El cambio climático en el Ártico: Lo que pasa en los polos no se queda en los polos

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  • El Dr. Thomas Jung explicó en la asamblea general de la ECRA, celebrada recientemente en Bruselas ,el trabajo que se lleva a cabo en el programa colaborativo Arctic ECRA.

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El Ártico se ha calentado en los últimos treinta años más que cualquier otra región del planeta. De hecho, las temperaturas atmosféricas árticas han aumentado el doble de la media mundial.

El calentamiento del Ártico está provocando cambios en el hielo marino, la cubierta de nieve y la superficie abarcada por el permafrost. Durante estos tres decenios, la banquisa marina ártica medida en septiembre se ha reducido en un 30 %, mientras que el suelo permanentemente helado en esta región ha empezado a descongelarse. La importancia del Ártico radica en su función refrigeradora del resto del planeta y los cambios que se producen en ella podrían provocar desencadenar consecuencias más potentes que agraven aún más el calentamiento global. No sorprende por tanto que la región sea el objetivo de múltiples investigaciones.

Tres Estados miembros de la Unión Europea —Dinamarca (Groenlandia y las Islas Feroe), Finlandia y Suecia— poseen territorios en el Ártico y la UE contribuye enormemente a la investigación en la zona. Mediante el 7PM, la UE aportó cerca de 200 millones de euros a actividades de investigación internacional en esta región. En su Comunicación sobre la Unión Europea y la región ártica, la Comisión Europea afirma que la UE «deberá mantener el Ártico como zona prioritaria de investigación para colmar las lagunas de conocimientos y evaluar el futuro impacto antropogénico, especialmente en cuanto al cambio climático».

Las temperaturas atmosféricas árticas han aumentado el doble de la media mundial

La Alianza Europea para la Investigación en Clima (ECRA) identificó la estabilidad y el cambio del clima en el Ártico como temas de estudio prioritarios. En la asamblea general de la ECRA celebrada la semana pasada en Bruselas, el profesor Dr. Thomas Jung, del programa colaborativo Arctic ECRA, describió el trabajo realizado por el equipo en este ámbito.

En Arctic ECRA participan veinticinco instituciones científicas, entre las que se encuentran organismos y centros operativos de diez países europeos. Su intención de dar a conocer los retos científicos más destacados, realizar actividades de investigación coordinada que se valgan de los recursos disponibles y ejecutar investigaciones y proyectos educativos europeos punteros y coordinados en torno a los polos. La red incluye expertos en temas teóricos, observacionales, de modelización, de predicción operativa y logística y cuenta con el acceso a una infraestructura de primer orden compuesta por buques rompehielos, estaciones polares, aeronaves e instalaciones de supercomputación.

En la asamblea general de la ECRA, el profesor Dr. Jung, del Instituto Alfred Wegener (Alemania), hizo referencia a varias de las cuestiones que se están abordando en Arctic ECRA, en concreto, y en la comunidad científica dedicada al Ártico, en general. ¿Por qué se está reduciendo el hielo con tanta rapidez? ¿Cuáles son las consecuencias locales y mundiales? ¿Cabe mejorar la predicción polar?

No cabe duda de que la superficie media mensual de hielo marino está menguando. También preocupa que la composición del hielo se esté modificando. De acuerdo con el profesor Dr. Jung, el hielo nuevo predomina sobre el hielo de varios años, y el más antiguo y grueso (cinco o más años) sigue en retroceso. Según se informa desde el Centro Nacional de Datos de Hielo y Nieve (NSIDC), el declive del hielo más antiguo ha impedido que se produjese una recuperación significativa durante la extensión mínima estival: «Básicamente, lo que antes era un refugio para el hielo más antiguo se ha convertido en su cementerio».

¿Cómo influirán estos y otros cambios en el Ártico a escala local y mundial? El Dr. Jung mencionó un informe redactado por la aseguradora Llyods sobre oportunidades y riesgos relacionados con el calentamiento del Ártico. La «apertura» del Ártico a causa del deshielo influirá en la explotación petrolera y gasística, la minería, la pesca, el transporte de mercancías, la logística y el turismo del Ártico. Ya son muchas las administraciones que han puesto la vista en esta región a medida que se abren nuevas rutas marítimas y reservas de petróleo hasta ahora fuera de su alcance. Según el Servicio Geológico de los Estados Unidos, el Ártico alberga el 13 % y el 30 % de los yacimientos de petróleo y gas, respectivamente, que quedan por descubrir. No obstante, tal y como advirtió el Dr. Jung, esto también plantea nuevos dilemas, ya que las catástrofes en el Ártico serán con toda probabilidad «muchos más dolorosas» que las que suceden en latitudes más bajas. De hecho, un observador en la asamblea general de la ECRA insistió en que la opción de perforar en el Ártico no debería siquiera debatirse pues «ya sabemos que el petróleo debe permanecer enterrado».

«Lo que pasa en los polos no se queda en los polos», señaló el Dr. Jung para transmitir la idea de que el deshielo del Ártico tendrá consecuencias mucho más allá. De hecho, la Agencia Europea de Medio Ambiente (AEMA) informa de que el calentamiento del Ártico provocará veranos e inviernos más extremos en el hemisferio norte y podría introducir cambios en muchos sistemas mundiales, por ejemplo en los patrones meteorológicos, las corrientes oceánicas y la distribución de las especies.

Por desgracia, las capacidades de predicción climática en el Ártico no están al nivel de las disponibles para las latitudes más bajas. Por ejemplo, carecemos de un sistema de observación adecuado. Lo que necesitamos, concluyó el Dr. Jung en su intervención en la asamblea general de la ECRA, es contar con capacidades superiores de predicción para mejorar la investigación en el Ártico.

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