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"Resulta fundamental seguir trabajando en identificar ámbitos susceptibles de sufrir inundaciones"

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Sobre la Entidad

Confederación Hidrográfica del Tajo
La Confederación Hidrográfica del Tajo es un organismo de cuenca intercomunitaria, creado mediante de Real Decreto el 5 de marzo de 1926 para gestionar las aguas de la parte española de la cuenca del Tajo.
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Las inundaciones se originan como consecuencia de fenómenos meteorológicos naturales, actividades o construcciones humanas y, más recientemente, el cambio climático. De hecho, son la catástrofe natural que más daños genera en España. El cambio climático agrava sus consecuencias, cambiando los patrones climáticos y ocasionando, en muchos casos, unas inundaciones mucho más frecuentes y torrenciales.

En iAgua queremos conocer más sobre inundaciones y cómo se gestionan en los diferentes escenarios, y por ello hemos contactado con expertos para que nos den su visión al respecto. Hablamos con Javier Díaz-Regañón Jiménez, Comisario de Aguas de la Confederación Hidrográfica del Tajo.

Pregunta: ¿Cómo describiría la situación global que enfrentamos en el ámbito de las inundaciones?

Respuesta: Desde el punto de vista de las inundaciones consecuencia de desbordamiento de ríos y cauces públicos derivadas de sucesos meteorológicos extremos, diría que el trabajo que se ha realizado en los últimos años ha sido muy coherente y productivo, lo que hace que nos encontramos en una situación mucho mejor que antes de la existencia de la Directiva de inundaciones, de la entrada en vigor del RD 903/2010 de evaluación y gestión de riesgos de inundación que la traspone, y de la consecuente aprobación de los primeros Planes de Gestión del Riesgo de Inundación de las demarcaciones hidrográficas en el año 2016.

Actualmente tenemos identificadas las áreas de riesgo y estudiados los tramos de cauce más conflictivos, y se están aplicando las medidas previstas en el Plan de Gestión encaminadas a paliar los riesgos derivados de las inundaciones.

P.- ¿Qué desafíos considera que enfrentan actualmente las grandes ciudades en relación a las inundaciones?

R.- El primero de ellos sería asumir la realidad que se muestra en los mapas de peligrosidad y riesgo y adaptarse a los estándares actuales de gestión de estas circunstancias en ámbitos ya urbanizados, en los que ya se desarrollan actividades vulnerables frente a las inundaciones. Son muchas las afecciones potenciales identificadas y eso requiere de una adecuada gestión que, ordinariamente, debe desarrollar lo previsto de los programas de medidas de los Planes de Gestión del Riesgo de Inundaciones.

El segundo sería introducir el concepto de sostenibilidad en el diseño del drenaje urbano, yendo más allá de las tradicionales redes de recogida de aguas pluviales y  estudiando el comportamiento de la escorrentía superficial para periodos de retorno superiores a los de diseño de la citada red. Esto es algo que no está vinculado a la red hidrográfica principal que constituyen los cauces públicos y que, por ello, se escapa del ámbito de competencias y control de los organismos de cuenca e, incluso, del ámbito de estudio contemplado en el Real Decreto de evaluación y gestión del riesgo de inundación. De ahí que sea uno de los puntos ciegos que quedan por afrontar.

El cambio climático tiene incidencia en la intensidad y la frecuencia de las inundaciones, aumentando ambas

P.- La magnitud y la potencia de las inundaciones parece estar aumentando en los últimos años, ¿cuál es el papel del cambio climático en este fenómeno?

R.- En el marco de los trabajos de la implantación de la Directiva de inundaciones que se está llevando a cabo en la actualidad a nivel nacional, se han elaborado distintos estudios para analizar la incidencia del cambio climático en el riesgo de inundación. Para ello, se han tenido en cuenta estudios científicos realizados hasta la fecha, y se ha contado con la colaboración de especialistas y expertos de diversos organismos y entidades, como el Consejo Superior de Investigaciones científicas (CSIC), el Centro de Estudios y Experimentación de Obras Públicas (CEDEX), la Agencia Estatal de Meteorología y varias universidades

En el caso de la parte española de la Demarcación hidrográfica del Tajo, el estudio cualitativo de los cambios en la frecuencia de caudales elaborado para 13 tramos de la red de drenaje, ha determinado que se producirá en los próximos años un incremento de la precipitación máxima diaria acumulada.

Sin perder de vista que el proceso de estudio de la incidencia del cambio climático en los fenómenos de inundación tiene asociadas unas incertidumbres importantes y que aún se trabaja en la metodología, la conclusión a la que se llega es que el cambio climático tiene incidencia en la intensidad y la frecuencia de las inundaciones, aumentando ambas.

P.- La intervención humana en la naturaleza también tiene sus consecuencias negativas, ¿existe una relación entre la evolución urbanística y el incremento de las inundaciones?

R.- Los cambios de uso del suelo pueden incidir de forma notable en el comportamiento hidrológico de las cuencas fluviales. El proceso de urbanización generalmente conlleva una disminución de la permeabilidad del terreno con el consiguiente incremento de la escorrentía superficial y la disminución de los tiempos de concentración, lo que provoca el aumento de los caudales punta y de la rapidez con la que estos se presentan desde que comienza el evento.

Con la finalidad de mitigar un eventual incremento del riesgo de inundación, en la propia legislación de aguas existe ya una referencia específica a la obligatoria introducción de sistemas de drenaje urbano sostenible en los nuevos desarrollos urbanísticos, pero resulta fundamental que esto se desarrolle en la normativa específica de las administraciones con competencias en materia de urbanismo y ordenación del territorio.

P.- A menudo la prevención suele ser clave para evitar daños humanos y estructurales, ¿cómo puede prepararse España para una respuesta correcta ante una catástrofe natural de inundaciones?

R.- El desbordamiento de los cauces fluviales cuando se producen eventos meteorológicos extraordinarios constituye un suceso natural inevitable, por lo que debemos centrar nuestros esfuerzos en la prevención como base para mitigar sus consecuencias.

La respuesta a esta necesidad está en la implantación de la Directiva de inundaciones, por lo que el guion ya está escrito y, por suerte, lo estamos siguiendo. Ya disponemos de unos Planes de Gestión del Riesgo de inundación aprobados en 2016 que se están implantando, y estamos trabajando en su actualización de cara al 2021. Avanzar en esta línea, constituye la mejor preparación.

Los cambios de uso del suelo pueden incidir de forma notable en el comportamiento hidrológico de las cuencas fluviales

P.- Los planes de gestión del riesgo de inundación (PGRIs) son una herramienta básica para la disminución de los daños que producen las inundaciones. ¿En qué sentido pueden las confederaciones hidrográficas prevenir o reducir el impacto ante las inundaciones?

R.- En primer lugar, las Confederaciones ostentan un papel fundamental como encargadas de la elaboración y actualización de los Planes, así como de la identificación de los tramos de estudio en el contexto de la evaluación preliminar del riesgo de inundación y de la elaboración los mapas de peligrosidad y los de riesgo.

Por otra parte, tienen una participación activa en la implantación de los Planes y en el desarrollo de las medidas contempladas en los mismos. Muchas de ellas pertenecen al ámbito de competencias de otras administraciones, pero una buena parte son asumidas por las propias Confederaciones. Entre ellas están, por poner algún ejemplo, el desarrollo de los protocolos de alerta hidrológica con las administraciones competentes en materia de protección civil, o el mantenimiento, explotación y mejora de los sistemas de medida de alerta hidrológica.

Por último, y no por ello menos importante, las competencias de los organismos de cuenca en materia de protección y conservación de los cauces que forman parte del dominio público hidráulico les permiten disponer de un control sobre las actividades y actuaciones que se desarrollan en los propios cauces y su entorno más inmediato. En primer término, a través de las preceptivas autorizaciones y concesiones y, en paralelo, haciendo uso de su capacidad sancionadora como elemento coercitivo.

P.- Para acabar, ¿considera que se investiga lo suficiente en materia de inundaciones?

R.- Como decía anteriormente, cabe destacar el estudio de la incidencia del cambio climático en las inundaciones. Una línea de trabajo que está en pleno desarrollo, por lo que es necesario seguir profundizando en ella.

Teniendo en cuenta la importancia que en este ámbito tiene la capacidad de previsión, la investigación en materia de inundaciones debería centrarse en mejorar las metodologías de las disciplinas que permiten caracterizar los sucesos, como son la meteorología, la hidrología y la hidráulica. Ciertamente, se percibe una evolución en este sentido, puesto que disponemos de mejores herramientas e información más precisa, y los modelos que se elaboran se ajustan cada vez más a la realidad.

Más allá de este tipo de investigaciones que ayudan a mejorar el resultado de los estudios, resulta fundamental seguir trabajando en la identificación y caracterización de más ámbitos susceptibles de sufrir los efectos de las inundaciones. En esta línea de trabajo no se deberían escatimar recursos.

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