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¿A dónde va el agua durante una sequía?

  • ¿ dónde va agua durante sequía?
    Desierto de Taberna, Almería. (Imagen: Pablo González-Cebrián/ Fotos iAgua).
  • Aunque suframos sequías, la cantidad de agua en la Tierra sigue siendo la misma. Entonces, ¿a dónde va durante este tiempo y qué le hace regresar? Nuestra fuente de conocimiento es el experto en hidrología Diego Miralles.

Sobre la Entidad

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CORDIS constituye el principal portal y repositorio público de la Comisión Europea para difundir información sobre todos los proyectos de investigación financiados por la Unión Europea.

«Una sequía puede deberse únicamente al aumento de la demanda de agua por parte de la sociedad o de la atmósfera», afirma Miralles, catedrático de Hidrología y Clima de la Universidad de Gante (Bélgica). «Pero casi siempre se asocia a una reducción de las precipitaciones».

La falta de lluvia se debe a una evaporación anormalmente baja del suelo, lo cual reduce la cantidad de agua en la atmósfera, o a un cambio prolongado en la circulación del viento. «Ello supone que el agua que hubiera llovido en la región afectada por la sequía permaneció a barlovento o se redirigió a otro lugar», añade Miralles. Ese otro lugar incluye el océano, así que aunque una zona de tierra sufra sequía no significa necesariamente que otra se esté humedeciendo, esos patrones existen.

Las sequías asociadas al fenómeno climático de El Niño pueden coincidir con estaciones anormalmente húmedas en otros lugares. Además de trasladar el agua a otro sitio, las sequías también pueden propagarse. En el proyecto DRY-2-DRY, financiado por el Consejo Europeo de Investigación, Miralles y su equipo demostraron que las sequías prolongadas pueden reducir la evaporación, y en consecuencia el suministro de lluvia, en las regiones situadas a sotavento. Eso significa que las sequías pueden autopropagarse, extendiéndose como un incendio forestal y secando la superficie terrestre.

La comprensión de estas complejas retroalimentaciones está ayudando a la comunidad científica a hacerse una idea más precisa de la evolución de nuestro clima. Y si se mejoran las predicciones futuras y las previsiones tempranas de estos fenómenos extremos, podrían ponerse en marcha estrategias de gestión del territorio para mitigar algunos de los devastadores efectos que las sequías pueden tener en los ecosistemas y las comunidades locales.

El mundo del agua

Aunque la cantidad total de agua dulce disponible en la Tierra ha sido bastante constante desde la formación del planeta, su distribución entre los distintos depósitos, como el océano, la tierra y la atmósfera, así como su forma (como líquido, hielo o vapor), pueden variar significativamente en cuestión de décadas. Resulta preocupante que los datos de los satélites indiquen un descenso continuo del agua total almacenada en los continentes y un aumento en los océanos. «En la actualidad, la sobreextracción, la gestión del agua y el cambio climático antropogénico están afectando no solo a la calidad y accesibilidad del agua dulce, sino también a su distribución entre estos depósitos globales», señala Miralles. Haga clic aquí para obtener más información sobre la investigación de Miralles: Revelación de las causas climáticas de las sequías.

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