EMALSA celebra 40 años de éxitos imponiéndose retos en desalación, depuración y reutilización
El pasado 28 de mayo, EMALSA celebraba el primero de los eventos programados para conmemorar su cuarenta aniversario, reuniendo a expertos de la gestión del agua de toda España. La jornada ‘40 años de EMALSA (1984-2024): retos y desafíos’ puso el foco en la importancia de la desalación y en lo que esta ha significado para el desarrollo de la isla, así como en el nuevo Plan Estratégico de Infraestructuras Hidráulicas recientemente aprobado por el Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria.
Tras la recepción a ponentes e invitados, la inauguración del acto corrió a cargo de Alejandro Maceira, fundador y director de iAgua, que recordó a los asistentes que «desde su constitución el 13 de julio de 1984, EMALSA ha evolucionado de forma imparable hasta ser considerada como la mejor empresa público-privada de gestión del agua en España». No en vano, la historia de la empresa mixta es «un ejemplo de cómo este tipo de colaboración puede generar grandes beneficios para la sociedad, mejorando la calidad de vida de los ciudadanos y garantizando un servicio esencial como es el suministro de agua potable».
La historia de la empresa mixta es un ejemplo de cómo este tipo de colaboración puede generar grandes beneficios para la sociedad
Tras el discurso de apertura, tomaron la palabra Carolina Darias, alcaldesa de la ciudad, y Nader Antar, CEO internacional del Grupo SAUR, al que pertenece EMALSA, y que opera en la Península con la marca Gestagua. Antar destacó el modelo de gestión público-privada de EMALSA, su apuesta por la innovación y «las históricas cifras de satisfacción de la ciudadanía alcanzadas en los últimos años», junto con su compromiso por la sostenibilidad y el crecimiento de Las Palmas. «Emalsa genera 630 empleos directos e indirectos y reinvierte anualmente veinte millones de euros en compras a productores locales».
Darias celebró la aprobación del Plan Estratégico de Infraestructuras Hidráulicas, «fruto de un trabajo compartido entre EMALSA y el Ayuntamiento» para dar respuesta a las necesidades de la ciudad «hoy y, sobre todo, de cara al futuro». El documento supone «una hoja de ruta para los próximos diez años, para seguir prestando servicios de calidad, para mejorar en infraestructuras tan fundamentales como una nueva desaladora en la zona norte», así como nuevas depuradoras que permitan «seguir potenciando el saneamiento y la depuración para alcanzar el vertido cero.
Es esa visión la que ha permitido alcanzar una mayor resiliencia frente a los efectos del cambio climático. «La sequía no ha tenido impacto aquí gracias a una planificación cuidadosa de la gestión del agua», recordó José María Argüelles, en representación de Gestagua, que señaló también el papel fundamental de la desalación y de su avance tecnológico en el crecimiento de la capital, así como la profunda implicación de todo el personal de la empresa mixta.
La celebración de estos cuarenta años es «un momento tremendamente emotivo». Así lo describió la directora general de EMALSA, Mercedes Fernández-Couto, que señaló que «los pilares del desarrollo sostenible que buscamos siguen siendo la desalación y la reutilización». Garantizar la producción de agua desalada es clave para asegurar el suministro a toda la población, una vez que se han reducido los costes de producción. «El menor coste del agua es conseguir una mayor eficiencia energética», añadió Fernández-Couto, recordando que el precio del agua no ha subido en la ciudad desde 2010.
La empresa mixta, que produce una de las mejores aguas del país, se fija el reto de impulsar su consumo entre la ciudadanía
El plan de infraestructuras fue presentado en el evento por la concejala de aguas, Inmaculada Medina, y la directora de agua del Ayuntamiento de la capital grancanaria, Isabel María Armas. Los objetivos del documento se dividen en el abastecimiento y en el saneamiento y la depuración. «La construcción de una desaladora y una depuradora nuevas garantizará la flexibilidad y la sostenibilidad del servicio», explicó Medina.
Por su parte, Armas detalló las líneas de actuación del plan: la mejora de redes y depósitos y la ampliación de la capacidad de desalación con el fin de garantizar el suministro ante cualquier escenario de escasez o incidencias. Una nueva desaladora en Costa Ayala implicará también la construcción de veinticuatro kilómetros de tuberías y un incremento del volumen de almacenamiento de agua desalada en 164.000 m³, de los cuales unos 110.000 son los que aporta el nuevo gran depósito norte. «Su función será similar a la que ofrece el actual gran depósito, situado en las proximidades de la desaladora de Piedra Santa».
La primera mesa redonda de la jornada, ‘Gobernanza del agua, planificación y gestión’, contó con Francisco Hernández, concejal de hacienda, modernización y recursos humanos; Pascual Fernández, presidente de la Asociación Española de Abastecimientos de Agua y Saneamiento (AEAS); Miguel Antonio Hidalgo, consejero de sector primario y seguridad hídrica del gobierno canario; y Marcos Lorenzo, viceconsejero de aguas.
El Plan Estratégico de Infraestructuras Hidráulicas prevé la construcción de una desaladora y una depuradora nuevas
Los ponentes destacaron la inversión de 857 millones de euros prevista en el plan de infraestructuras y la relevancia de la colaboración institucional entre las diferentes administraciones con competencia en gestión del agua, además de la necesidad de modernizar infraestructuras que han llegado al final de su vida útil, actualizar las tarifas y alcanzar la eficiencia energética en los centros de trabajo. También aclararon que la adecuada reutilización del agua permitirá atender las demandas del campo en la isla.
Fernández quiso dedicar un momento a señalar que «no es verdad que el agua urbana sea cara en España», ya que el precio se sitúa en dos euros por metro cúbico «que es la mitad de lo que se paga en la Unión Europea», pese a que los costes, salvo los laborales, son aproximadamente los mismos.
La mesa redonda dedicada la desalación permitió conocer la visión del sector de Mario Araus, gerente de coordinación de explotación de Acuamed; Borja Blanco, director de la Asociación Internacional de Desalación; Baltasar Peñate, responsable de aguas del Instituto Tecnológico de Canarias (ITC); y Antonio Piñeiro, director de operaciones de EMALSA, que coincidieron en la importancia de las fuentes «no convencionales» de agua como la desalación para frenar la sobreexplotación de acuíferos.
Asimismo, destacaron el avance de la tecnología, que permite producir agua de diferentes características según las necesidades de la población, así como la enorme evolución experimentada desde sus inicios, que convirtieron a Las Palmas de Gran Canaria en referente internacional en desalación, «sin la cual esta ciudad simplemente no sería viable», explicó el director de operaciones de EMALSA. Ahora, la meta es seguir mejorando el servicio, reutilizar más y consumir menos: «Eficiencia energética y economía circular es hacia donde siempre se ha encaminado nuestro trabajo», concluyó Piñeiro.
Si bien la actual planta desaladora de Piedra Santa se considera altamente eficiente, la construcción de la nueva desaladora en Costa Ayala, como plantea el plan estratégico, es esencial para cumplir el objetivo de garantizar el suministro de agua potable bajo cualquier circunstancia. Dicha garantía se sustenta también en un porcentaje de fugas reducido, concretamente del 18,3%, cuatro puntos menos que hace tan solo unos años.
Mercedes Fernández-Couto también formó parte de la última mesa redonda de la jornada, centrada en la reutilización. «El 46% del agua que depuramos se reutiliza, aunque nuestro objetivo es mucho mayor, pero para ello son necesarias esas nuevas infraestructuras». Esta agua reutilizada se emplea para riego de zonas verdes municipales y cultivos autóctonos, recordó la directora general de EMALSA.
«Aquí hemos sido pioneros en todo tipo de tratamiento de aguas regeneradas», continuó Carmelo Javier Santana, gerente del Consejo Insular de Aguas, «y el aprovechamiento de agua depurada es algo totalmente asumido». Por su parte, Pedro Simón, director técnico de la Entidad de Saneamiento y Depuración de la Región de Murcia (ESAMUR), expuso las similitudes entre los enfoques y desafíos de ambos territorios: «Tenemos una enorme escasez de agua unida a una gran producción agrícola, así que todos tenemos que reutilizar», apuntó. «No debemos trabajar para hoy, sino para el futuro, porque lo contrario es malgastar recursos».
Gilberto Martell, ingeniero técnico del departamento de agua del ITC, defendió que «la investigación, el control en los laboratorios, es fundamental para garantizar la seguridad que buscamos», destacando que «hemos pasado de calidades y precios volátiles en el agua a sistemas que permiten sustituir los recursos tradicionales con el agua regenerada». Por último, Santiago Morcillo, responsable de proyectos y obras de Aguas de las Cuencas de España (ACUAES) en Canarias, aportó la perspectiva de las actuaciones realizadas y proyectadas en regeneración de aguas residuales en función de los recursos y las necesidades registradas en la isla de Tenerife.
El avance de la tecnología y su evolución ha convertido a Las Palmas de Gran Canaria en referente internacional en desalación
La jornada se cerró con un éxito rotundo de asistencia y participación y el reto de convencer a los ciudadanos acerca de la enorme calidad del agua potable producida por desalación. A este respecto, la directora general de EMALSA reconoció que «una espina clavada es que no termina de haber confianza, pero es muy importante que la gente sea consciente de la calidad del agua del grifo». Aseguró que los análisis permiten desmontar falsos mitos «como que el agua de Madrid es mejor que las de Las Palmas» y que «hay detrás un equipo de cuatrocientos trabajadores dejándose la piel, un laboratorio que hace miles y miles de analíticas al año».
Según los estudios más recientes publicados por la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU), el agua del grifo de la capital grancanaria es la tercera mejor de España. Fernández-Couto considera que cierto grado de desconfianza ciudadana tiene sus raíces en unas carencias que ya forman parte de la historia. «Era un recurso que faltaba, había muchos problemas y el agua salía turbia, pero hace mucho que esa época pasó». Además, informó sobre los índices de satisfacción mencionados por Nader Antar al inicio de la jornada, que demuestran no solo que la calidad del agua está en el nivel más alto de los últimos doce años, sino que también el servicio de atención al usuario y la imagen corporativa de la empresa mixta son percibidos como «buenos o muy buenos» por más del 90% de los usuarios.