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Los árboles que han sobrevivido a periodos de sequía tienen más probabilidades de sobrevivir

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  • árboles que han sobrevivido periodos sequía tienen más probabilidades sobrevivir
  • Las plantas que han crecido durante su vida con buenas condiciones climáticas tienen menos capacidad para responder a las sequías extremas. El estudio pone de manifiesto que es imprescindible tener en cuenta la historia de un bosque para definir su mejor estrategia de gestión y conservación.

Sobre la Entidad

CREAF
El CREAF es un centro público de investigación en ecología terrestre y análisis del territorio que genera conocimiento y metodologías para la conservación, la gestión y la adaptación del medio natural al cambio global. 
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Las sequías severas son una de las principales amenazas para los bosques de todo el mundo. El aumento de estos eventos extremos debido al cambio climático obliga a la ciencia a estudiar qué poblaciones y especies son más vulnerables y por qué. Un estudio reciente, llevado a cabo por el investigador del CREAF y profesor de la Universitat Autònoma de Barcelona Francisco Lloret, revela que plantas que han vivido en unas condiciones climáticas más cómodas pueden sufrir más daños durante periodos de sequía. Este descubrimiento pone de relieve la importancia de la historia que ha vivido cada bosque. Según las condiciones climáticas que haya tenido que soportar a lo largo de su vida un bosque será más o menos resistente a la sequía.

El estudio, publicado en la revista Global Change Biology, descubre que durante una sequía extrema, los árboles que se encuentran en sitios donde el clima normalmente les es favorable tienen más probabilidades de sufrir daños. “Estos árboles están acostumbrados a tener mucha agua disponible y al haber estado mimados es más difícil para ellos superar una crisis”, explica Francisco Lloret. Por supuesto, también los árboles que han crecido en climas menos favorables se ven afectados por las sequías, pero al estar acostumbrados a una falta crónica de recursos tienen más probabilidades de sobrevivir.

Para llevar a cabo el estudio, Lloret y su colaborador Thomas Kitzberger, de la Universidad Nacional del Comahue (Argentina), analizaron cómo habían reaccionado diferentes bosques de Pinus edulis —una especie de pino del suroeste de los EE.UU y norte de México— a una sequía extrema entre 2001 y 2007. En el modelo estadístico utilizado para el análisis, combinaron informaciones sobre la distribución geográfica de los bosques con los datos sobre las condiciones climáticas experimentadas por cada bosque en las últimas décadas. Los resultados indicaron claramente que los bosques donde habían muerto más árboles durante la sequía eran los que habían estado bajo las mejores condiciones climáticas durante muchos años.

A nivel de gestión y conservación forestal, esta información es clave y pone en evidencia que es necesario proteger no solamente los bosques que ya están en condiciones críticas, sino también los que se encuentran en buen estado y que llevan muchos años viviendo en un ambiente favorable.

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