Marc Pujols ratifica la buena marcha de los trabajos de descontaminación del embalse de Flix

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  • Las obras se presupuestaron en febrero de 2010 en 223,3 millones de euros --incluido el plan de restitución territorial--, de los que 117 están cofinanciados con Fondos de Cohesión de la UE, sujetos a que las obras acaben antes de 2016.

La empresa estatal Acuamed ha descartado que haya habido una dispersión de los contaminantes acumulados en los lodos tóxicos del embalse de Flix (Tarragona), tras completar la extracción de 170.000 metros cúbicos --un 21,25% de los 800.000 que está previsto tratar--.

En declaraciones a Europa Press, el director de la obra, Marc Pujols, ha explicado que los análisis realizados aguas abajo del río Ebro desde que se inició el dragado no han detectado un repunte de los valores de mercurio ni de otros contaminantes, lo cual es "suficiente indicativo del buen funcionamiento" del muro de tablestacas que se construyó en un principio para aislar la zona de trabajo y de las obras asociadas para garantizar el suministro seguro de agua.

Acuamed --adscrita al Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente-- ha subrayado que este escenario se ha dado pese a las abundantes lluvias de la primavera, y que han obligado a la presa de Flix a evacuar de 600 a 800 metros cúbicos de agua durante cuatro meses seguidos, con picos de hasta 1.500, cuando lo normal es no sobrepasar los 300.

La cantidad de agua desembalsada "no se había producido nunca" desde la construcción de los embalses de Riba-roja y Mequinensa en los años 60, ha subrayado Pujols, que añade que antes, con las avenidas controladas para limpiar las algas del Ebro, los detectores sí habían registrado cierta movilización de los contaminantes aguas abajo, sin llegar al límite permitido.

En una visita de obras de diputados del Parlament, Pujols dijo la semana pasada que el proyecto ya ha logrado completar el tratamiento y el traslado hasta el vertedero de cerca del 18% de los lodos que se prevé eliminar --aún no se ha tratado el total de lodos extraídos--.

Las obras se presupuestaron en febrero de 2010 en 223,3 millones de euros --incluido el plan de restitución territorial--, de los que 117 están cofinanciados con Fondos de Cohesión de la UE, sujetos a que las obras acaben antes de 2016 --plazo que se cumplirá, según Pujols--.

En los trabajos, los operarios sacan a flote una mezcla de fango, grava y agua que se clasifica granulométricamente en la planta de tratamiento construida para eso; se deshidratan por decantación y prensado; se evalúa su contaminación --ya sean metales pesados como mercurio, organoclorados o radionúclidos--; se tratan, y se trasladan a un vertedero, que al llenarse tendrá "una capacidad similar a la del Camp Nou".

Los metales pesados se estabilizan con cementos especiales, los organoclorados mediante un proceso de desorción y los radionúclidos --sales de uranio, sobre todo-- se tratan en una depuradora mediante resinas especiales tras su disolución en agua, un proceso "pionero en el mundo" por la cantidad de material a extraer y los diferentes mecanismos para lograr la descontaminación.

Polémica Estado-Generalitat

Las obras de restitución territorial previstas para asegurar el suministro de agua antes de iniciar la extracción de los lodos tóxicos originó un cruce de declaraciones entre el Estado y la Generalitat, ya que el Govern aseguraba que los trabajos no estaban acabados, por lo que la seguridad del proceso no era total.

Por el contrario, el Estado ha mantenido que las obras sí garantizan la seguridad del consumo de agua de boca, el riego de las 50.000 hectáreas agrícolas que dependen del Ebro, así como la conservación del Parque Natural del Delta.

El origen de los lodos contaminados está en vertidos históricos de la empresa Erkimia --actual Ercros--, que se asienta en el margen derecho del Ebro, y de hecho el tratamiento de los fangos se realiza en una planta de residuos construida a tal efecto en terrenos cedidos por la química.

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