Gonzalo Robles: "3,5 millones de personas tienen acceso a agua y saneamiento gracias a la cooperación española"

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Sobre la Entidad

Águeda García de Durango
Responsable de Contenidos y Comunidad en iAgua.
  • Gonzalo Robles.

La pasada semana, Madrid acogió la reunión de la Iniciativa de la Gobernanza del Agua de la OCDE, en la que se impulsó el debate para lograr una mejor gestión global del agua en el mundo. En este evento, España actuó de anfitriona, remarcando su papel cooperativo en América Latina y el Mediterráneo.

Hablamos con el secretario general de Cooperación Internacional para el Desarrollo, Gonzalo Robles, con motivo de estas jornadas.

Pregunta - ¿Cuáles son los retos de la Cooperación Española en materia de agua y saneamiento?

Hemos peleado junto con Alemania, para que el acceso al agua fuera considerado por Naciones Unidas como un derecho humano fundamental

Respuesta - En primer lugar, que lo que nosotros consideramos un derecho humano sea de aplicación universal. Hemos peleado, junto con Alemania, para que el acceso al agua fuera considerado por Naciones Unidas como un derecho humano fundamental, y que de ahí se incorpore a las agendas de desarrollo. Ahora, una vez conseguido ese objetivo estamos peleando para que la futura agenda del desarrollo, la post 2015, incorpore en los Objetivos del Milenio el acceso universal al agua y al saneamiento. ¿Y eso en qué se traduce? Pues en instrumentos puestos al servicio de ese objetivo, que son el fondo de los ODS que acabamos de constituir, el fondo de Agua y Saneamiento para América Latina y la Iniciativa 5+5 en el Mediterráneo.

Estos son tres instrumentos que tiene la Cooperación Española. Además, hay otras iniciativas en las que trabajamos conjuntamente, por ejemplo con la Unión Europea, con la iniciativa LIFE+.

Digamos que vamos desde el principio general y aterrizamos en los instrumentos que tenemos para hacer accesible este derecho universal.

P. - ¿Cuáles son los logros más destacables a los que España ha contribuido en este sentido?

R. - Lo más importante es el resultado de nuestros dos grandes fondos: el fondo de los Objetivos del Milenio y el fondo América Latina.

El fondo América Latina implica un impacto real sobre tres millones de personas que no tenían acceso al agua en zonas rurales y periurbanas, y el fondo de los Objetivos del Milenio ha supuesto que 300.000 personas fuera de América Latina hayan conseguido también ese acceso.

Por tanto, estamos hablando de casi tres millones y medio de personas que gracias a la cooperación española han logrado el acceso a una fuente de agua segura y al saneamiento, con lo que eso implica en materia de salud, seguridad alimentaria, desarrollo agrícola, empoderamiento de la mujer, calidad de vida… Es decir, impacto también en la nutrición y la mortalidad infantil, que también es muy importante.

P. - ¿Destacaría algún proyecto en concreto?

El fondo América Latina implica un impacto real sobre tres millones de personas que no tenían acceso al agua en zonas rurales y periurbanas

R. - Personalmente, he visitado algunos y otros han estado presentes a finales de abril en la reunión de la Iniciativa de la Gobernanza del Agua de la OCDE. El Salvador, por ejemplo, es uno de los países donde el impacto de nuestra cooperación ha sido mayor, porque es un país más pequeño.

También he visitado recientemente Panamá, en donde zonas indígenas muy apartadas, inaccesibles prácticamente, no solamente tienen ya acceso al agua y al saneamiento, sino todo lo que implica haber liberado tiempo de las mujeres y niñas que hoy pueden ir a la escuela y organizar cooperativas en las que hacen una gestión integral del agua. Con ello, ha bajado la tasa de mortalidad infantil de una forma drástica.

Estas son cuestiones que uno puede ver y palpar, y que en América Latina son muy visibles.

P. - ¿Cómo se evalúa el éxito de estas iniciativas?

R. - En la reunión de la OCDE sobre la gobernanza del agua, lo que se ha puesto de manifiesto es que no solamente hay que hacer infraestructuras hídricas, sino que hay que ser capaz de hacer una gestión integral.

Nuestros proyectos de agua y saneamiento en América Latina y en otras zonas no solamente son infraestructuras: es la organización de la comunidad para la gestión de esos recursos, son los indicadores del seguimiento, es el mantenimiento de los servicios, son los indicadores previos y posteriores a materia de salud o de nutrición.

Es importante dar sostenibilidad a todas las acciones que se llevan a cabo para que realmente cumplan su objetivo. Por lo tanto, hay una serie de indicadores que nos permiten medir el éxito precisamente de esa iniciativa y la continuidad y el impacto, quiero decir el impacto que tiene continuadamente en la comunidad a la que estamos realmente atendiendo.

P. - ¿Se trabaja con unas cifras concretas a alcanzar?

R. - Los objetivos finalizan en 2015, y el del agua ya se ha conseguido. Desgraciadamente, no se puede decir lo mismo del saneamiento.

Ahora queremos que en la nueva agenda del post 2015, en la que España tiene una silla en el grupo de trabajo abierto en Nueva York y que va a entregar su primer borrador en julio, se vuelva a incorporar un indicador medible sobre agua y saneamiento.

Todo hace pensar que el objetivo de agua está al alcance de una mano: en 15 años, podremos conseguir que todo el mundo tenga agua en condiciones de salubridad y de desarrollo humano.

El reto es también la gestión de los residuos y del saneamiento, pero la comunidad internacional en este tema cuenta con una experiencia y una capacidad de respuesta muy razonable.

Los objetivos finalizan en 2015, y el del agua ya se ha conseguido. Desgraciadamente, no se puede decir lo mismo del saneamiento

P. - ¿Existen “soluciones comunes” a la hora de ejecutar un proyecto? 

R. - Hay soluciones estándar que se van adaptando. Llevar agua a zonas muy apartadas del altiplano o llevarla hasta zonas amazónicas es completamente distinto. Hay una enorme heterogeneidad de situaciones desde el punto de vista físico.

También hay diferencias en las tradiciones de la gestión de los recursos. Es necesario implicarse muy bien en la gestión de la comunidad, ya que cada una tiene valores y circunstancias que hay que manejar.

Sí existe un protocolo de intervención con el trabajo de la comunidad, con las mujeres muy especialmente. Se ha trabajado con agencias para hacer programas integrales: con UNICEF, con la OMS, con ONU-Mujeres… Los proyectos no son solamente infraestructuras hídricas. Es capacitación, educación, impacto en medio ambiente, en género, en salud, en alimentación.

Un ejemplo es Panamá. Se realizó un taller nutricional para el tema de niños. Era un proyecto global, para modificar la vida de una comunidad. Hay protocolos de intervención que se adaptan a las circunstancias culturales y físicas de cada país. América Latina es muy distinta del África Subsahariana, y hay que adaptarse a cada circunstancia.

P. - ¿Qué presupuesto se destina a estos planes y de dónde proviene?

R. - Principalmente, el presupuesto está ubicado en la Cooperación Española y su gestión corre a cargo de la Agencia Española de Cooperación. Los recursos provienen de los impuestos de los españoles: todos los años, en los presupuestos generales del Estado se adjudican los fondos.

Mientras siga existiendo esa necesidad, nuestro proyecto sigue estando activo y vivo, tanto en América Latina como en otras zonas del mundo

Seguimos teniendo recursos activos importantes en el fondo del agua, que asciende a 900 millones de dólares. Lo importante es que se ha podido apalancar más del doble: invirtiendo nosotros 800 millones, los países u otras organizaciones también han aportado, y hemos logrado movilizar cerca de 2.000 millones de dólares.

Y lo mismo en los objetivos del milenio. Acabamos de constituir un nuevo fondo para los objetivos de desarrollo sostenible con 60 millones de dólares, y vamos a seguir aplicando una parte importante de eso para el objetivo del agua.

P. - ¿Qué proyectos de futuro tiene España en materia de cooperación de agua y saneamiento?

R. - Continuar con estos dos proyectos emblemáticos, porque sigue haciendo falta el recurso. Uno de los objetivos del milenio más exitosos es el del agua, en donde a fecha de hoy hemos alcanzado el objetivo fijado para 2015. Aun así, sigue habiendo 760 millones de personas en el mundo que necesitan de alguna manera de ese impacto.

Mientras siga existiendo esa necesidad, nuestro proyecto sigue estando activo y vivo, tanto en América Latina como en otras zonas del mundo, especialmente las más cercanas a nosotros como la Cuenca del Mediterráneo o el África Subsahariana.

Ahí es donde vamos a concentrar nuestro esfuerzo, nuestros conocimientos y nuestros recursos, porque el impacto de nuestra cooperación es mayor. 

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