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Teodoro Estrela: "Los recursos de agua compartidos ofrecen una oportunidad para la cooperación"

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CAF respalda los esfuerzos que realizan los países de la región para asegurar a toda la población el acceso a servicios adecuados de agua potable y saneamiento, y consolidar una visión integral del manejo de los recursos hídricos.

La sexta edición de los Diálogos del Agua América Latina - España, organizado por CAF -banco de desarrollo de América Latina se celebrará este año en formato virtual el miércoles 28 de octubre. Durante este evento se establecerá un diálogo en torno al valor del agua en Iberoamérica, considerando la variabilidad estacional y geográfica que afectan la disponibilidad del recurso, particularmente en tiempos de COVID-19, lo cual agudiza la necesidad estructural de garantizar el acceso universal al lavado de manos, a la seguridad alimentaria, a la preservación de los ecosistemas y a su reconocimiento como patrimonio de los países. 

Con motivo de la celebración del evento, hemos entrevistado a Teodoro Estrela, director general del Agua del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico de España.

Pregunta - ¿Qué supone para el MITECO co-organizar y participar en esta sexta edición de los Diálogos del Agua América Latina – España?

Respuesta - Esta sexta edición de los Diálogos del Agua América Latina-España supone para el Ministerio una nueva oportunidad para el debate sobre el agua con la comunidad latinoamericana, un debate que se encuentra ahora más vivo que nunca ante los desafíos globales con los que los gestores del agua nos enfrentamos. Desafíos como la seguridad hídrica y la gestión de los riesgos de inundaciones y sequías ante el cambio climático, la pérdida de biodiversidad de los ecosistemas ligados al agua, la preservación de un medioambiente saludable -en el sentido más amplio del término- y la conservación del patrimonio hidráulico. Desafíos a los que únicamente podemos hacer frente a través del diálogo y del trabajo conjunto entre todos los actores implicados. España comparte con la comunidad latinoamericana muchos de estos retos y un acervo cultural común, por lo que la búsqueda de soluciones compartidas a través de iniciativas como ésta de los Diálogos del Agua es de gran interés para nosotros. El tema que hemos seleccionado para esta sexta edición, el valor del agua, adquiere, pues, un papel de especial relevancia para situar a las políticas del agua en primera línea de acción para la protección de la salud humana y el medioambiente y el desarrollo económico sostenible.

P. - En este contexto de crisis por la COVID-19, se ha enfatizado la importancia de revalorizar el agua ¿cuál cree que es el papel del agua en la lucha contra la pandemia?

R. - La higiene básica de manos con agua y jabón es una de las principales barreras contra los patógenos, como así se ha demostrado en esta pandemia. Esta pandemia ha puesto claramente de manifiesto el papel que tiene para la salud humana el acceso seguro al agua. No en vano la Agenda 2030 le dedica un objetivo íntegramente, esto es, el ODS6: “Garantizar la disponibilidad y la gestión sostenible del agua y el saneamiento para todos”, existiendo además una interrelación importante con otros ODS dada la propia naturaleza del agua, como se refleja en las múltiples facetas de su valor, objeto de estos Diálogos. El ODS6, a través de sus seis metas, aborda el acceso seguro al agua desde todas sus perspectivas, esto es, desde el suministro de agua potable, asegurando instalaciones para el lavado de manos con agua y jabón a la población, pasando por el aseguramiento de los servicios de saneamiento gestionados sin riesgo, la proporción de aguas residuales domésticas e industriales tratadas de manera segura, el número de masas de agua de buena calidad, el uso eficiente de los recursos hídricos a lo largo del tiempo y la extensión de los ecosistemas relacionados con el agua. No se trata de metas aisladas unas de otras, sino que el propio ODS6 confiere a la gestión integrada de los recursos hídricos el marco en el que encuadrar el logro de este objetivo, a través de una adecuada legalidad, institucionalidad, de participación de todos los sectores y puesta a punto de instrumentos de planificación, económicos y financieros. Por último, no cabe duda que los recursos de agua compartidos ofrecen una oportunidad para la cooperación y el diálogo entre todas las partes ribereñas, aspecto que también aborda el ODS6. En resumen, desde el Ministerio promovemos esta visión integrada del recurso para poder hacer frente a situaciones como las que estamos viviendo, y así lo estamos compartiendo en distintos foros internacionales.

La búsqueda de soluciones compartidas a través de iniciativas como ésta de los Diálogos del Agua es de gran interés para nosotros

Finalmente, no debemos olvidar el papel de la vigilancia microbiológica en aguas residuales como indicador epidemiológico para la detección de la propagación del virus en la población. La experiencia en la detección de material genético de SARS-CoV-2 en aguas residuales, y su utilización como sistema complementario a la vigilancia sanitaria de los pacientes afectados por la COVID-19 está resultando muy efectiva como sistema de alerta temprana para la detección precoz de la enfermedad El esfuerzo coordinado entre las administraciones, la comunidad científica y los operadores está siendo clave para el buen desarrollo de este sistema.

P. - En este sentido, ¿cómo calificaría la respuesta el sector del agua en España desde el mes de marzo hasta ahora?

R. - El sector del agua, y me refiero ahora específicamente al sector del abastecimiento y saneamiento, no solo ha sabido responder y estar a la altura de un servicio esencial, sino que ha tenido una vocación de servicio público inmejorable, con unos profesionales de primera línea que han hecho posible que durante esta pandemia no nos haya faltado el suministro a la población y no se hayan producido deterioros ambientales a causa de fallos en el saneamiento o la depuración. En primer lugar, hay que resaltar que la seguridad en la calidad del agua y la garantía del servicio no se han visto afectadas por la pandemia, incluido el servicio de abastecimiento de aguas de consumo humano procedentes de las instalaciones de desalinización de aguas de mar. Este carácter de servicio esencial ha incluido a los laboratorios de ensayo, a los fabricantes y comercializadores de reactivos, y al suministro de bienes, repuestos y equipamientos empleados para la actividad de abastecimiento y saneamiento de aguas residuales. Los subsectores y entidades relacionadas con esta actividad fueron considerados como operadores de servicios esenciales, de modo que les quedaba asegurado el acceso a los consumibles, productos y materiales necesarios para prestar el servicio de forma garantizada y segura. Desde el punto de vista del derecho al acceso al agua y saneamiento, se prohibió el corte de suministro de agua a los consumidores vulnerables, vulnerables severos o en riesgo de exclusión social.

En un plano más amplio, los gestores del agua hemos adaptado nuestro trabajo a las nuevas circunstancias, no nos hemos quedado parados. Hemos realizado los procesos de participación pública de los planes hidrológicos en formato virtual, hemos evaluado los servicios críticos de toda la Dirección General del Agua, incluyendo las Confederaciones, y los hemos mantenido operativos, se ha mantenido la explotación de las infraestructuras y se han adoptado medidas en cuanto a los plazos de los procedimientos administrativos. Creo además que están siendo estos unos tiempos muy provechosos y muy activos para la formación y el intercambio de experiencias en todo el sector del agua, tanto en el plano nacional como en el internacional. Gracias al formato virtual, que, si bien impide la relación personal física, ha permitido la asistencia de los profesionales a muchos más eventos, lo cual ha enriquecido el diálogo en el sector. Valga como ejemplo el éxito de participación que tuvisteis el equipo de iAgua en la recientemente celebrada cuarta edición de la Smart Water Summit. En definitiva, en el sector del agua se puede decir que no hemos perdido el tiempo.

P. - Relacionado con esto último, ¿qué enseñanzas cree que pueden trasladarse a otros países, y qué nos queda aún por aprender en España?

R. - Como enseñanza principal, el sector del agua en España ha demostrado estar altamente cualificado. La calidad del agua potable estuvo asegurada durante la pandemia. Esto fue posible gracias a la base que nos ofrece el marco normativo que tenemos y la alta especialización en la operación y mantenimiento de las infraestructuras, a lo que se une esa vocación de servicio tan arraigada en los profesionales del agua, que hace que tengamos unos servicios realmente competitivos. Esta pandemia también nos ha permitido poner en valor nuestra institucionalidad en la gestión del agua. Los organismos de cuenca han sabido responder a las exigencias que la situación de excepcionalidad demandaba, teniendo que desarrollar unos planes de contingencia que fueran capaces de responder a esta situación. El sector en su conjunto ha sabido adaptarse, no sin dificultades en algunos casos, y ha sabido superar con éxito estas circunstancias. Como lección aprendida, podríamos decir que, si bien el sector ha sido capaz de afrontar una situación de excepcionalidad como la que hemos vivido, es importante que trabajemos para estar preparados ante una posible nueva situación de máxima excepcionalidad, de manera que ésta no lleve a comprometer el suministro y la provisión de los servicios de agua en su conjunto. Es importante tener un mejor conocimiento y evaluación de los riesgos a lo largo de toda la cadena de provisión de servicios y estar preparados para hacer frente a ellos.

P. - ¿Cómo definiría el valor ambiental y cultural del agua en el escenario actual?

R. - Es indudable que el hecho de encontrarnos en un entorno mediterráneo, con escasez de agua en muchos lugares y a la vez con un una riquísima biodiversidad acuática en otros, y con un excelente patrimonio hidráulico hace que estos valores, el ambiental y el cultural, sean enormemente importantes. En el plano cultural, los romanos y los árabes trajeron a España una rica cultura del agua para la higiene y el bienestar humano, así como del aprovechamiento para usos como el abastecimiento, el riego, o industriales como por ejemplo el curtido de la piel o la molienda del grano. Este acervo cultural ha dejado una huella a lo largo de la historia y de la que aún quedan importantes vestigios como los acueductos, canales, presas, azudes y molinos, o instituciones como el Tribunal de las Aguas de Valencia o el Consejo de Hombres Buenos de Murcia. La valoración del patrimonio hidráulico es una tarea importante en la gestión de los recursos hídricos, de manera que la valoración semicuantitativa de cada infraestructura atendiendo a criterios patrimoniales en cuanto a su valor histórico, artístico, técnico, de representatividad por la funcionalidad o construcción, o la viabilidad para su recuperación permiten identificar las actuaciones necesarias.

Esta pandemia ha puesto claramente de manifiesto el papel que tiene para la salud humana el acceso seguro al agua

En el plano ambiental, la planificación hidrológica es el instrumento a través del cual se articula la política del agua en materia de protección a los ecosistemas acuáticos. Los planes hidrológicos de cuenca incorporan los criterios de reducción de la contaminación de las masas de agua para alcanzar los objetivos ambientales compatibles con las actividades socioeconómicas, incluyen a todas las masas de agua que ostentan una figura de protección por su especial interés en cuanto a su hábitat o su biodiversidad, deben realizar una evaluación de su estado ecológico y químico e incluir en su programa de medidas, aquellas medidas pertinentes para evitar su deterioro. La Estrategia Nacional de Restauración de Ríos, por su parte, tiene como objetivos la restitución de la continuidad longitudinal de los ríos, la recuperación de la vegetación de ribera y la morfología de los cauces y la gestión del riesgo frente a inundaciones incorporando soluciones basadas en la naturaleza.

Para finalizar, hay que destacar que España es un país con una gran riqueza de humedales, que suponen un patrimonio natural y cultural de primer orden, como demuestra su protección legal; valga como ejemplo la existencia de 75 humedales españoles incluidos en la Lista Ramsar de humedales de importancia internacional. Durante los últimos años, las autoridades ambientales y del agua españolas han trabajado en la restauración ambiental de unas 18.000 ha de humedales, tanto en los humedales de menor entidad como en la mejora de espacios de especial singularidad, como son la Albufera de Valencia, el mar Menor, el Delta del Ebro, las Tablas de Daimiel o el entorno de Doñana.

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