Jóvenes costarricenses usan la energía solar para tratar el agua

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  • Instalación fotovoltaica de Enertiva Solare para depuración de agua

(SICA) Ese es el principio que los investigadores de Destisolare, proyecto de la empresa Enertiva Solare , esperan reproducir en los rellenos sanitarios del país para tratar los lixiviados, líquido maloliente que se desprende de la basura y contamina el agua.

“Si ya pasando cerca del camión de la basura se percibe un olor fuerte, ahora imagínese la cantidad de lixiviados que se producen en un relleno sanitario”, comentó el gerente de Enertiva Solare, Alejandro Brenes , quien fue uno de los expositores del TEDx Joven Pura Vida 2013. Aunque la ley les exige a los rellenos sanitarios tratar los lixiviados, muchos no cuentan con los recursos para hacerlo.

“Hemos calculado que nuestra solución puede ser 10 veces más barata que la solución actual (laguna de oxidación) y los costos de mantenimiento son mucho menores. Además, es una solución modular: si el relleno crece, se pueden poner más equipos”, detalló Brenes.

La idea de Destisolare fue de Laura Zumbado, ingeniera ambiental, que trabaja en la Unidad de Investigación y Desarrollo de esta empresa dedicada a la tecnología para la energía solar.

Sol para limpiar el agua

Ya los rellenos sanitarios están equipados con tuberías que llevan los lixiviados hasta un depósito. Ese lixiviado que está frío se somete a altas temperaturas gracias a la tecnología solar y, a través de un proceso de destilación, se separan los contaminantes del agua.

“La tecnología solar no solo es la fotovoltaica que produce electricidad a través de paneles generalmente a base de silicio, también existe la termosolar para producir calor que se aplica para calentar el agua en residencias, temperar piscinas, precalentamiento de calderas y en nuestro caso, para tratar lixiviados”, explicó Brenes.

El agua tratada no es apta para consumo humano, pero podría usarse en los inodoros o riego.

Emprendimiento

En Enertiva Solare empezaron a realizar pruebas y los resultados fueron positivos. Eso los motivó a aplicar a los fondos ProPyme del Ministerio de Ciencia, Tecnología y Telecomunicaciones (Micitt) y el Consejo Nacional para Investigaciones Científicas y Tecnológicas (Conicit) para así financiar la segunda etapa del proyecto. Esta segunda etapa se ejecutaría en la comunidad de Garabito, en Puntarenas.

“Ya sabemos que la tecnología funciona, ahora lo que haríamos es cuantificar cuánto afecta la luz el volumen de este líquido contaminante”, concluyó Brenes. 

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