La Comisión Europea ha decidido incoar un procedimiento de infracción enviando una carta de emplazamiento a Suecia [INFR(2024)2236] por haber incumplido la Directiva marco sobre el agua (Directiva 2000/60/CE). La plena aplicación de las normas de calidad del agua establecidas en la legislación de la Unión es fundamental para proteger la salud humana y el medio ambiente.
Esta Directiva exige a los Estados miembros que establezcan un programa de medidas para cada demarcación hidrográfica a fin de garantizar el buen estado de las masas de agua europeas, como los ríos y los lagos. Estas medidas deben incluirse en los planes hidrológicos de cuenca, que deben elaborarse y notificarse a la Comisión cada seis años. Cada programa de medidas debe incluir medidas básicas para controlar los diferentes tipos de captaciones de agua, embalses, vertidos de fuente puntual, fuentes difusas que puedan generar contaminación y cualquier otro efecto adverso significativo sobre la calidad del agua. Los Estados miembros están obligados a revisar y actualizar periódicamente estos controles, incluidos los permisos relacionados con el agua que se hayan concedido para tales fines.
La Comisión ya ha iniciado procedimientos de infracción similares contra otros seis Estados miembros (Chipre, Países Bajos, Austria, Eslovenia, Bélgica y Finlandia). La legislación sueca no establece revisiones periódicas de estos controles y, en el caso de algunos de ellos, la frecuencia con la que se llevan a cabo las revisiones no es suficiente. Por ejemplo, el funcionamiento de la mayoría de las presas hidroeléctricas de Suecia se basa en permisos que se remontan al período comprendido entre 1918 y 1978, lo que puede tener consecuencias negativas para la biodiversidad fluvial. Muchas captaciones de agua se llevan a cabo sin permisos, incluso si estas pueden tener repercusiones significativas en el estado de las masas de agua afectadas. Además, los registros de las captaciones de agua, en los que los Estados miembros deben indicar todas aquellas captaciones que tengan un impacto significativo, no son exhaustivos.
Por tanto, la Comisión ha decidido enviar una carta de emplazamiento a Suecia, que dispone ahora de dos meses para responder a ella y subsanar las deficiencias señaladas por la Comisión. De no recibirse una respuesta satisfactoria, la Comisión podría optar por emitir un dictamen motivado.