se plantea la aplicación de tecnología en espacios públicos para controlar del consumo hídrico en espacios verdes y para generar de energía a partir de aguas residuales útil para calentar y enfriar los edificios (Romano, O. and L. Cecchi (2020), “Water and the circular economy in cities: Observations and ways forward”, GWSI Paper Series’ on water security and Sustainable Development Goals, UNESCO i-WSSM and UNESCO Headquarters).

En España, la Estrategia de Economía Circular, España Circular 2030, elaborada en 2017 por el Ministerio de Agricultura y Pesca, Alimentación y Medio Ambiente (MAPAMA) gira en torno a cinco sectores prioritarios: construcción, agroalimentación, industria, bienes de consumo y turismo. Fruto de esta estrategia se generó el plan de acción 2018-2020, donde la reutilización del agua ha sido identificada como uno de los cinco ejes de acción. A nivel regional, la Estrategia de economía verde y circular de la Junta de Extremadura integra la componente del agua a través de un futuro Pacto por el Agua, y en la Ley de Aguas de Extremadura. Otro caso de ejemplo se encuentra en el informe de la OCDE “The Circular Economy in Valladolid, Spain” (2020). La ciudad de Valladolid, creó un grupo interdepartamental para la coordinación transversal de la economía circular que ha ayudado a avanzar en la implantación de este modelo a escala local. Además, la ciudad ha apoyado financieramente 23 proyectos de economía circular con actividades de formación que contribuyan a su implementación.

En la región de América Latina y el Caribe (ALC) están emergiendo iniciativas a nivel nacional y subnacional para promover la economía circular. En Colombia, la Estrategia Nacional de Economía Circular (2019) busca mejorar el uso de los recursos y aumentar la eficiencia de los procesos productivos. Uno de los componentes principales de dicha estrategia es el agua, abarcando las fuentes de agua superficial, subterránea y pluvial. Además, se han firmado 7 pactos regionales de economía circular, entre ellos el de Bogotá ("Pacto Regional Bogotá - Cundinamarca por la Estrategia Nacional de Economía Circular 2018 - 2022") y el de Medellín (Pacto Regional Antioquia por la Estrategia Nacional de Economía Circular 2018-2022). En San Luis Potosí (México) la comercialización de aguas residuales tratadas con fines industriales, permite cubrir parte de los costos de operación y mantenimiento de las instalaciones de saneamiento. En Brazil, la Agencia de Sanamiento Ambiental (CAESB) convierte en fertilizantes los biosólidos generados durante el tratamiento de aguas residuales, útiles para la recuperación de áreas degradadas y su aplicación en la agricultura.

Las diversas experiencias sobre economía circular en ciudades evidencian su importante papel como promotoras, facilitadoras y habilitadoras de la economía circular. Las ciudades tienen un rol fundamental a la hora de promover estrategias, hojas de ruta y planes locales que definan claramente las prioridades, incentiven el desarrollo de proyectos e involucren a las distintas partes interesadas. Además, las ciudades pueden facilitar la economía circular estableciendo contactos estratégicos entre distintas partes interesadas a lo largo de la cadena de valor, actuando como nexo y engranando las distintas partes del sistema. Finalmente, las ciudades son habilitadoras al proporcionar las condiciones para que se produzca la economía circular. Tienen la responsabilidad y competencias necesarias para generar incentivos, infraestructura y catalizar fondos, así como promover la comunicación y la educación sobre el tema.

P.- ¿Con qué herramientas cuenta la OECD para implementar la gestión del agua en las ciudades dentro de la economía circular?

R.- La OECD cuenta con diversas herramientas para establecer las condiciones necesarias de gobernanza que permitan a las ciudades implementar una gestión del agua desde un enfoque circular. En primer lugar, los Principios de Gobernanza del Agua de la OCDE establecen una guía con 12 criterios básicos para el diseño e implementación efectiva, eficiente e inclusiva de políticas sobre agua. Los 12 Principios delimitan un marco de gestión orientada a definir objetivos precisos en todos los niveles de gobierno (eficacia), maximizar los beneficios, generar bienestar en la sociedad y reducir costes medioambientales y económicos (eficiencia) y establecer una relación de confianza y compromiso, garantizando la inclusión de todos los grupos de interés (inclusión).

Con la intención de impulsar la implementación de los Principios a escala regional y local, el pasado mes de marzo se publicó Plan de Acción de Alcaldes, Gobiernos Locales y Regionales para la Seguridad del Agua. El Plan fue desarrollado conjuntamente por la OCDE y Ciudades y Gobiernos Locales Unidos de África (CGLU África) coincidiendo con la celebración del 9º Foro Mundial del Agua en Dakar, Senegal. Los gobiernos regionales y locales adheridos al Plan de Acción se comprometen implementar los Principios y a desarrollar acciones concretas encaminadas a elevar el rol del agua y saneamiento en las agendas políticas locales.

Además, el informe de la OCDE “Circular Economy in Cities and Regions” (2020) supone un hito importante al proveer a ciudades y regiones con recomendaciones políticas, una lista de control para la acción y un cuadro de indicadores para autoevaluar las condiciones de gobernanza existentes en términos de economía circular. La Lista de Control de la OCDE sobre la Gobernanza de la Economía Circular es una guía para los tomadores de decisiones en términos de promoción, facilitación y habilitación de la economía circular. Esta lista de control se complementa con un Cuadro de Indicadores de la OCDE sobre la Gobernanza de la Economía Circular, una herramienta útil para la autoevaluación de las políticas, iniciativas y estrategias de economía circular existentes en las ciudades y regiones.

P.- El próximo 18 de octubre se celebra la octava edición de los Diálogos del Agua América Latina-España, ¿qué espera de su participación?

R.- La octava edición de los diálogos del agua será una oportunidad para debatir sobre las oportunidades de la economía circular, en particular subrayar cuatro aspectos clave para transicionar hacia una gobernanza del agua desde un enfoque circular:

  1. El agua y la economía circular exigen la resolución de problemas desde una perspectiva sistémica, evitando políticas compartimentadas que se limiten a un sector específico. Por ejemplo, la iniciativa OneWater en San Francisco, Estados Unidos, tiene como objetivo integrar sectores (como la energía y el agua) y mejorar la eficiencia de los recursos.
  2. La gobernanza multi-nivel es fundamental para coordinar las responsabilidades entre de los distintos niveles de gobierno. Por ejemplo, la estrategia Española de Economía Circular se centra en el agua como uno de los sectores clave y promueve la coordinación entre ministerios. A su vez varios gobiernos locales promueven acciones concretas de economía circular.
  3. El tercer punto clave es la necesaria combinación de innovaciones técnicas y no-técnicas. Por ejemplo, la simbiosis industrial en Kalundborg (Dinamarca) fomenta la eco-innovación entre ocho empresas públicas y privadas para reutilizar agua y energía y reciclar materiales.
  4. Finalmente, la promoción de cambios de comportamiento y el involucramiento de las partes interesadas son vitales para avanzar hacia la transición. Para ello robustas estrategias de comunicación deben disponerse a fin de involucrar y sensibilizar a las partes interesadas. Por ejemplo, en 2003, la agencia nacional de agua de Singapur (Public Utilities Board, PUB), introdujo el proyecto NEWater para producir agua reciclada de alta calidad. La aceptación pública del uso de agua reciclada requirió campañas educativas, información específica e incluso la creación de una marca.

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