La innovación como recurso para adaptarse al cambio climático

94
0
94

(Cordis) Las noticias sobre los efectos del cambio climático en todo el planeta son demoledoras, por lo que resulta aliviante conocer formas innovadoras mediante las que los países europeos contribuyen a reducir las consecuencias de dicho proceso. Un concurso paneuropeo organizado por la Comisión Europea ha atraído a más 70 organizaciones de todo el continente para que participen en la campaña El mundo que quieres con el clima que quieres. Su propósito es dar con la idea mejor y más original para combatir el cambio climático. La campaña muestra soluciones rentables y reales que contribuyen a que la Unión Europea alcance para 2050 una reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero de entre el 80 y el 95 %.

Una ciudad que ha logrado la eficiencia energética y al mismo tiempo ha revitalizado su economía local y su industria turística es Varese, en el norte de Italia. Enfrentados a un futuro incierto hace diez años, sus ciudadanos decidieron impulsar su agricultura a través de las energías renovables. Ahora tiene superávit energético: lo que no utiliza se lo vende a la electrica nacional por 350.000 euros al año.

Este es uno de los múltiples ejemplos de soluciones climáticas innovadoras e inteligentes que se dan en toda la Unión Europea y que están contribuyendo a reducir la contaminación por dióxido de carbono (CO2) y mejorar la calidad de vida de los ciudadanos. Otro ejemplo se encuentra en la estación central de ferrocarril de Estocolmo que convierte el calor corporal de los viajeros en calefacción para un edificio de oficinas cercano, reduciendo así no sólo las emisiones sino también la factura energética del edificio en un 25 %. En Dinamarca, la escuela Gedved de Horsens ahorra 30 000 euros al año gracias a la energía solar. El dinero ahorrado se destina a mejorar la educación.

Los vertederos también son útiles para la producción de energía ecológica. Uno de los mayores vertederos de Letonia, en Getlini, ha transformado radicalmente su funcionamiento: los residuos no reciclables se depositan en células biodegradables selladas herméticamente para que no entre agua ni aire. El gas generado en su interior se transporta a la central de Getini, donde se transforma en electricidad y calor. De este modo se crean fuentes de energía nuevas a partir de lo que se tira a la basura.

Por otro lado, la empresa alemana WeberHaus construye casas completamente autosuficientes desde el punto de vista energético gracias a un aislamiento ecológico y un sistema de iluminación fotovoltaica. En promedio, sus viviendas producen un 55% más energía de la necesaria para usos domésticos. Este superávit energético se transporta a un punto de suministro situado delante de la casa y en el cual se puede recargar un vehículo eléctrico.

En Dublín (Irlanda) se ha puesto en marcha un «Plan ecológico» para mejorar la sostenibilidad del parque de bomberos local que ha logrado reducir en un 80 % el consumo energético. El parque ahorra por término medio 45 000 litros de agua al mes y recicla casi el 40% de sus residuos.

El Már báltico también se utiliza para alimentar a un museo en Tallin (Estonia). El edificio obtiene su energía mediante un método basado en la energía maremotriz para mantener la temperatura del espacio de exposición y reducir su factura energética. En Debrecen (Hungría) han dado con un método revolucionario de producción de alimentos. La acuicultura tradicional, cuando convierte el agua en un residuo más, es una amenaza para la vida marina. Pero el ingenioso sistema de producción alimentaria Akvapónia filtra el agua por un sistema de hidrocultura que permite a las plantas absorber los elementos nutritivos fundamentales y eliminar sustancias tóxicas, a la vez que se purifica el agua destinada a los animales. El resultado: comida sin pesticidas ni emisiones de CO2.

Los hoteles también estudian formas de reducir sus emisiones. En concreto, el Bohinj Park Hotel (Eslovenia) se ha convertido en uno de los hoteles con mayor eficiencia energética de Europa central gracias a tecnologías como las bombillas LED, la energía geotérmica, los sistemas de transferencia de calor o puntos de recarga para coches eléctricos. De este modo el establecimiento produce un 56% menos emisiones que un hotel tradicional y ahorra a la atmósfera 63 toneladas de CO2 al año. Así su huella de carbono es un 90% inferior a la que se produce en un hotel tradicional.

Por último, la inminente fiesta navideña invita a utilizar una decoración más eficiente desde el punto de vista energético como la creada por la empresa Lavola de la ciudad de Manlleu (España), que ha diseñado la iluminación para estas fechas aprovechando la infraestructura existente. De las farolas municipales se tienden guirnaldas de aluminio dorado de distintas longitudes. Fáciles de instalar, reflejan la luz del sol durante el día y la del alumbrado urbano por la noche por lo que no necesitan energía.

La campaña estará activa hasta finales de 2013 y se dedicará a llamar la atención sobre soluciones prácticas en el debate sobre el cambio climático. Además demostrará que la acción por el clima es capaz de aumentar el bienestar y generar beneficios económicos para los ciudadanos europeos. 

Comentarios