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La gestión del riesgo de inundación: El PGRIEbro

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  • gestión riesgo inundación: PGRIEbro
  • María Luisa Moreno Santaengracia. Jefa del Área de Hidrología y Cauces de la Confederación Hidrográfica del Ebro.

Sobre la Entidad

Confederación Hidrográfica del Ebro
La Confederación Hidrográcica del Ebro es el Organismo de gestión del agua en la Cuenca del Ebro. Adscrito al Ministerio de Agricultura y Pesca, Alimentación y Medio Ambiente (MAPAMA). La CHE se creó como el primer organismo de cuenca del mundo
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Las inundaciones (en este caso las fluviales) son fenómenos naturales recurrentes que afectan a los terrenos que conforman las márgenes de los ríos: las llanuras de inundación.

Para que exista riesgo de inundación, no sólo tiene que suceder un evento de crecida extraordinario que desborde el cauce natural, sino que también tiene que haber elementos expuestos en la llanura de inundación que sean más o menos vulnerables. Es decir, el riesgo de inundación sería muy bajo si apenas se situaran bienes en la zona inundable y los daños esperados por efecto del agua fueran bajos (usos poco vulnerables).

Sin embargo, la realidad es compleja y se han ocupado las áreas, naturalmente inundables por los ríos, con usos y bienes vulnerables a los efectos negativos de la inundación (calados, velocidades). Esto es especialmente importante en los tramos fluviales urbanos, donde personas y bienes se concentran en la zona inundable e históricamente se han producido más daños (incluidas víctimas mortales).

La gestión del riesgo de inundación se dirige a minorar la magnitud de alguno de estos tres factores: peligrosidad (la probabilidad de que se produzca una inundación), exposición (ocupación por usos y bienes de la llanura de inundación) y vulnerabilidad (sensibilidad a ser dañado).

Tras la implantación de la Directiva de Inundaciones europea de 2007 (posterior a la Directiva Marco del Agua y con la que se coordina), se han llevado a cabo en cada uno de los estados miembros, por cuencas hidrográficas, las tres fases de: evaluación preliminar del riesgo de inundación, elaboración de mapas de peligrosidad y riesgo y, por último, la aprobación de un Plan de Gestión del Riesgo de Inundación (PGRI). El objetivo final es establecer un programa de medidas que actúen sobre los tres factores que contribuyen al riesgo de inundación (peligrosidad, exposición y vulnerabilidad), de manera coordinada con los planes de cuenca.

En los programas de medidas del PGRI, establecidas en un marco de colaboración y coordinación entre las distintas administraciones, se incluyen muy diversos tipos de actuaciones. Las medidas se clasifican en aquellas de prevención (antes de las crecidas), preparación (durante la crecida), de protección (antes y durante) y de recuperación (después de la crecida).

Las autoridades competentes para implantar el amplio abanico de medidas integradas en los planes de gestión del riesgo de inundación son diversas (a nivel estatal, autonómico y local) y se refieren a competencias como la gestión del agua, del urbanismo, ordenación del territorio, protección civil, medio ambiente, etc. Sin olvidar el importante papel de otros estamentos sociales u organismos (Consorcio de Compensación de Seguros, Universidades, etc.) y el de los propios afectados (medidas de conocimiento y autoprotección). Es decir, la gestión del riesgo de inundación nos compete a TODOS: es una gestión compartida.

La Confederación Hidrográfica del Ebro, el organismo de gestión integrada de toda cuenca del río Ebro, colabora con diferentes administraciones tanto en el ámbito geográfico, de nivel nacional a local, como en el competencial en sectores diversos relacionados de algún modo con la existencia de inundaciones (urbanismo, protección civil, etc.).

Entre todos, estamos mejorando la gestión del riesgo de inundación en el marco de las nuevas normativas cuya aplicación coordinada y eficaz es nuestro presente reto. En este sentido, los usos en las zonas inundables se regulan por la directiva de Inundaciones (y su trasposición en España), la Ley de Aguas y el Reglamento del Dominio Público Hidráulico (RDPH). Este último modificado recientemente en 2016 (RD 638/2016) en diversos aspectos, entre los que se encuentra la gestión de los riesgos de inundación, a través de la identificación de aquellos usos y actividades vulnerables frente a avenidas (arts. 9, 9 bis,9 ter, 9 quáter, 14 y 14 bis del RDPH); distinguiendo por la zona en la que se encuentre el uso (respecto a su inundabilidad) y por la situación básica en la que se encuentre el suelo a fecha de 29 de diciembre 2016.

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