Una investigación monitorea la calidad de agua de niebla en Alto Patache como recurso natural

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Sobre la Entidad

CIDERH
Centro de Investigación y Desarrollo de Recursos Hídricos de Tarapacá, Chile
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Temas

  • Investigación de campo (CIDERH).
  • Mediante atrapanieblas se obtendrá muestras del agua de niebla para analizar su acidez y concentración de nitrato, hierro, selenio y arsénico. Se espera que los resultados obtenidos se encuentren dentro de la norma de calidad de aguas continentales.

Una de las preocupaciones del Centro de Investigación y Desarrollo en Recursos Hídricos, CIDERH, es innovar y promover tecnologías que ayuden a obtener agua de calidad para el consumo humano. En este contexto y en el marco del acuerdo de colaboración científica entre el Centro de Investigaciones Desérticas de Alto Patache (EIDAP-UC) y CIDERH, se inició el programa de monitoreo preliminar de la acidez y salinidad del agua de las neblinas del borde costero del sector Alto Patache de la región de Tarapacá. Para ello, se instaló el primer atrapaniebla del CIDERH en el sector Alto Patache, siendo este el primero de muchos que se instalaran en distintos puntos de la región, tales como en los sectores de Alto Hospicio y Alto Junin.

El obtener agua dulce del agua de niebla no es algo nuevo.

El obtener agua dulce del agua de niebla no es algo nuevo. De hecho, en diversas partes del mundo se utilizan recolectores de niebla para obtener agua dulce para la repoblación forestal, la jardinería, y como fuente de agua potable para consumo animal. Sobre todo, en sectores donde se produce niebla con frecuencia y el clima es árido y seco.

La tecnología de este sistema es barata y simple. “Se utiliza una especie de red confeccionada de malla de Raschel, la cual atrapa las gotitas de niebla de la atmósfera. Estas gotitas se acumulan y escurren hacia el tanque de almacenamiento, instalado bajo la malla. De hecho, en Alto Patache han obtenido 7 litros m2 al día de agua”, comentó José Aguilar, técnico de CIDERH, quien es parte del equipo de investigación junto a la Doctora en Hidrogeología, Sónia Amaro, y la Doctora en Química, Venecia Herrera.

Sin embargo, existe poca información respecto a la calidad de esta agua proveniente de la neblina costera. Es por ello que CIDERH, que tiene como uno de sus objetivos el proteger y valorar ecosistemas únicos vulnerables, dio al puntapié inicial al proyecto de investigación conjunto con EIDAP-UC, que busca mejorar la información científica respecto de la calidad de las masas de agua en las neblinas costeras de la Región.

“El trabajo que se está realizando junto a CIDERH es de mucha relevancia para la región debido a que se monitorea la calidad de agua de la niebla, contribuyendo al avance en el conocimiento que respecta a los componentes hídrico-atmosférico y su dispersión en el sector. Luego, podremos cruzar variables y establecer causantes de conservación de ecosistemas o evaluar un potencial uso del recurso niebla, para consumo humano”, explicó el geógrafo y científico de EIDAP-UC, Felipe Lobos.

Existe poca información respecto a la calidad de esta agua proveniente de la neblina costera.

Por su parte, la investigadora de CIDERH, Sonia Amaro, explicó que existen estudios del 2008 que indican que el agua recolectada a partir de neblinas costeras del sector de Alto Patache, al sur de Iquique, “están acidificadas a pH entre 2,5 y 3,3 unidades, lo que estaría por sobre la norma para el consumo humano. Es por ello, que queremos monitorear durante un año la vía atmosférica como potencial fuente de contaminación por dispersión de sustancia. El objetivo, es prevenir que se inutilice el agua de niebla”.

Experiencias Anteriores

Uno de los primeros estudios en Chile donde se aplicó la tecnología del atrapanieblas fue en 1980 en la región de Coquimbo en el sector de El Tofo, lugar donde se instalaron más de 50 recolectores de niebla que abastecieron de agua dulce a cerca de 100 familias. Posteriormente, en el 2000 se utilizó en el sector de Padre Hurtado una serie de atrapanieblas para el suministro de agua para los visitantes de un santuario y para la jardinería. En el 2004, se instalaron atrapanieblas en el sector de Peñablanca, donde el agua de niebla se utilizó para forestación con árboles nativos. 

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