Ignacio Rodríguez (CHDuero): "El mejor proyecto de restauración de ríos es aquel que no es necesario hacer"

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Sobre la Entidad

Águeda García de Durango
Responsable de Contenidos y Comunidad en iAgua.
  • Rosa Huertas e Ignacio Rodríguez.
  • Lee la entrevista a Rosa Huertas aquí.

Ignacio Rodríguez Muñoz, junto con Rosa Huertas González, fueron premiados el pasado mes de abril por el Centro Ibérico de Restauración Fluvial (CIREF) por su trayectoria en la Confederación Hidrográfica del Duero. Concretamente, por su labor de restauración fluvial realizadas desde la Confederación. 

Pregunta - En primer lugar, me gustaría que contase cuál es su función actual dentro de la CHDuero, y cómo llegó a ella.

Respuesta - Soy biólogo, funcionario del Cuerpo Facultativo Superior de la Junta de Castilla y León, dónde he trabajado en varios puestos relacionados con diferentes áreas del medio ambiente desde octubre de 1987 hasta julio de 2004. Entre agosto de 2004 y marzo de 2011, desempeñé el cargo de Comisario de Aguas de la Confederación Hidrográfica del Duero. Actualmente estoy adscrito, desde abril de 2012, a la Oficina de Planificación Hidrológica en la que llevo a cabo tareas relacionadas con la aplicación y la revisión del Plan Hidrológico.

La restauración del Órbigo es consecuencia de una trayectoria de obras de menor entidad que conforman el mayor conjunto de obras de restauración fluvial en España

 P. - Hablemos del premio otorgado por CIREF a su trayectoria en la Confederación. ¿Qué motivos cree que le han llevado a ganar este premio? 

R. - Los motivos habría que preguntárselos al jurado así como a las personas que lo votaron. Solo puedo reproducir el texto que acompaña el diploma de distinción que el CIREF ha tenido a bien entregarnos a Rosa Huertas y a mí y que dice así:

“Recibe el premio por los trabajos de restauración fluvial impulsados en la CH del Duero, pioneros y ejemplares en España, como el proyecto de mejora del estado ecológico del río Órbigo, finalista del River Prize en Europa, por lo que han brillado a nivel mundial. Pero más importante aún es el trabajo a nivel interno, de forma que ahora mismo, gran parte de los funcionarios trabajan día a día por la restauración fluvial, habiendo conseguido cambiar muchas mentalidades y creer de verdad en restauración. También han conseguido muchos apoyos entre la ciudadanía, alcaldes, etc., siempre con gran implicación personal y una calidad humana ejemplar.”

En cualquier caso, ha supuesto un reconocimiento muy agradable, compartido con una persona a la que admiro y con la que he trabajado muy bien y también por quien lo hace, el CIREF, un grupo de personas expertas y comprometidas, rara mezcla en nuestros días. No obstante me acompaña cierto sentimiento de no merecimiento. Personas también muy comprometidas, imprescindibles en la consecución de los resultados, no han sido distinguidas. No podríamos haber llevado a cabo todos esos supuestos logros sin el concurso, la colaboración y la complicidad de un puñado de compañeros que lo merecen tanto como nosotros; y quiero citar a tres muy destacados, aunque hay más: Jesús Yagüe, Javier Sánchez y Nacho Santillán.

P. - Respecto a los proyectos de restauración fluvial que se han llevado a cabo desde la CHDuero, ¿cuál destacaría cómo ejemplo de este tipo de acciones?

R. - El proyecto más ambicioso ha sido el del Órbigo, aunque es fruto y consecuencia de toda una trayectoria de obras de menor entidad que conforman el mayor conjunto de obras de restauración fluvial que se han llevado a cabo en España. Muchas de esas obras se llevaron a cabo dentro del Programa de Conservación y Mantenimiento de Cauces, lo que en el argot de la legislación y del Reglamento del Dominio Público Hidráulico se denominan como obras de mera conservación de cauces. La tipología dominante dentro de este tipo de actuaciones es la de obras convencionales y puntuales a veces muy agresivas tales como dragados y defensas tipo mota y/o escollera. Este tipo de obras, que por supuesto tienen justificación en algunos casos, se han hecho en exceso, a veces en contra de los más elementales criterios hidráulicos. Me vienen a la cabeza numerosos ejemplos tales como motas de defensa frente a crecidas en lugares cuya lámina de agua se encuentra sobreelevada por un azud sin uso y sin titular, cuya mejor solución hubiera sido su demolición; motas pegadas al río para defender choperas, que son cultivos arbóreos perfectamente compatibles con la inundación; o escolleras en los cauces de aguas bajas, que se ven superadas sistemáticamente por las crecidas actuando como deflectores e induciendo cambios en la morfología fluvial que requieren más obras de este tipo entrando en una espiral hidráulica y económicamente insostenible.

Gracias a la colaboración de una serie de técnicos comprometidos se pudieron llevar a cabo actuaciones modestas con mejor orientación hidráulica, más sostenibles y mejores, no sólo desde el punto de vista medioambiental, sino de seguridad frente al riesgo de inundación. En contra de lo que muchos creen, la hidráulica fluvial no está reñida con el medioambiente. Sí lo está una hidráulica de canales mal aplicada a ríos, como estamos viendo una y otra vez en muchos países europeos que vienen sufriendo episodios devastadores de inundación en cuencas con un grado de canalización muy alto.

Lo más difícil es hacer un buen diagnóstico del problema y superar las barreras culturales tanto externas como internas que existen

P. - ¿Cuáles son los instrumentos más efectivos para la restauración fluvial?

R. - Los más efectivos son los preventivos, aplicar bien la rica y sólida reglamentación vigente para evitar daños innecesarios. El mejor proyecto de restauración de ríos es aquel que no es necesario hacer, ya que un proyecto de esta naturaleza implica un fracaso en la gestión, algo que ha ido mal. Una aplicación rigurosa de la legislación en vigor evitaría muchos problemas y muchas obras innecesarias. Por otra parte, dado que es muy necesario llevar a cabo obras de esta naturaleza en nuestra muy modificada red hidrográfica, un instrumento muy efectivo serían los planes hidrológicos. A través de los programas de medidas se podrían llevar a cabo actuaciones más ajustadas a la mejora del estado hidromorfológico de nuestros ríos y masas de agua. Pero este es un camino recién iniciado y falta mucho aún para consolidarlo. En otras esferas de actuación, hay instrumentos que podrían resultar también muy útiles, como estamos viendo en ensayos llevados a cabo en otros países de nuestro entorno europeo basados en experiencias norteamericanas. Uno de ellos es la PAC, que podría ayudar mucho a reconciliar las disfunciones que se producen entre agricultura y dominio público hidráulico y que afectan a la morfología y funcionalidad de numerosas masas de agua localizadas en zonas agrarias.

P. - ¿Cuáles son las mayores dificultades a la hora de ejecutar un proyecto de restauración fluvial?

R. - La restauración fluvial es un conjunto de técnicas relativamente sencillas. Lo más difícil es hacer un buen diagnóstico del problema y superar las barreras culturales tanto externas como internas que existen. El público en general y muchos responsables técnicos están acostumbrados a unas “recetas” fáciles que a veces son muy difíciles de cambiar. Otro aspecto importantísimo es el de separar el polvo de la paja. Muchas de las actuaciones que se plantean dentro de los proyectos de restauración fluvial son cosméticas, y entrarían más bien dentro de la jardinería y el paisajismo urbano o periurbano. Resultan muy caras y en muchas ocasiones son innecesarias y contrarias a la restauración.

P. - ¿Se ha encontrado alguna vez con rechazo por parte de la ciudadanía u otros colectivos? ¿Cómo se enfrentan este tipo de problemas? 

Como ya le dije en la anterior contestación, en numerosas ocasiones las resistencias son culturales, no técnicas. Esto se cambia con mucha paciencia, hablando y convenciendo. Eso que ahora se ha dado en llamar participación pública. Recuerdo haberle oído decir a un alcalde una frase que me enseñó mucho: “queréis que cambiemos en meses una mentalidad que se ha fraguado en muchos años de ver hacer una y otra vez lo mismo”. Hay que dar tiempo y hay que insistir. Convencer más que vencer. Nunca forzar, si surgen problemas es mejor irse a otro lado ya que hay mucho por hacer, y darle tiempo al tiempo. Este tipo de actuaciones tienen una componente ejemplarizante que hay que enseñar y explicar.

P. - ¿Qué otros proyectos destacaría a lo largo de su carrera? Hábleme de la restauración de humedales en la cuenca del Duero.

R. - Durante el tiempo que estuve al cargo de la Comisaría de Aguas la consigna desde el Ministerio fue la de mejorar la administración del dominio público hidráulico y tuvimos ocasión de desarrollar muchas actuaciones relacionadas con la mejora de la gestión, tales como el programa ALBERCA, el refuerzo de las inspecciones a través de una Guardería Fluvial más preparada y mejor dotada, la mejora y agilización de los procedimientos y tramitaciones con una clara incorporación de los aspectos medioambientales, la mejora en el conocimiento de las crecidas e inundaciones a través del Sistema Nacional de Cartografía de Zonas Inundables, el Plan Nacional de Calidad de Aguas... Estos aspectos tienen una repercusión social y económica muy grande y su mejora continua es esencial. Como ya le dije antes, una buena gestión es la mejor arma preventiva para evitar daños innecesarios y tener que restaurar.

En contra de lo que muchos creen, la hidráulica fluvial no está reñida con el medio ambiente

Por lo que respecta a la restauración de humedales, es un tema que siempre me ha gustado ya que tuve ocasión de trabajar en mis tiempos de estudiante en las Salinas de Villafáfila que se forman como consecuencias de la inundación de la cabecera del río Salado y ya como funcionario de la Junta de Castilla y León en la recién recuperada laguna de la Nava de Fuentes o de Cabritones, asociada a la antigua laguna de la Nava, hoy desaparecida, que se formaba como consecuencia de la inundación de los ríos Valdeginate, Salón y Retortillo, ríos que hoy en día están dragados y rectificados. Desde la Comisaría de Aguas se encargó el proyecto y se impulsó la recuperación de los humedales de Atapuerca y trabajamos también en la creación de humedales de macrofitas como sistema de depuración de aguas residuales para pequeñas poblaciones. En cualquier caso, la restauración de ríos y de llanuras aluviales supone la recuperación de una gran superficie de terrenos tales como zonas inundables, brazos secundarios, meandros abandonados y todo tipo de anexos fluviales que tienen la consideración de humedales y que han desaparecido tras perder el río la conexión hidráulica con parte de su llanura de inundación. Restauración fluvial y restauración de humedales nos son esferas separadas, muy al contrario están estrechamente relacionadas.

P. - ¿Cuáles son los retos de futuro de la CHDuero, y cuáles los suyos?

R. - Aunque ya no desempeño cargos directivos y no estoy al tanto de los retos de futuro me imagino que son los de siempre: mejorar en la gestión y la administración pública del agua.
Mis retos personales son los de trabajar en la aplicación y revisión del Plan Hidrológico con el máximo rigor y dedicación. Y, por supuesto, seguir aprendiendo y mejorando.

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