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Tecnologías para sanear el agua

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El río Atoyac está muerto desde hace muchos años y muerto significa que no soporta vida macroscópica, esto a pesar de que existe toda la tecnología en México para depurar el agua residual, consideró en entrevista para la Agencia Informativa Conacyt el doctor René Reyes Mazzoco, quien es académico e investigador de la Universidad de las Américas Puebla (UDLAP).

El doctor Reyes Mazzoco es ingeniero químico y ha sido reconocido por sus contribuciones en materia de innovación y tecnología para el tratamiento de aguas residuales, obteniendo la presea Estatal de Ciencia y Tecnología “Luis Rivera Terrazas” en 2016. 

Gracias a sistemas desarrollados por el doctor Reyes Mazzoco, empresas como la Empacadora San Marcos, BASF sitio Puebla y la armadora alemana Volkswagen de México cuentan con plantas de tratamiento de aguas residuales que limpian más de 90 por ciento de sus descargas, e incluso en algunos casos producen gas metano que transforman en energía para abastecer otras necesidades.

No obstante, el investigador lamentó que a pesar de estos esfuerzos y de la tecnología implementada, las descargas de agua ya depuradas se mezclen en el afluente contaminado del río Atoyac, uno de los más contaminados en el país.

Es una desgracia porque el agua de estas empresas ha sido tratada durante días con procesos muy sofisticados para llegar al río que está en un estado de degradación muy avanzado. Echamos agua limpia en agua sucia porque no se logra resolver el problema de coordinación entre los diferentes niveles de gobierno y eso es lo que nos está frenando en general para resolver la contaminación de los ríos en México”.

Fue en marzo de 2017 cuando la Comisión Nacional de Derechos Humanos emitió la recomendación 10/2017 a las autoridades estatales y municipales en Puebla, haciendo hincapié en la falta de estrategias conjuntas para garantizar los derechos humanos a un ambiente sano, al saneamiento del agua y al acceso a la información.

El tratamiento de aguas residuales está dividido en tecnologías que hacen depuración primaria y depuración biológica

Tecnología para remediar la contaminación

El tratamiento de aguas residuales está dividido en tecnologías que hacen depuración primaria y depuración biológica. Ambas dan buenos resultados, dependiendo de las necesidades que se expresan, aseguró el doctor Reyes Mazzoco.

Para la depuración primaria se utilizan sustancias químicas llamadas coagulantes y floculantes, capaces de remover todo lo que está suspendido en el agua, es decir, de un agua muy turbia se puede lograr agua transparente mediante un proceso relativamente sencillo.

“Esa primera etapa es similar a la tecnología que utilizan las plantas de tratamiento de agua de Puebla, aunque desgraciadamente no estén funcionando. Luego vienen los procesos de depuración biológica. Estos son de diversa naturaleza, por ejemplo, en la UDLAP implementamos este modelo para tener nuestra propia planta de tratamiento que trabaja exclusivamente con depuración biológica”.

El agua tratada por depuración biológica puede ser utilizada por su calidad para el riego de zonas verdes y en otros servicios. Sin embargo, existen factores que obstaculizan su aplicación, por ejemplo, el nulo cuidado en la descarga de productos tóxicos en el drenaje. Esto a pesar de que puede representar una solución idónea para combatir la contaminación en ríos, refirió el investigador de la UDLAP.

Cómo se hace la depuración biológica

Actualmente, la UDLAP tiene su propio sistema de tratamiento de aguas residuales a través de humedales con plantas conocidas como lenteja de agua (Lemna minor)

La depuración biológica puede hacerse suministrando oxígeno o no a comunidades de bacterias que se encuentran en el agua, conocidas como flóculos biológicos. Con oxígeno, la transformación de la materia orgánica contaminante del agua la hacen los microorganismos en dióxido de carbono y nuevas bacterias que se retiran del agua, señaló el especialista.

En caso de que no haya oxígeno, las bacterias toman la materia orgánica y la convierten en gas metano, originando un combustible que puede producir energía sustentable.

“En la Empacadora San Marcos ya llegamos a ese esquema. La contaminación de sus aguas la transformamos en un proceso biológico en ausencia de oxígeno y producimos el metano con el que generamos una parte sustancial de la electricidad que consume la propia empresa”.

Humedales para una depuración terciaria

Existe también un tratamiento terciario para aguas residuales; sin embargo, en este método se tienen que usar mecanismos de ultrafiltración o filtración muy avanzada que son muy costosos. No obstante, el doctor Reyes Mazzoco advierte que hay opciones como los humedales artificiales que permiten un tratamiento terciario parcial sin que su aplicación implique una inversión financiera elevada.

Los humedales son zonas donde el agua es el principal factor que controla el ambiente, así como la vegetación y fauna, la intención es que estos espacios puedan servir como mecanismos para depurar el agua contaminada, apoyándose en las capacidades que tienen algunas plantas para absorber, retener y degradar contaminantes.

Una vez que el agua está libre del excedente de materia orgánica después de sufrir una depuración primaria o biológica, quedan nutrientes y algunos microorganismos patógenos. En ese caso, las raíces de las plantas absorben los nutrientes de manera selectiva como en ósmosis inversa, y simultáneamente para protegerse de los patógenos, desarrollan estrategias para destruirlos. Es un equivalente a la desinfección sin utilizar sustancias químicas”, explicó Reyes Mazzoco, quien añadió que esta tecnología es una de las más recomendables por su sustentabilidad.

Actualmente, la UDLAP tiene su propio sistema de tratamiento de aguas residuales a través de humedales con plantas conocidas como lenteja de agua (Lemna minor). El sistema fue implementado por el doctor Reyes Mazzoco y logra procesar desde hace siete años unos 100 metros cúbicos de descarga por día.

“Hasta ahora la única manera de contener la contaminación en el río Atoyac es la presa de Valsequillo, la cual recibe toda la contaminación del río, que normalmente se va al fondo, excepto cuando se dan los cambios de temperatura y en la época de frío toda esa contaminación sube y los habitantes la padecen. La solución entonces es poner en funcionamiento todas las plantas tratadoras de agua que hay, tanto del sector industrial como público. Actualmente hay alrededor de 100 en las riveras del Atoyac, pero no funcionan. La tecnología existe, solo hace falta coordinación y voluntad”, concluyó el doctor Reyes Mazzoco.

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