Navarra invirtió el pasado año cerca de 20 millones de euros para la depuración de sus aguas residuales

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  • Inauguración de la nueva depuradora de Dantxarinea, realizada por Degrémont-Suez
  • Cada ciudadano consume una media de 160 litros de agua al día.

(NavarraNavarra invirtió durante el año pasado 2012 cerca de 20 millones de euros en depurar sus aguas residuales antes de devolverlas a los cauces fluviales. Más de la mitad del presupuesto, un total de 11,96 millones de euros, correspondió a la explotación del centenar de depuradoras distribuidas por toda la Comunidad Foral, y el resto, 7,7 millones, a la construcción de nuevas instalaciones incluidas en el Plan Director de Saneamiento de los Ríos, según los datos de la memoria de la sociedad pública NILSA correspondiente a 2012.

En la publicación se destaca igualmente el descenso del volumen de agua depurada experimentado en los últimos años: así, si en 2009 se trataron 82,13 hectómetros cúbicos, en 2012 el volumen se redujo hasta los 73 hectómetros cúbicos. Este descenso se debe a los mejores hábitos de los ciudadanos (actualmente el consumo medio de una persona es de 160 litros de agua al día), así como a la renovación de las redes municipales en numerosas localidades, que permiten canalizar de forma separada las aguas sucias y las pluviales, sin que estas últimas terminen en la depuradora, como secedía anteriormente, con el consiguiente ahorro energético.

Además de la reducción en el consumo de agua, una de las bazas para el cuidado el medio ambiente es la educación ambiental. En este sentido, NILSA realiza campañas educativas mediante las que ha formado gratuitamente a más de 20.000 personas: cada curso escolar, alrededor de 2.000 personas de todas las edades asisten a talleres, charlas, actividades o visitas a depuradoras que permiten acerca a la población una parte tan importante del ciclo hídrico como es el tratamiento del agua residual.

12 millones para matenimiento de depuradoras y 7,7 para nuevas instalaciones

De los 11,96 millones destinados a la explotación y mantenimiento del centenar de estaciones depuradoras existentes en Navarra, 6,46 millones corresponden a instalaciones gestionadas por NILSA; 4,28 millones a las operadas por la Mancomnidad de la Comarca de Pamplona; 831.234 euros, a la Mancomunidad de Montejurra, y el resto correspondió a los laboratorios encargados de realizar las analíticas de calidad del agua.

Además, NILSA invirtió 7,7 millones de euros para ejecutar obras incluidas en el Plan Director de Saneamiento de los Ríos, financiados por los Planes de Infraestructuras Locales del Gobierno de Navarra (2,59 millones de euros), por fondos europeos (670.166 euros) y por el canon de saneamiento. Esta tasa recaudó en 2012 un total de 19,27 millones de euros, con unas tarifas de 0,52€ por metro cúbico para las familias y de 0,65€ por metro cúbico para los vertidos industriales y asimilados. Con esta inversión, NILSA culminó las obras de las depuradoras de Uztárroz, Burgui, Areso, Cursos Medios del Bidasoa en el tramo de Legasa, y la ampliación y reforma en Monteagudo.

También inició la tramitación para llevar a cabo los emisarios de Artazu y Urdax, y comenzó los trabajos de mejora de la instalación de Dantxarinea, la conexión de Ablitas a Bajo Ebro y las depuradoras de Jaurrieta y Esparza de Salazar. Por otra parte, el año pasado finalizaron las obras en la red de colectores de Buñuel y la conexión de la zona oeste de Larraga a la depuradora de la localidad, así como la conexión de Ayegui a la instalación de Estella.

Volumen de agua depurada

El volumen de agua depurada durante 2012 (73 hectómetros cúbicos) corresponde a casi la totalidad de Navarra: el conjunto de instalaciones depuró en 2012 las aguas sucias de 628.334 ciudadanos, sobre un censo de 644.566 habitantes. La diferencia, de 16.232 personas, supuso 2.435 metros cúbicos diarios no tratados, lo que representa un 2,58% del total. El 97,42% restante está perfectamente tratado antes de ser devuelto al río.

En estos cálculos se incluyen también actividades industriales, ya que la medida utilizada convierte la contaminación de cualquier procedencia a una medida asimilada al ser humano, que se denomina “habitante equivalente”. Así, Navarra tiene una población de 1.363.628 habitantes equivalentes, que duplica su censo y que resulta de incluir no solo el agua sucia producida por el ser humano, sino también el resto de actividades que contaminan el agua de consumo.

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