La Laguna de Gallocanta (y II). Sus fluctuaciones históricas

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  • Laguna Gallocanta (y II). fluctuaciones históricas
  • Artículo de Rogelio Galván. Oficina de Planficación Hidrológica de la CHE.

Sobre la Entidad

Confederación Hidrográfica del Ebro
La Confederación Hidrográcica del Ebro es el Organismo de gestión del agua en la Cuenca del Ebro. Adscrito al Ministerio de Agricultura y Pesca, Alimentación y Medio Ambiente (MAPAMA). La CHE se creó como el primer organismo de cuenca del mundo
Desde el siglo XVII son varios los documentos y noticias históricos que han llegado hasta nosotros sobre la laguna endorreica de Gallocanta en la cuenca del Ebro, generalmente elaborados para promover su desecación, tanto como remedio contra las fiebres palúdicas que se pensaban causaban las emanaciones de sus aguas estancadas como para poner en explotación agrícola las tierras desecadas.

Todas estas noticias históricas revelan la existencia de periodos de una relativa mayor humedad con niveles medios y máximos de la laguna significativamente más altos que los conocidos por las observaciones realizadas en el siglo XX, hasta el punto de que en algún momento llegara a alterarse momentáneamente su carácter de laguna somera y salina, siendo la mayor muestra de esto los testimonios hallados de la presencia de peces, lo que hoy en día se antoja imposible.

Entre estas noticias históricas destaca el informe sobre la laguna de Gallocanta elaborado por el párroco Juan José Martínez en 1790 y dirigido a la Sociedad Económica de Amigos del País, que entre otras cosas nos dice: "En lo antiguo esta laguna criaba tencas en abundancia, especialmente la porción que hay enfrente de Gallocanta, que estaba dividida de las demás por el paraje que llaman de los Picos con una argamasa de cal y canto". Es decir, un dique levantado para un mejor aprovechamiento de la pesca y cuya existencia los estudios sedimentológicos efectuados hace unos años parecen confirmar. También hace referencia a la existencia de escrituras de arrendamiento de la pesca, como también recogía en otro documento de 1789 Domingo Mariano de Traggia.

Más adelante, en 1852, el ayuntamiento de Gallocanta redacta una Memoria que dirije a la Reina Isabel II solicitando también su desecación y recoge una noticia que hoy igualmente se nos antoja extraordinaria: "cuando está llena, es potable y susceptible de llevar o mantener algún pescado según se observó en la última inundación (1845), (...) se cogieron miles de arrobas de tencas". Potable, es decir, dulce, y una arroba equivale a 11 kilogramos.

En sentido contrario ambos documentos también reflejan aquellos momentos en que la laguna se secaba por completo y hasta permitía el aprovechamiento de la sal como en 1780 o 1851 y debían apostarse guardas reales para evitar su contrabando ya que era un monopolio de la Corona.

Cuando la Confederación Sindical Hidrográfica del Ebro elabora en 1928 su “Proyecto de desecación de la laguna de Gallocanta e incorporación de su cuenca a la del río Jiloca”, realiza un estudio detallado de la realidad física de la laguna, planteando por primera vez el empleo de instrumental y la observación sistemática, para lo que se instalaron pluviómetro y pluviógrafo, escala, termómetro, psicrómetro, evaporímetro, barómetro y anemómetro. Su estudio revela un periodo seco y descenso de niveles hasta el punto que les lleva a pensar que la Gallocanta se desecará de forma natural a largo plazo por colmatación: “fue lago, ayer laguna, hoy charca y dentro de algunos años será toda ella campos fértiles: ya el brazo del labrador y la propia colmatación va ganándole terreno y limitándola”.

Analizando estos y otros documentos históricos parece desprenderse que la laguna tuvo periodos singularmente más húmedos que los actuales en la segunda mitad del siglo XVII y en el siglo XIX.

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