Connie Hedegaard, Comisaria de Acción por el Clima de la Unión Europea: "Me resultan increíbles los riesgos tan enormes que algunos están dispuestos a asumir a expensas de las generaciones futuras"

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(CORDIS) Los fenómenos meteorológicos extremos son cada vez más frecuentes: en lugar de suceder cada diez o veinte años ahora se producen cada dos o tres. Por suerte la tecnología es capaz de otorgar cierta ventaja y predecir cuándo ocurrirán. Este es el caso de uno de los satélites de la Agencia Espacial Europea (ESA), que logró realizar un seguimiento del huracán Sandy.

El que ha sido el huracán atlántico de mayor tamaño registrado hasta la fecha fue rastreado por el satélite de la ESA SMOS (Humedad del Suelo y Salinidad del Océano). Como su nombre indica, SMOS se dedica a medir la cantidad de humedad almacenada en el suelo y la sal contenida en las aguas superficiales oceánicas. El ciclo del agua es un componente esencial del sistema terrestre e igual de esencial es conocerlo con precisión. SMOS es capaz de observar a través de las nubes y generar estimaciones fiables de la velocidad de los vientos superficiales en tormentas de gran intensidad, lo que permite realizar un seguimiento de huracanes y predecir su potencia.

Sandy fue una tormenta híbrida poco común que obtuvo su energía por un lado de la evaporación del agua del mar, tal y como la obtienen los huracanes, y por otro de la diferencia en las temperaturas de la atmósfera, al estilo de las tormentas de invierno.

Estas condiciones generaron una supertormenta de nada menos que 1 800 kilómetros que provocó una ola de devastación a su paso.

El satélite captó en sucesivas órbitas datos del huracán Sandy en al menos ocho ocasiones, desde su paso por Jamaica y Cuba alrededor del 25 de octubre hasta su entrada en tierra en Nueva Jersey (Estados Unidos) cuatro días más tarde. Estos datos se utilizaron para calcular la velocidad de los vientos sobre la superficie oceánica.

En 2012 se ha producido una gran cantidad de fenómenos meteorológicos extremos. Además ha sido uno de los años más calurosos registrados en Estados Unidos, con temperaturas extremadamente altas en Europa central y oriental y un verano extraordinariamente húmedo en el Reino Unido. La ciencia advierte desde hace años de que el calentamiento del planeta provocará una meteorología más adversa, variable e impredecible.

Un ejemplo de ello fue el mes de noviembre del año pasado en el Reino Unido, el segundo más caluroso jamás registrado. La comunidad científica afirma que es sesenta veces más probable que la causa de este acontecimiento sea el cambio climático que las variaciones naturales de los sistemas meteorológicos. La reducción de la masa de hielo marino del Ártico también alcanzó cifras sin precedentes el pasado verano, cuando quedó la mitad de hielo que el registrado por primera vez por satélites en 1979.

Connie Hedegaard, Comisaria de Acción por el Clima de la Unión Europea, declaró con gran convicción:

«Me resultan increíbles los riesgos tan enormes que algunos están dispuestos a asumir a expensas de las generaciones futuras. A pesar de los hechos y los indicios recabados, aún existen intereses por los que muchos abogan por no reaccionar y seguir como si no pasase nada o dejar de lado la crisis climática hasta que se resuelva la económica. Considero que tomar medidas inteligentes frente al cambio climático supone una oportunidad de creación de empleo en Europa, de inversión en tecnologías eficientes desde el punto de vista energético, de fomento de la innovación y la competitividad y de reducción de la factura energética. Abordar la crisis climática no perjudica sino que contribuye a nuestra seguridad y prosperidad económica. Ambas crisis están interrelacionadas y deben abordarse al mismo tiempo.» 

Fotografía.- Wikipedia

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