Tiempo de sequía: Datos, controles y medidas en la cuenca del Ebro

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Sobre la Entidad

Confederación Hidrográfica del Ebro
La Confederación Hidrográcica del Ebro es el Organismo de gestión del agua en la Cuenca del Ebro. Adscrito al Ministerio de Agricultura y Pesca, Alimentación y Medio Ambiente (MAPAMA). La CHE se creó como el primer organismo de cuenca del mundo

Sequía: Falta de lluvias durante un período prolongado de tiempo que produce sequedad en los campos y escasez de agua”. Esta es la definición que ofrece la RAE, aunque al final del artículo veremos que hay puntualizaciones técnicas a esta definición.

No llueve, el agua no circula por los ríos, no hay aportaciones en los embalses. Esto es lo que ha estado pasando este último año en la cuenca del Ebro, de forma más clara en algunas zonas (occidental, cabecera, gran parte de la margen derecha), porque lo heterogéneo de esta extensa cuenca no permite generalizaciones, ni en crecidas, ni en periodos secos.

Lo fundamental es saber dónde estamos y lo que nos viene a futuro, también teniendo en cuenta los posibles efectos del cambio climático, que pueden traducirse en periodos más intensos de sequía.

Cómo estamos lo sabemos gracias a todos los datos que nos indican la evolución de la cuenca. Es fundamental conocer los mecanismos que se ponen en marcha en periodos secos.

¿Por qué ha llegado la sequía?

Desde abril de 2016 vivimos un claro déficit pluviométrico en casi toda la cuenca (sólo los ríos Aragón Cinca, Ésera y Nogueras han tenido lluvias más o menos en la media de los últimos 15 años, no así las reservas de nieve de los últimos meses).

De hecho, durante el segundo semestre del pasado año hidrológico (entre mayo y septiembre de 2016) esa ausencia de precipitaciones fue realmente grave en algunas subcuencas:

  • Hasta un 50% menos de lluvias de la media de los últimos 15 años en el Huerva y el Martín, en la margen derecha aragonesa
  • Un 40% menos de lluvia en la cuenca del Iregua, en La Rioja
  • Un 35% menos de lluvia en el Jalón, en la margen derecha entre Soria y Zaragoza
  • Un 30% menos en la cuenca del Najerilla, en La Rioja y en la cabecera del Ebro

Durante el primer semestre del presente año hidrológico (octubre 2016-abril 2017) las precipitaciones registradas no han logrado compensar el déficit acumulado.

El Plan Especial de Actuación en situaciones de sequía en la Cuenca del Ebro incluye unos indicadores que nos describen gráficamente cómo están estas subcuencas a finales del mes de mayo de 2017 donde se presentan en situación de emergencia por el estado de las reservas la cabecera del Ebro, el eje del Ebro; cuenca del Najerilla-Tirón; cuenca del Iregua; cuenca del Jalón y cuenca del Martín, a lo que se suma por el estado de aportaciones los ríos en la cuenca del Huerva; cuenca del Ega-Arga y Bayas:

Tomemos un ejemplo concreto, el embalse del Ebro, en Cantabria y Castilla y León, fundamental para garantizar caudales en el eje del Ebro, se encuentra en una situación precaria, consecuencia de la falta de lluvia y de nieve en esa zona. Hay que retroceder hasta 1990 para encontrar un año peor que el actual en cuanto a volumen embalsado, aunque en 1991 y 2002 la situación era similar a la presente.

Se destacan en rojo las áreas con mayores problemas de sequía (situación de emergencia). En las zonas con embalses de la margen izquierda el primer semestre de este año, aunque con nieve y precipitaciones no abundantes, ha sido posible el almacenaje de agua suficiente para afrontar el año hidrológico con normalidad.

Eso sí, la ausencia continuada de lluvias en la cuenca, y unas aportaciones procedentes de la nieve por debajo también de la serie de los últimos 5 años, que ha afectado a la parte occidental de la cuenca del Ebro, nos está dejando y nos dejará, escasos caudales circulantes en prácticamente todos los ríos. Hemos convivido con caudales de estiaje en plena primavera.

Los efectos y las medidas adoptadas

Ya hemos puesto los datos sobre la mesa. ¿Cuáles están siendo los efectos de este periodo de escasas precipitaciones?

El más directo, es la reducción de los caudales circulantes en los ríos de las zonas más implicadas. A este respecto, el Plan Hidrológico de la Demarcación del Ebro, documento fundamental de la gestión en la cuenca, reconoce y garantiza caudales ecológicos en determinados tramos. En periodos de sequía es cuando la CHE tiene que hacer un especial seguimiento de los mismos a través del SAIHEbro para evitar que se deteriore el estado de esos tramos fluviales.

Los efectos se traducen en limitaciones para los usuarios. Nos referimos principalmente a los usuarios agrícolas, los mayores consumidores de agua de la cuenca y los primeros que se ven obligados a reducir su dotación. Actualmente, el abastecimiento a poblaciones, como uso prioritario, está garantizado en las zonas con embalses.

En las subcuencas más claramente afectadas se lleva meses de análisis de la situación, a la espera del comienzo de las campañas de riego, cuando se realizan los mayores consumos.

Para ese análisis y para la toma de decisiones se cuenta con los órganos colegiados de participación de la CHE. En ellos todos los usuarios de los sistemas tienen representación, voz y voto. Tanto a través de las Juntas de Explotación, como en la Comisión de Desembalse, se mantienen informados y pueden asumir medidas de gestión. La colaboración y coordinación con los usuarios es fundamental para actuar con la mayor previsión.

Con todo, nos encontramos con reservas en la margen derecha anormalmente bajas. Ya hemos analizado la situación del embalse del Ebro, que afecta a los usuarios de todo el eje del Ebro. En situación similar se encuentran los embalses de La Rioja (en las cuencas del Iregua y Najerilla), así como los de la margen derecha, La Tranquera, Las Torcas, Moneva y Almochuel y Cueva Foradada.

Las medidas habituales, ya asumidas, van desde el establecimiento de cupos hasta la disminución de las salidas al máximo en espera de aportaciones. En concreto en este periodo:

1. En el Eje del Ebro: Debido a las bajas reservas, se han mantenido en Sobrón entradas por salidas, ajuste de salidas desde el embalse del Ebro y se ha iniciado una aportación de caudales desde el embalse de La Loteta, en Zaragoza, en fase de puesta en carga, para apoyar al Canal Imperial.

Esta medida permite que las aportaciones de La Loteta al Canal Imperial complementen el caudal derivado del Ebro muy ajustado debido a la precaria situación de la cabecera de la cuenca (principalmente en Cantabria y La Rioja) y ayudar así a garantizar los suministros del conjunto del Eje del Ebro.

Las bajas reservas en La Rioja, también se traducen en falta de apoyo al eje del Ebro, lo cual aumenta los problemas. Aquí se han reducido las dotaciones por hectárea y los usuarios de regadío han disminuído sus consumos.

2. Cuenca del Huerva, en los embalses de Las Torcas y Moneva (este último en el Aguasvivas donde existe además una sequía estructural), la situación es complicada. Ha habido importantes restricciones para riego y se está en vigilancia y coordinación con el órgano ambiental de la Comunidad Autónoma para que evalúe posibles actuaciones de protección de la fauna piscícola, en previsión de una mayor bajada en dichos embalses.

3. Cuenca del Martín: sobre el embalse de Cueva Foradada, se ha solicitado a ACUAES un desembalse extraordinario del embalse de Las Parras, que se llevará a cabo o no en función de la comisión de desembalse

En las zonas donde se toma para el riego directamente del propio río, se realiza un mayor seguimiento de los pedidos, con posibles prorrateos, todo sin perjuicio de que pueda declararse situación de sequía en función de los índices correspondientes con las medidas que ello conlleve.

Aumento de controles

La vigilancia de la cuenca en tiempo de sequía se incrementa, dentro, eso sí, de las posibilidades personales y materiales del Organismo. Tenemos más o menos reciente la experiencia de la sequía de 2012.

Por lo tanto, disponer de una red de alerta de calidad, la denominada red SAICA, con estaciones que miden parámetros de referencia en continuo, lo más amplia posible, es clave para ese seguimiento, y constituye el complemento principal de las redes de control más específicas y con menos periodicidad de muestreo.

En lo que se refiere a los vertidos, la disminución de los caudales circulantes, destacando de nuevo la importante labor que se realiza para el seguimiento y cumplimiento de los caudales ecológicos, obliga a estar más vigilantes con los principales vertidos contaminantes en la cuenca, ante un medio receptor con menor capacidad de dilución y asimilación, y ante los efectos sinérgicos que estos pudieran producir. En este sentido, se solicita a los responsables de los principales vertidos, o vertidos con especial incidencia, que extremen las precauciones y exploten sus estaciones depuradoras en las mejores condiciones posibles. También se incrementan las tomas de muestras de estos efluentes con objeto de verificar el cumplimiento de las autorizaciones de vertido otorgadas.

Como se ha mencioando, el SAIHEbro realiza un seguimiento de los caudales ecológicos para una temprana detección de la sequía y poder actuar en la medida de lo posible. La activación del seguimiento de los caudales, como una vigilancia específica, se produce a partir de la situación de alerta. A esto se suma la observación de la evolución de los acuíferos, puesto que tiene mucha relación con los caudales de base de los ríos, que tanta importancia tienen en los momentos de sequía.

Reiterando que el incremento de los controles depende mucho de las herramientas y personal disponible, el control de la calidad y la vigilancia del cumplimiento de las concesiones de agua otorgadas, son medidas que se recogen en el Plan Especial de Actuación en Situaciones de Alerta y Eventual Sequía, un documento que se integra en el Plan Hidrológico de la Demarcación del Ebro.

Los Planes de Sequía y los mecanismos de control

El Plan Especial de Actuación en Situación de Eventual Sequía de la cuenca del Ebro es el documento clave para tiempos de escasez en la cuenca. Tiene como objetivo la detección temprana y el seguimiento de las situaciones de sequía y para ello cuenta con dos pilares: una batería de indicadores que califican la gravedad de la situación por cada zona, y un conjunto de medidas que se aplicarán según el nivel definido por estos indicadores.

Estas medidas van desde la intensificación de los seguimientos en situación de prealerta, instar al Gobierno a la promulgación del Decreto de Sequía y la constitución de una “Comisión Permanente de Sequía”.

A esto se suma la posibilidad de convocar por parte de las Comunidades Autónomas la Mesa de la Sequía como foro de debate institucional donde se evalúa la situación y se proponen las medidas oportunas.

A futuro

Sólo una reflexión para terminar. En todo caso hemos estado hablando de una sequía pluviométrica, aunque en algunos casos como en el Huerva, ya podíamos tratar de una hidráulica que afecta directa y claramente a los embalses que ya no pueden garantizar los suministros.

Pero cuando nos llegan consultas, tanto de usuarios, como de medios de comunicación o de la sociedad en general, normalmente se incluye un “y a partir de ahora, ¿qué va a ocurrir?”. Obviamente a esto no se puede contestar desde la hidrología o la meteorología.

Está claro que ante la falta de lluvias la reserva de agua almacenada se tendrá que ajustar con mayor eficiencia en la medida de lo posible. Habrá que esperar al final del verano y a la entrada de un nuevo año hidrológico para comprobar la evolución y asumir medidas más profundas que, en todo caso, ya trascienden de la acción de las Confederaciones, incluyendo, como se han mencionado, la figura de los decretos de sequía.

Corresponde por el momento un seguimiento de la situación de sequía y sus efectos generales en usos, y también en el estado de las aguas para valorar si se puede incurrir en una excepción del cumplimiento de los objetivos ambientales de la DMA debido a una sequía prolongada.

ANEXO TERMINOLÓGICO (fuente: Plan de Actuación en Situación de Alerta y Eventual Sequía, año 2007)

  • Sequía. Fenómeno que supone una disminución coyuntural significativa un periodo temporal suficientemente prolongado, que afecta a impedir cubrir las demandas al cien por cien y tiene consecuencias económicas adversas.
  • Sequía meteorológica. Disminución de la precipitación respecto al valor medio regional en un plazo de tiempo determinado. Es por tanto un dato de referencia regional que varía en función de las características climáticas de cada región y no se puede extrapolar de unas regiones a otras.
  • Sequía agrícola. Déficit de humedad en el suelo para satisfacer las necesidades de crecimiento de un cultivo determinado en cualquiera de sus fases de crecimiento. Dado que la cantidad de agua es diferente para cada cultivo, e incluso puede variar a lo largo del crecimiento de una misma planta, no es posible establecer umbrales de sequía agrícola válidos ni tan siquiera para un área geográfica. En zonas de cultivos de secano va ligada a la sequía meteorológica con un pequeño desfase temporal dependiente de la capacidad de retención de humedad del suelo edáfico. En zonas irrigadas la sequía agrícola está más vinculada a la sequía hidrológica.
  • Sequía hidrológica. Disminución en las disponibilidades de aguas superficiales y subterráneas en un sistema de gestión durante un plazo temporal dado respecto a los valores normales, que puede impedir cubrir las demandas de agua al cien por cien. A diferencia de la sequía agrícola, que tiene lugar poco tiempo después de la meteorológica, la sequía hidrológica puede demorarse durante meses o algún año desde la escasez pluviométrica o si las lluvias retornan en poco tiempo, no llegar a manifestarse. Por lo tanto, la secuencia temporal es: sequía meteorológica, a continuación sequía agrícola y, en último lugar, sequía hidrológica. La capacidad de gestionar los recursos hídricos hace que la sequía hidrológica no dependa exclusivamente de los caudales fluyentes en ríos y manantiales, sino también del volumen de agua almacenado en los embalses y acuíferos, es decir, de la manera en que se gestionen estas reservas. De ahí su definición vinculada al sistema de gestión.
  • Sequía socioeconómica. Afección de la escasez de agua a las personas y a la actividad económica como consecuencia de la sequía. La ausencia de afección o su minimización constituye el éxito de gestión. Para hablar de sequía socioeconómica no es necesario que se produzca una restricción del suministro de agua, sino que basta con que algún sector se vea afectado.

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