"Quedan muchos retos por afrontar en el abastecimiento y saneamiento de agua en Latinoamérica"

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  • Margarita Astrálaga, directora regional de PNUMA
    Margarita Astrálaga, directora regional de PNUMA

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PNUMA
El programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente tiene como misión dirigir y alentar la participación en el cuidado del medio ambiente inspirando, informando y dando a las naciones y a los pueblos los medios para mejorar la calidad de vida sin...

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iAgua Magazine Nº 4

La región latinoamericana ha avanzado en la mejora de la cobertura de abastecimiento y saneamiento durante los últimos años. Conocemos de la mano de Margarita Astrálaga la
labor realizada y los retos por afrontar desde una perspectiva global.

Pregunta.- ¿Cómo llegaste al mundo del agua?

Respuesta.- La verdad es que no lo recuerdo. Creo que todo empezó cuando era pequeña e íbamos a una finca en los Llanos Orientales de Colombia, cuando cruzábamos en el land-rover de la época ríos inmensos que atravesaban la Orinoquía colombiana. 

Ríos majestuosos, llenos de pirañas, de peces y otros recursos que para nuestros indígenas del área eran sagrados. Quizá por esto, cuando me fui a estudiar a Dinamarca, mi énfasis en mis primeros estudios de postgrado fue la gestión e investigación sobre la calidad del agua. A partir de ahí, mi carrera profesional siempre estuvo ligada al agua muy de cerca, ya que como bien sabemos, sin agua, la vida no es posible. 

“En este momento, el PNUMA encauza sus acciones en favor del agua a través de su Estrategia Operativa 2012-2016”

P..- ¿Qué actividad desarrolla tu organización? 

R.- En este momento, el PNUMA encauza sus acciones en favor del agua a través de su Estrategia Operativa 2012-2016. Creemos que el concepto de economía verde y el enfoque ecosistémico favorecen una perspectiva más amplia en la toma de decisiones, que contribuyen a la eficiencia hídrica y que permiten valorar y dar cuenta de los servicios proporcionados por los ecosistemas.

La estrategia plantea cuatro prioridades: 

  • Afrontar el desafío global de la calidad del agua, es decir, que los Gobiernos, empresas y comunidades reconozcan la importancia de revertir la degradación de la calidad del agua en los sistemas de agua dulce del mundo. 
  • Asegurar que los beneficios de los ecosistemas de agua dulce se mantienen, se valoran y son reconocidos como clave para alcanzar el desarrollo sostenible, y además, que estos beneficios se compartan de manera equitativa. 
  • Desarrollar la capacidad de recuperación frente al cambio climático mediante el fortalecimiento de la gestión integrada del agua, incluyendo a través de la resiliencia de los ecosistemas, para proveer un flujo estable y limpio de agua dulce, y su inclusión en los procesos de planificación y gestión existentes.
  • Incorporar la eficiencia en el uso de los recursos hídricos, impulsando a los Gobiernos, las empresas y la sociedad a adoptar y trabajar en la consecución de metas de eficiencia hídrica y gestión de la demanda a través de nuevos instrumentos de política, incentivos de mercado, tecnologías innovadoras y sistemas de seguimiento y reporte armonizados.

P.- ¿Cuál es la situación actual de la gestión y el acceso al agua potable y al saneamiento en la región latinoamericana?

R.- Según la publicación interagencial del sistema de las Naciones Unidas “La Sostenibilidad del Desarrollo a 20 Años de la Cumbre para la Tierra: Avances, brechas y lineamientos estratégicos para América Latina y el Caribe”, aunque ha habido muchos avances en la Región, todavía quedan muchos retos por delante. 

Por ejemplo, el 22% de la población de América Latina y el Caribe no cuenta con conexiones domiciliarias de agua potable. Y en 2008 (el año más reciente para el cual hay datos disponibles), aún el 45% de la población rural y el 14% de la urbana no contaban con instalaciones de saneamiento mejoradas.

Por otra parte, más allá de esas estadísticas, sabemos que el agua que abastece a gran parte de la población no es efectivamente potable y su suministro es irregular.

Desde la perspectiva humana, es necesario avanzar en la desinfección eficaz del agua potable, la reducción de los problemas de intermitencia, el nivel de pérdidas, el tratamiento de las aguas servidas urbanas, y la sostenibilidad de las prestaciones en un escenario de creciente competencia por el agua.

Igualmente, prevalecen situaciones de desigualdad social como el hecho de que, en promedio, las mujeres acarrean de 114 a 133 litros (principalmente para sus hogares), mientras que los hombres acarrean de 76 a 95 litros (principalmente para la alimentación de su ganado), dos o tres veces al día. Además, el Foro Permanente para Asuntos Indígenas de las Naciones Unidas ha denunciado repetidamente la falta de acceso al agua que padecen sus pueblos, y los problemas con su calidad cuando tienen este acceso.

Desde la perspectiva ambiental, es indispensable garantizar la recarga de acuíferos, la adecuada disponibilidad para garantizar la vida de los ecosistemas, la recuperación y buena gestión de las cuencas hidrográficas, la disminución de la contaminación del agua, y la adaptación al cambio climático. 

“El agua que abastece a gran parte de la población no es potable y su suministro es irregular”

P.-¿Cuáles han sido los mayores logros alcanzados en las últimas décadas?

R.- América Latina y el Caribe han avanzado significativamente en materia de expansión de los servicios de agua potable y saneamiento. Ha habido un ligero aumento en la proporción de la población urbana (del 95% en 1990, al 97% en 2008) que utiliza fuentes mejoradas de abastecimiento de agua potable, y un incremento más significativo en las áreas rurales (del 63% al 80%). En cuanto al saneamiento, desde inicios de la década de 1990, ha aumentado de manera sistemática la proporción de la población que utiliza instalaciones de saneamiento mejoradas en las áreas rurales y urbanas.

Los impactos del cambio climático se han agudizado en los últimos años, pero ha habido una respuesta rápida de países como España y, también de la Unión Europea, para aportar recursos para apoyar la mitigación y adaptación al cambio climático. Por ejemplo, España apoya el proyecto REGATTA, que tiene como objetivo el fortalecimiento de capacidades y la promoción e intercambio de conocimientos sobre tecnologías y experiencias de mitigación y adaptación al cambio climático en América Latina y el Caribe. En el marco de este proyecto,
el PNUMA está apoyando una serie de análisis de la vulnerabilidad de los recursos hídricos y del impacto que sufren por el cambio climático, así como la identificación participativa de medidas de adaptación para ser incluidas en procesos de planificación y financiamiento a nivel nacional y subnacional, en las empresas y los hogares.

Se ha avanzado en el desarrollo y la aplicación de instrumentos económicos, como el pago por los servicios ambientales del agua en las políticas nacionales, así como en la creación de fondos del agua. En este sentido, entre otros ejemplos, cabe destacar la Alianza Latinoamericana de Fondos de Agua, y el Fondo para la Protección del Agua en Ecuador (FONAG), un fondo fiduciario al que contribuyen los consumidores de agua de Quito, Ecuador. El fondo sirve para cofinanciar actividades, proyectos y programas para la rehabilitación y conservación de 65 000 hectáreas de cuencas hidrográficas que abastecen Quito y las zonas colindantes. 

“El 22% de la población de América Latina y el Caribe no cuenta con conexiones domiciliarias de agua potable”

En varios países de la región se han incorporado disposiciones novedosas en la legislación que dan cabida al enfoque ecosistémico en la gestión del agua. En Paraguay, de acuerdo con la ley 3.239/2007 de los recursos hídricos, las necesidades hídricas de los ecosistemas acuáticos están en segundo lugar después de las necesidades humanas, y por delante del agua para la agricultura, para la generación de energía y para usos industriales. Del mismo modo, en virtud de la Ley general de aguas nacionales de Nicaragua (ley 620, aprobada el 15 de mayo de 2007), el otorgamiento de concesiones, autorizaciones y licencias de los recursos de agua dulce para la conservación ecológica ocupa el cuarto lugar, después del agua para el consumo humano, los servicios de agua potable, la agricultura y la silvicultura, y por delante del agua para la generación de energía pública, para usos industriales, recreativos y otros. 

De los proyectos que has liderado o en los que ha participado ¿cuáles señalarías como ejemplares o exitosos? 

Destacaría el proyecto REGATTA, el proyecto Titicaca, y también el programa conjunto en Panamá sobre la incorporación de medidas de adaptación y mitigación del cambio climático, a los que me he referido anteriormente. 

P.- ¿Cuáles son los principales retos de futuro que afronta la región en cuanto a la gestión y el acceso al agua potable y al saneamiento?

R.- Sabemos que América Latina y el Caribe es una de las regiones con mayor abundancia de agua en el planeta, que cuenta con una tercera parte de los recursos hídricos renovables del mundo, aunque posee solo un 15% del territorio y un 8,4% de la población mundial. También somos conscientes de que la distribución de este recurso es muy desigual y que su disponibilidad está sujeta a numerosas presiones, entre las que se incluyen la extracción excesiva para actividades como la agricultura y la minería, además de la creciente contaminación hídrica, la deforestación y la destrucción de las cuencas de captación y de las áreas de recarga.Además, el derretimiento de glaciares en zonas andinas que suministran agua para la agricultura y las ciudades tiene cada vez un mayor impacto en estas áreas.

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