Entrevista a Enrique Cabrera: "El problema de la política del agua de un país es la inercia de sus instituciones"

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Sobre la Entidad

Águeda García de Durango
Responsable de Contenidos y Comunidad en iAgua.
  • Enrique Cabrera (UniVerso).
  • Enrique Cabrera es el actual Director del Instituto Tecnológico del Agua, entidad de la UPV.

Enrique Cabrera trabaja en el área de la hidráulica urbana desde hace más de 30 años. Es autor de unos 200 artículos publicados en revistas nacionales y extranjeras, libros y actas de congresos (sobre todo de carácter internacional) y ha editado 21 libros. Ha publicado unos sesenta artículos de opinión en los principales periódicos de difusión nacional (El País, El Mundo y ABC) y regional (Levante y Provincias), los más sobre política del agua y el resto sobre política universitaria. En un plano más académico, ha dirigido doce tesis doctorales habiendo sido reconocida su labor investigadora con cuatro sexenios. Sus principales líneas de trabajo son la hidráulica a presión (en su tesis doctoral estudió el golpe de ariete), la hidráulica urbana, la gestión y uso eficiente del agua y todo cuanto está relacionado con su manejo sostenible.

Comencé a hablar de la regulación del agua urbana hace 20 años y por poco me lapidan

Es revisor de las principales revistas relacionadas con sus áreas de interés, evaluador y revisor de proyectos de investigación de la UE (en las áreas Integrated urban water management and mitigation technologies y New approaches to water stress) y en el programa de Recursos Hídricos de la Agencia Nacional de Evaluación y Prospectiva. Ha promovido y coordinado más de 20 congresos y conferencias de carácter internacional, dirigido más de 30 proyectos de investigación, tanto de carácter nacional como internacional, y ha desarrollado más de cien contratos de Investigación y Desarrollo para las principales empresas e instituciones relacionadas con el mundo del agua. Entre 1973 y 1979, Enrique fue el ingeniero municipal de su ciudad natal, Villarreal (Castellón).

Pregunta - En iAgua nos gusta comenzar conociendo un poco más acerca de nuestro entrevistado. ¿Qué puede contarnos de su trayectoria profesional? ¿Cómo llegó al mundo del agua?

Respuesta - Llegué al mundo del agua de manera totalmente fortuita. Estudiando Ingeniería Industrial en Barcelona, daba clases de física en academias. Y como me lo pasaba muy bien, pronto comprendí que mi mundo era la enseñanza universitaria. Coincidió el final de mi carrera (inicio de la década de los setenta) con la creación de la Universidad Politécnica de Valencia, muy cerca de mi casa en Villarreal (Castellón). Se necesitaban profesores. Y con 23 años, me puse a hacer cola para ver si me fichaban. Obviamente quería dar clase de las materias que mejor dominaba, las asignaturas que más había trabajado en la carrera. Un buen día me dijeron que sí, que me contrataban. Pero la asignatura a impartir sólo podía ser Mecánica de Fluidos. Yo no tenía idea, pues en aquella época en Barcelona era una de las marías. Pero no tuve más remedio que aceptar. Y lo pasé muy mal los dos primeros años porque andaba muy justo. Al final ha sido todo un acierto. Debió ser el destino.

P. - ¿Cuáles destacaría como sus principales logros a lo largo de su carrera?

Me siento orgulloso de haber sido el pionero de la hidráulica a presión en España, sobre todo aplicada a los abastecimientos urbanos de agua

R. - No soy yo el más adecuado para decirlo. Por ello cambiaría la pregunta por ¿de qué se siente más orgulloso? La respuesta es haber sido el pionero de la hidráulica a presión en España, sobre todo aplicada a los abastecimientos urbanos de agua. La Mecánica de Fluidos de Industriales estaba dominada por los Ingenieros Aeronáuticos, más orientados hacia la Mecánica de Fluidos de los gases. Pronto me di cuenta de que faltaban ingenieros hidráulicos orientados hacia la presión, pues en las escuelas de Caminos predominaba la lámina libre. Esa decisión fue clave y, desde la distancia en el tiempo, el acierto aún lo veo mayor. Y no sólo por la docencia reglada. También a los profesionales en ejercicio. Las seis ediciones presenciales del Curso de Ingeniería Hidráulica Aplicado a los Sistemas de Distribución de Agua que cursaron en Valencia entre 1985 y 1995 más de mil profesionales (muchos de ellos ahora en puestos muy relevantes) así lo evidencia.

Con todo, quiero pensar que lo mejor está por llegar. De hecho, de entre dos de los personajes, Cervantes y Mozart que más admiro, quiero parecerme más al primero que al segundo. Entre otras cosas, porque el primero es absolutamente inalcanzable. Yo moriré sin entender como Mozart pudo escribir, viviendo sólo 35 años, tanta y tan maravillosa música. Lo de Mozart no es humano. Sin embargo, Cervantes ha pasado a la historia sobre todo por lo que escribió en los últimos años de su vida. Yo quiero creer que mis mejores contribuciones (obviamente a una distancia abismal de las de Cervantes) están por llegar. Muy probablemente sea un modo de auto engañarme. Pero pensando en ello tengo toda la moral del mundo. Eso es así y, por tanto, vale la pena realimentarme de este modo.

P. - En el contexto actual en España, ¿cómo calificaría la política de aguas española? ¿Cuáles cree que son sus mayores aciertos? ¿Y sus fallos? ¿Qué opina de la polémica sobre los trasvases?

R. - Siempre he pensado que el mayor problema de la política del agua de un país es la inercia de sus instituciones. Los problemas aparecen y las respuestas no siguen, ni de lejos, el ritmo de los problemas. Sobre todos en aquellos países en que el agua escasea, donde la cultura del pasado está más arraigada y a los políticos les cuesta mucho mover las piezas en tablero tan complejo. Algunos, la segunda legislatura de Zapatero es un ejemplo palmario, incluso deciden por no hacer nada. Y claro, como los problemas siguen apareciendo, la situación empeora. Comparto el parecer de Maquiavello, que es mejor actuar y equivocarse que no hacer nada para no equivocarse. Lo primero es humano. Lo segundo una irresponsabilidad. Y ya se ha visto lo que ha pasado con la burbuja inmobiliaria. Si alguien con capacidad de actuar la vio venir y no actuó fue, ciertamente, un irresponsable.

El mayor problema de la política del agua de un país es la inercia de sus instituciones

En cuanto a los trasvases, ni creo que sean la solución a todos los problemas ni que, por definición, haya que descalificarlos. Desde siempre he dicho lo que ahora Bruselas se mantiene. Que hay que explorar soluciones menos costosas y con menor impacto ambiental (entre las que destaca mejorar la eficiencia) antes que recurrir a ellos. Y si todas estas medidas no alcanzan para resolver los problemas de escasez, es totalmente lícito recurrir a ellos. El "estás conmigo o contra mí" es irracional.

P. - ¿Qué medidas podrían mejorar la gestión del agua en España? ¿Apoyaría la creación de un regulador nacional o cree que pueden existir otras alternativas?

R. - La política del agua debe adecuarse a los tiempos que corren. Y aún no lo ha hecho. A mí me resultaba completamente imposible acceder a un profesor. Hoy los alumnos te mandan un correo electrónico que debes contestar en menos de 48 horas.

Entre las medidas más necesarias está, sin duda, la que planteas: reformar una administración que fue concebida (era lo que se necesitaba entonces) para promover la construcción de obras. Hoy, sin embargo, el reto es gestionar y un regulador está para eso. Al respecto tengo una anécdota. Yo comencé a hablar de la regulación del agua urbana hace 20 años y por poco me lapidan. Hoy todos coinciden en su necesidad. Y de hecho a finales de Abril organizamos en Valencia un seminario para discutir sobre los diferentes modos de regulación del agua urbana en el mundo.

P. -¿Qué país cree que es un ejemplo a seguir en gestión eficiente del recurso?

En cuanto a los trasvases, ni creo que sean la solución a todos los problemas ni que, por definición, haya que descalificarlos

R. - Cervantes pone en boca de Don Quijote la frase “Es razón averiguada que aquello que más cuesta se estima y debe de estimar en más”. El agua como recurso es un bien público. Pero llevarla hasta el grifo del ciudadano y devolverla al medio natural con la calidad que tenía cuando se la desvió, tiene un coste elevado que la Directiva Marco del Agua obliga a recuperar. En España el agua está subsidiada, y ello hace que con hechos no se la valore (aunque sí con dichos). El agua urbana debe recuperar, con tarifas sociales que protejan a los más débiles, todos sus costes. Y la agrícola probablemente deba subsidiarse pero de modo muy diferente al actual. El subsidio debe primar la eficiencia. El actual no lo hace. Y todo ello pasa por potenciar la gestión.

El comentario precedente justifica mi respuesta. Sin duda, hay una relación causa (coste del agua) efecto (eficiencia). Los países que recuperan costes, como Dinamarca y Holanda, son siempre (a la fuerza ahorcan) más eficientes. Y también beben menos agua embotellada.

P. - Como director del ITA, participa en diversas líneas de investigación, como la relación entre agua y energía. ¿A qué desafíos nos enfrentamos para lograr el entendimiento en estos dos sectores?

R. - Los problemas se han globalizado. Tanto que en Mayo de 2012, cuando Madrid era el epicentro de la tormenta financiera, Obama llegó a decir que lo que ocurría en Madrid afectaba a Milwaukee. Tenía razón. Hoy todo está globalizado. También agua y energía, dos recursos clave fuertemente acoplados. Pero si es complejo diseñar políticas globales dentro una administración mucho más lo es añadir la energía (dependiente de otra administración) a la ecuación. Hoy no se discute la necesidad de ir de lo general a lo particular, con políticas basadas en un Integrated Water Resources Management, IWRM. Y si esa política en España es, a día de hoy, casi utópica, qué decir del “Integrated Water and Energy Resources Management, IW&ERM”. Quienes estamos trabajando en este campo muy poco, salvo evidenciar esa necesidad, podemos hacer. Y en ello estamos. Mientras tanto, rebajar en más del 60% el consumo de energía de un riego por goteo nos tiene muy entretenidos. Y es muy divertido. En general el margen de ahorro energético de los sistemas de distribución de agua a presión (urbano o riego) es enorme.

P. - En su opinión, ¿cómo podemos los usuarios contribuir a la sostenibilidad del recurso?

La política del agua debe adecuarse a los tiempos que corren, y aún no lo ha hecho

R. - Al ciudadano hay que educarlo porque sólo desde el conocimiento y el sentido común se pueden adoptar las decisiones correctas. Durante los duros años del debate desaladoras – trasvases, se le ha mal educado, sobre todo en las autonomías donde el agua escasea. Y claro, muchas veces defiende políticas sin sentido. No es su culpa.

La democracia cree, como debe ser, en las mayorías. Pero la ciudadanía debe tener la información y formación adecuada. En los próximos años va a haber que tomar decisiones muy impopulares (el precio del agua necesariamente subirá) y controvertidas (reformar la administración) pues hay muchos intereses en juego. Ya me he referido al pánico de los políticos a tomar decisiones de este tipo. Por ello debieran entender que para que una reforma de calado salga adelante, antes debe contar con el beneplácito de la mayoría. Y educarla. Por ello antes es crucial, antes, educar a los políticos. Lo necesitan. El ciudadano, en su conjunto, bien informado, siempre va a estar apoyando aquello que garantice la sostenibilidad.

P. - ¿Cuáles son los retos/proyectos que se presentan en su futuro profesional?

R. - Ya lo he dicho. Parecerme a Don Miguel que un día antes de morir escribe "Puesto ya el pie en el estribo, con las ansias de la muerte, gran señor, ésta te escribo". Estuvo, pues, muy activo hasta el último día de su vida. Yo también pretendo mantener, tanto cuanto me sea posible, la ilusión y nivel de actividad de los comienzos de mi andadura profesional. No es difícil para quienes estamos enamorados de lo que hacemos y vivimos con intensidad el fascinante mundo del agua.     

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