El pez capitán repoblará las aguas del altiplano cundiboyacense

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  • Investigadores de la U.N. trabajan en un plan de repoblamiento en las fuentes hídricas del altiplano cundiboyacense, a partir de una muestra de 90 ejemplares recolectadas en la cuenca alta del río Bogotá

Solitario, silencioso y amante de la tranquilidad, así es el Eremophilus mutisii, conocido como pez capitán, especie endémica del altiplano cundiboyacense que se ha perdido en la memoria de los colombianos, especialmente en la de los habitantes de la sabana de Bogotá.

Los afluentes de los ríos Negro, Frío, Chicú, Balsillas, Juan Amarillo, Fucha, Tunjuelo y Soacha dejaron de ser el hábitat de este guardián de las aguas frías, que en la antigüedad llegó a ser el principal alimento de los muiscas, pobladores de la región en ese entonces.

La transformación de cuerpos hídricos, especialmente del río Bogotá, por cuenta de la contaminación derivada de los procesos industriales de las curtiembres; así como del uso de herbicidas, fungicidas y otros químicos en los cultivos y lecherías, desplazó a este pez, que algún día gozó de gran importancia ancestral en la cuenca alta del río Bogotá, en las poblaciones de Suesca, Fúquene, Guasca, Tominé y La Copa.

Estos animales se reproducen durante todo el año, aunque presentan picos que coinciden con los periodos de lluvia

Con base en lo anterior, los profesores Miguel Ángel Landines, profesores del programa de Zootecnia de la Universidad Nacional de Colombia (UN); y Camilo Prieto, profesor de Zootecnia de la Universidad de Ciencias Aplicadas y Ambientales (UDCA), iniciaron una investigación con el objetivo de recuperar esta especie. Su tarea se centró en varios ejes, entre los que se encontraban la identificación de los cuerpos de agua y un programa de repoblamiento que incluyó la reproducción en cautiverio.

Para esto y en el transcurso de los años que duró el estudio, se realizaron de seis a ocho capturas de estos animales por mes, que permitieron completar una muestra de 90 ejemplares, recolectadas en las lagunas de la cuenca alta del río Bogotá, principalmente en Suesca.

En el laboratorio se hizo un análisis del estado de madurez de las gónadas (aparatos reproductores), además de estudios bioquímicos de la sangre, con el fin de obtener información del comportamiento reproductivo y del perfil hormonal.

El análisis de la estructura y composición de las gónadas determinó que estos animales se reproducen durante todo el año, aunque presentan picos que coinciden con los periodos de lluvia. Su fecundidad oscila entre 10.000 y 50.000 huevos por hembra.

Para iniciar la reproducción en cautiverio, el profesor Prieto eligió los reproductores y los peces aptos para la reproducción. “Como vienen de un ambiente natural son llevados a un laboratorio y dado que el proceso no se logra espontáneamente, hay que hacer una inducción con hormonas”, señala.

El docente probó distintas dosis hormonales a diferentes tiempos para determinar qué dosificación debía usar y en cuánto tiempo se obtenía la mejor respuesta al tratamiento.

Al momento de la ovulación o expulsión de ovocitos (óvulo inmaduro o célula huevo), los investigadores capturaron a la hembra y adelantaron la extracción de los mismos; luego tomaron a los machos y obtuvieron una cantidad considerable de semen para lograr la fertilización in vitro.

Posteriormente, incubaron los embriones y esperaron alrededor de 100 horas, tiempo que demora el desarrollo embrionario hasta que sale la larva. Esta cuenta con el saco vitelino, reserva alimenticia transferida de la madre, que es la primera fuente de nutrientes y oxígeno para el embrión. La absorción del alimento dura de tres a cuatro días, hasta que empieza a consumir nutrientes externos, aproximadamente en el sexto día. El proceso de reproducción dura de dos a tres semanas.

Tarea para enseñar

Paralelamente se realizó un estudio genético con el fin de identificar las especies presentes en cada cuerpo de agua y entender sus atributos, para que más adelante se pudiera saber cuáles se adaptaban mejor a los distintos ambientes.

El profesor Landines afirma que aunque Colombia es el segundo país, después de Brasil, con más riqueza ictiológica, el capitán es el único pez de agua fría.

Cuando se tenga una muestra considerable de alevines o crías recién nacidas para entregar a las autoridades competentes, se espera presentar de nuevo esta especie a la comunidad.

Asimismo se le enseñará a producirla para que disponga de una fuente de proteína olvidada por el paso del tiempo y por la falta de conciencia frente a la preservación de fuentes hídricas como el río Bogotá.

Actualmente, el colombiano promedio solo consume peces importados, entre los que predomina la tilapia, conocida como mojarra, y la trucha. Como agrega el profesor Landines, el capitán es una especie nativa que pertenece a la sabana, tiene mayor potencial de producción que la trucha y necesita de menos agua para su cría.

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