Aqualia
Connecting Waterpeople
Red Control
biv Innova
Aigües Segarra Garrigues
Almar Water Solutions
ABB
Fundación Botín
Redexia network
Agencia Vasca del Agua
Fundación We Are Water
Ulbios
Minsait
AGENDA 21500
Regaber
BELGICAST by TALIS
Gestagua
Bentley Systems
Aganova
Idrica
Catalan Water Partnership
IIAMA
BACCARA
Miya Water
ISMedioambiente
Saleplas
UNOPS
Elmasa Tecnología del Agua
IAPsolutions
ICEX España Exportación e Inversiones
DuPont Water Solutions
ITC Dosing Pumps
NaanDanJain Ibérica
Cajamar Innova
HANNA instruments
Baseform
Grupo Mejoras
Fundación CONAMA
Elliot Cloud
Barmatec
Aqualia
s::can Iberia Sistemas de Medición
AECID
Global Omnium
Consorcio de Aguas de Asturias
Kamstrup
Confederación Hidrográfica del Segura
SEAS, Estudios Superiores Abiertos
ADECAGUA
Ingeteam
CAF
Hach
Xylem Water Solutions España
Cibernos
Innovyze, an Autodesk company
Molecor
EMALSA
DAM-Aguas
Mancomunidad de los Canales del Taibilla
Sacyr Agua
VisualNAcert
LACROIX
Schneider Electric
Grundfos
TEDAGUA
UPM Water
Rädlinger primus line GmbH
ESAMUR
GS Inima Environment
ACCIONA
Control Techniques
FENACORE
SCRATS
STF
Centro Nacional de Tecnología de Regadíos (CENTER)
Laboratorios Tecnológicos de Levante
NOVAGRIC
Prefabricados Delta
TecnoConverting
Filtralite
Insituform
J. Huesa Water Technology
Lama Sistemas de Filtrado
Likitech
FLOVAC
Saint Gobain PAM
EPG Salinas
Blue Gold
AZUD
Isle Utilities
Asociación de Ciencias Ambientales
Vector Motor Control
Fundación Biodiversidad
Hidroconta
Isle Utilities Webinar Series - 7 de julio:

El calentamiento global actual es similar al hace casi 56 millones años

  • Géiser en el Parque nacional de Yellowstone (Wikipedia/CC).
    Géiser en el Parque nacional de Yellowstone (Wikipedia/CC).

La velocidad a la que las emisiones de carbono calentaron el clima de la Tierra hace casi 56 millones años se asemeja al calentamiento global provocado por el hombre moderno mucho más lo que se creía, pero con dos pulsos de carbono a la atmósfera, según han detectado investigadores de la Universidad de de Utah, Estados Unidos, y sus colegas.

Los resultados significan que el denominado máximo térmico del Paleoceno-Eoceno o PETM puede proporcionar pistas sobre el futuro del cambio climático moderno. La buena noticia es que la Tierra y la mayoría de las especies sobrevivieron entonces y la mala es que costó miles de años recuperarse del evento, en el que las temperaturas aumentaron entre 5 y 8 grados Celsius.

"Hay una nota positiva de que el mundo persistió, no se vino abajo en llamas, sino que hubo una manera de autocorregirse y enderezarse a sí mismo", dice el geoquímico de la Universidad de Utah Gabe Bowen, autor principal del estudio que se publica este lunes en 'Nature Geoscience'. "Sin embargo, en este evento costó casi 200.000 años que las cosas volvieran a la normalidad", agrega.

La liberación de carbono en ese entonces se parecía mucho a las emisiones de combustibles fósiles humanos en la actualidad

Bowen y sus colegas informan que el carbonato o los nódulos de piedra caliza  en los núcleos de sedimentos de Wyoming muestran el episodio de calentamiento global de hace entre 55,5 y 55,3 millones de años implicó la liberación anual media de un mínimo de 0,9 petagramos de carbono a la atmósfera y probablemente mucho más en periodos más cortos.

Es decir, "dentro de un orden de magnitud y puede haber acercado a los 9,5 petagramos por año asociados a las emisiones de carbono antropogénicas modernas", escriben los investigadores. Desde 1900, la quema humana de combustibles fósiles emite un promedio de 3 petagramos por año, aún más cerca de la tasa de hace 55,5 millones de años.

Publicidad

Cada pulso de las emisiones de carbono no duró más de 1.500 años. Pruebas contradictorias anteriores indican que la liberación de carbono duró entre menos de un año a decenas de miles de años. La nueva investigación muestra que los niveles de carbono en la atmósfera volvieron a la normalidad en unos pocos de miles de años después del primer pulso, probablemente conforme el carbono se disolvió en el océano y costó hasta 200.000 años que las condiciones se normalizaran después del segundo pulso.

El nuevo estudio también señala como inverosímiles algunas causas que se han planteado como responsables del episodio calentamiento, incluyendo el impacto de un asteroide, la lenta fusión del permafrost, la quema de rico suelo orgánico o la sequía de una vía marítima importante. En cambio, los resultados sugieren, en términos de tiempo, que entre las causas más probables están la la fusión de los hielos de metano del fondo marino conocidos como clatratos, o el calentamiento de rocas ricas en materia orgánica del vulcanismo y la liberación de metano.

"Se ha señalado al máximo térmico del Paleoceno-Eoceno como un notable pero controvertido ejemplo de cómo la acumulación de dióxido de carbono en la atmósfera como la del siglo XXI puede afectar al clima, los ambientes y ecosistemas de todo el mundo", señala Bowen, profesor asociado de Geología y Geofísica en la Universidad de Utah.

"Este nuevo estudio refuerza el vínculo -añade-. La liberación de carbono en ese entonces se parecía mucho a las emisiones de combustibles fósiles humanos en la actualidad, por lo que podríamos aprender mucho sobre el futuro de los cambios en el clima, las plantas y las comunidades de animales de hace 55,5 millones de años".

Sin embargo, Bowen advierte que el clima global ya era mucho más cálido que el de hoy cuando se inició el calentamiento del Paleoceno-Eoceno y no existían los casquetes polares, por lo que cree que este evento tuvo lugra "en un campo de juego diferente al de hoy en día".

Te puede interesar

Redacción iAgua

La redacción recomienda