Se inicia en Medellín la prueba piloto de tapas de plástico en contadores para contrarrestar los robos

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EPM llega a 123 municipios de Antioquia. En Medellín y el Área Metropolitana del Valle de Aburrá atiende a 3.6 millones de habitantes.
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  • Nuevas tapas plásticas.
  • EPM inició un plan piloto de seis meses para evaluar la calidad de las tapas plásticas, buscando erradicar el robo de este tipo de infraestructura
  • Otra apuesta de EPM a la innovación en soluciones de servicios públicos
  • Cuatro proveedores locales suministran las tapas. Ya se empezaron a instalar en los barrios donde hoy se registra el mayor número de robos

El robo de las tapas en los contadores de acueducto es uno de los flagelos más recurrentes en el Valle de Aburrá, y uno de los que más golpea el bolsillo de los usuarios afectados. Entre enero de 2012 y junio de 2013, EPM ya había recibido 1.797 solicitudes para la reposición de tapas, todas ellas hurtadas por los amigos de lo ajeno. Sus costos deben ser asumidos por los clientes, ya que de acuerdo con la regulación vigente, ellos son los propietarios de las tapas de los contadores de acueducto.

Los ladrones no tienen preferencias de barrios ni de sectores. Zonas de grandes contrastes como el Perpetuo Socorro (La Bayadera), La Candelaria (centro de la ciudad), El Poblado, Boston, Bolivariana, Prado, San Diego, San Benito y Barrio Colombia, entre otros, son golpeadas reiteradamente por este ilícito. En algunos de estos barrios se han ensañado de tal manera, que han llegado a registrarse hasta tres robos en un mismo inmueble.

Las tapas actuales tienen un gran atractivo para los delincuentes porque están fabricadas en hierro dúctil, un material reciclable que se negocia en mercados ilegales. Además de las repercusiones económicas para quienes lo sufren, el robo de estos elementos convierte los nichos de los contadores en peligrosas trampas que ocasionan graves afectaciones a la integridad física de los transeúntes, ya que el 85 % de estos aparatos están instalados a nivel de las aceras y senderos peatonales.

Situaciones como estas llevaron a EPM a explorar diversas soluciones técnicas de largo plazo para una problemática cada vez más recurrente, entre ellas el uso de materiales no reciclables para la fabricación de las tapas, con el fin de desestimular el interés de la delincuencia por este tipo de elementos, y de paso abaratar sus costos en más de un 50 % frente a eventuales cambios por deterioro u obsolescencia. Un proyecto piloto iniciado por EPM probará qué tan efectivas son las soluciones propuestas.

Calidad, durabilidad y resistencia

Cuatro potenciales proveedores atendieron el llamado de EPM para desarrollar localmente un prototipo de tapas plásticas para los contadores de acueducto, un material que puede ser considerado como antifraude porque no admite ser reciclado, y es mucho más liviano y funcional. Además de atender su objeto primario, que es el de proteger el contador, las propuestas de los fabricantes debieron cumplir especificaciones de calidad, resistencia al peso (hasta 750 kilogramos) y a las altas temperaturas, entre otros aspectos, cualidades que serán evaluadas durante el proyecto piloto, que tendrá una duración de seis meses.

EPM empezó a instalar 120 tapas plásticas para los contadores en aquellas zonas residenciales y comerciales de Medellín donde se ha venido recrudeciendo este delito, específicamente en los sectores de “La Bayadera”, el centro de la ciudad (calle Colombia y Boyacá), Boston y la denominada zona rosa de El Poblado. Esta prueba cuenta con el consentimiento de los usuarios que en algún momento han padecido este flagelo, y que por hacer parte del piloto no tienen que pagar ni un solo peso por la tapa instalada.

Para garantizar su confiabilidad, las tapas de los distintos proveedores serán sometidas a presiones y chequeos a lo largo de este semestre, entre ellos el paso de vehículos livianos y pesados.

Además de estimular el empleo y la productividad si se decide una futura fabricación masiva, la eventual efectividad de este piloto le pondrá el “tate quieto” a los ladrones de tapas, que ya no tendrán aliciente alguno para vulnerarlas y robarlas. Pero lo más importante es que en lo sucesivo se podrán evitar los graves perjuicios causados a la comunidad por daños, lesiones y accidentes, producto de cajas que permanecen destapadas de manera indefinida porque los dueños del contador no quieren o no pueden pagar para reemplazarlas.

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