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Un estudio revela las lagunas de las investigaciones ecológicas en la Amazonia brasileña

  • estudio revela lagunas investigaciones ecológicas Amazonia brasileña
    Bosque Nacional de Tapajós, estado de Pará, Brasil/Marizilda Cruppe, Red Amazonia Sostenible.
  • Entre un 15 % y un 18 % de los territorios cuya biodiversidad se pasa más por alto en la región está sujeto también a una alta susceptibilidad a los cambios climáticos en una proyección que va hasta el año 2050.

Sobre la Entidad

DiCYT
Agencia de Noticias para la divulgación de la Ciencia y Tecnología del Instituto ECYT de la Universidad de Salamanca.

Existen áreas poco investigadas científicamente en la Amazonia brasileña, por diversos motivos. Un artículo publicado en la revista Current Biology por científicos de todo el mundo reunidos en el consorcio Synergize revela no solamente la existencia de dichas áreas, sino también los factores que determinan esos gaps en las investigaciones ecológicas, lo que abre posibilidades con miras a orientar correctamente la planificación de nuevas inversiones para la concreción de estudios en la zona.

El referido trabajo se basó en información relacionada con 7.694 sitios en donde se realizaron investigaciones ecológicas para analizar de qué manera la logística y la influencia antrópica sobre los bosques explicaron las posibilidades de que distintas áreas de la Amazonia se erijan como objetos de investigación. El período analizado se extendió de 2010 a 2020 y comprendió estudios de nueve grupos de organismos: invertebrados bentónicos (que habitan en el lecho de los océanos, estuarios, ríos y lagos o que viven asociados a sustratos tales como sedimentos, rocas, troncos y plantas acuáticas), heterópteros, odonatos (el grupo de insectos popularmente conocidos como “caballitos del diablo” o “damiselas”, que también incluye a las libélulas o aguaciles), peces, macrófitas, aves, vegetación leñosa, hormigas y escarabajos coprófagos.

“El consorcio congregó a personas que aportaron bancos de datos sobre inventarios estandarizados y estudios que comprendiesen esfuerzos de muestreo similares. Capturamos información sobre tres grandes grupos representativos de la biodiversidad de la Amazonia: animales vertebrados, invertebrados y la flora de bosques de tierra firme, de bosques inundables y de ambientes acuáticos (arroyos dentro de la selva o igarapés, ríos y lagos). Este es el primer trabajo que publica el grupo”, explica el biólogo Mario Ribeiro de Moura, del Instituto de Biología de la Universidad de Campinas (Unicamp), en el estado de São Paulo, Brasil, uno de los autores del artículo e integrante del consorcio.

Los descubrimientos indican que una extensión equivalente a entre el 15 % y el 18 % de las áreas cuya biodiversidad se pasa más por alto en la Amazonia brasileña también muestra una alta susceptibilidad a los cambios climáticos en una proyección hasta el año 2050. La región en donde existe un menor volumen de investigaciones coincide con una parte de las áreas amenazadas situadas en las cercanías del arco de la deforestación, una zona que bordea los límites sur, sudeste y este de la Amazonia y que se concentra en parte de los estados de Acre, Amazonas, Maranhão, Mato Grosso, Pará, Rondônia y Tocantins.

Los descubrimientos indican que una extensión equivalente a entre el 15 % y el 18 % de las áreas cuya biodiversidad se pasa más por alto en la Amazonia brasileña también muestra una alta susceptibilidad a los cambios climáticos en una proyección hasta el año 2050

Estos datos revelan a su vez que las mayores lagunas en la investigación ecológica de la Amazonia aparecen en los ambientes de tierra firme. “Esto era esperable y probablemente refleja el papel que cumple la red de vías navegables de la región en términos de facilitar el acceso a los bosques inundables (llanuras aluviales e igapós o bosques de aguas negras) y ambientes acuáticos”. No por casualidad, los escenarios menos pesimistas aparecen en el trayecto de los ríos, en las áreas situadas al nordeste en los estados de Pará y de Roraima, en el sudeste del estado de Acre y en el norte del estado de Rondônia. “En estos sitios tendremos impactos menores de los cambios climáticos en el futuro, y el conocimiento que tenemos sobre las comunidades de especies que allí existen es mejor.”

Este estudio contó con el apoyo de la FAPESP mediante el otorgamiento de dos becas posdoctorales en Brasil, una a Raquel de Carvalho y otra a Angélica Faria de Resende. Ribeiro de Moura tuvo también apoyo en el marco de una Ayuda a Jóvenes Investigadores y una beca en Brasil.

Los factores que impactan

Los científicos mapearon las zonas más desatendidas en el marco de la investigación ecológica de la Amazonia y a ese mapa le superpusieron las áreas que se verían más afectadas por los cambios climáticos de acuerdo con una métrica que refleja su intensidad. Para los datos sobre deforestación y degradación, se valieron de un estudio reciente publicado en la revista Science sobre los drivers de deforestación en la Amazonia. El cruzamiento de datos revela que la investigación ecológica en la Amazonia se concreta con mayor frecuencia en ambientes ya deforestados que en aquellos en los cuales se prevén desmontes durante las próximas tres décadas.

“Estamos en ritmo de alteraciones ambientales aceleradas que comprenden cambios climáticos y transformaciones de los paisajes. Para entender de qué manera estos cambios afectan a la biodiversidad, es necesario saber qué había en una determinada área antes de que esos cambios ocurran. Y la Amazonia es uno de los últimos resguardos de biodiversidad tropical significativamente preservada: es esencial para entender el efecto aislado de los cambios climáticos y de la destrucción de hábitats sobre la biodiversidad. Este estudio muestra áreas con alto riesgo de sufrir modificaciones ambientales durante los próximos años que aún no son conocidas. Sin el conocimiento ecológico adecuado, no será posible saber qué está cambiando o qué está perdiéndose,” dice Ribeiro de Moura.

En lo concerniente a la logística, la accesibilidad y la distancia al respecto de las instalaciones de investigación constituyen importantes predictores de la probabilidad de realización de trabajos científicos. “El acceso es un arma de doble filo y la zona del arco de la deforestación así lo comprueba. La facilidad de acceso permite que los investigadores lleguen a más áreas, por eso existe una parte de ese inmenso arco sobre la cual ya se sabe bastante. Pero a su vez permite que los taladores y otros con peores intenciones también lleguen allí. Y aún hay poca información sobre las áreas amenazadas que se ubican en el límite del arco de la deforestación”, afirma Ribeiro de Moura.

El cruzamiento de datos revela que la investigación ecológica en la Amazonia se concreta con mayor frecuencia en ambientes ya deforestados que en aquellos en los cuales se prevén desmontes durante las próximas tres décadas

El acceso aumentó con la cercanía del transporte y de las instalaciones de investigación científica para todos los organismos de tierra firme y para la mayoría de los representantes de los bosques inundables y los hábitats acuáticos. “La duración de la estación seca determina la facilidad de acceso por hidrovías. En los bosques inundables, cuanto más corta es la estación seca, mayores son las posibilidades de acceso fluvial, lo que contribuye para que se concreten las investigaciones. En tanto, en las áreas de tierra firme, la estación seca más acentuada facilita el acceso terrestre, pues hay menos barro de por medio y ausencia de tramos anegados.”

La degradación forestal y la posesión de la tierra también mostraron un efecto modesto, pero de importancia consistente en todos los grupos de organismos estudiados en la región. Estos dos factores afectaron a la investigación ecológica, con la probabilidad de que los estudios estén disminuyendo ligeramente en las áreas degradadas y en las Tierras Indígenas, pero que estén aumentando en las Unidades de Conservación. En síntesis: se hace menos investigación en las áreas degradadas y más investigación en las Unidades de Conservación que en Tierras Indígenas.

“Se hace más difícil volver factible el acceso a las comunidades indígenas, o quizá falten mecanismos administrativos que conecten a los investigadores con los organismos que regulan el acceso a las Tierras Indígenas y con las propias comunidades indígenas. Tenemos que mejorar la integración entre las partes implicadas, y sobre todo implicar a las comunidades locales en el proceso de generación de conocimiento. En las Unidades de Conservación, la cantidad de investigación es mucho mayor que en las Tierras Indígenas, si bien se trata en ambos casos de tipos de áreas protegidas”, dice el investigador.

A juicio de Raquel de Carvalho, esta distribución resulta problemática si se tiene en cuenta que las Tierras Indígenas ocupan alrededor del 23 % de la Amazonia brasileña. “Al mismo tiempo, diversas Tierras Indígenas constituyen todavía las áreas más preservadas del bioma amazónico. Sería sumamente interesante contar con investigaciones en esas áreas”, dice la científica.

Nuevas estrategias

Según Ribeiro de Moura, la selva amazónica está subrepresentada en los bancos de datos globales que se utilizan como base para la realización de estudios sobre la biodiversidad. “Advertimos acerca de la necesidad de integrar la información que tenemos sobre la Amazonia a los bancos de datos globales y mencionamos algunos proyectos con los cuales el consorcio Synergize puede contribuir de manera más intensiva. La información reunida para este trabajo contempla en buena medida los requisitos de otros bancos de datos existentes, y es útil para mejorar la representatividad de la biodiversidad amazónica en nuevos estudios sobre cambios globales. A partir de este estudio, el consorcio pretende establecerse como una red de colaboración importante para otros grupos de investigación interesados en actuar con cambios ambientales en la Amazonia”. El Synergize está coordinado por Joice Ferreira, de Embrapa Amazonia Oriental −una de las unidades descentralizadas de la estatal Empresa Brasileña de Investigación Agropecuaria (Embrapa)–, y Filipe França, de la Universidad de Bristol, bajo la dirección de Jos Barlow, de la Universidad de Lancaster, en el Reino Unido.

Para el biólogo, los resultados del grupo servirán para orientar la implementación de nuevas estrategias de financiación dentro de la Amazonia. “Al saber dónde se encuentran las lagunas, las inversiones para la conservación y la investigación científica en la Amazonia pueden poner en la mira esos sitios o imprimirle un mayor peso a las propuestas que contemplen investigaciones en esos lugares en futuras convocatorias y pliegos de concurso. Las políticas públicas pueden tener en cuenta estos resultados para la planificación de nuevas acciones, programas de monitoreo e inventarios de la biodiversidad amazónica.”

Redacción iAgua

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