El estudio de una cueva en Escocia revela 3.000 años de variación climática en Europa

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  • Imagen: Universidad de Nueva Gales del Sur.
    Imagen: Universidad de Nueva Gales del Sur.

Científicos de la Universidad de Nueva Gales del Sur (Australia) han liderado un estudio sobre las formaciones de piedra caliza en una cueva remota de Escocia, que ha permitido conocer las variaciones climáticas que se han producido en Europa durante 3.000 años y que habrían influido en acontecimientos históricos, como la caída del Imperio Romano y la época de expansión de los vikingos.

El estudio, publicado en 'Scientific Reports', se ha centrado en cinco estalagmitas para rastrear los cambios de un fenómeno climático llamado Oscilación del Atlántico Norte. El índice del clima de la Oscilación del Atlántico Norte mide la diferencia de presión de aire entre Islandia y las islas Azores en la costa portuguesa, y es un registro de la fuerza de los vientos del oeste en el Atlántico Norte.

Con los resultados obtenidos se ha logrado "el registro anual más largo de este importante periodo, que tiene un gran impacto en el clima de Europa", ha indicado el científico líder del estudio, Andy Baker.

El estudio se ha centrado en cinco estalagmitas para rastrear los cambios de un fenómeno climático llamado Oscilación del Atlántico Norte

Se trata de un periodo entre 1080 y 1430, cuando el índice de oscilación fue inusualmente prolongado y supuso un aumento de la lluvia en Escocia y condiciones más secas en el Mediterráneo occidental. "Nuestros resultados también revelan que había otra fase positiva persistente entre los años 290 y 550, que coincide con la decadencia de Roma y un período de migración humana intensificado en el sur de Europa durante la Edad Media", ha apuntado el experto.

Según ha indicado, a este periodo le siguió una fase negativa persistente -entre los años 600 y 900- que podría haber proporcionado condiciones cálidas y secas en el noroeste de Europa, que habrían hecho este territorio apto para la expansión hacia el oeste de los vikingos.

Una cueva remota

Por su parte, los investigadores explican que la cueva estudiada, conocida como Roaring Cave, en el noroeste de Escocia, es poco profunda y se encuentra debajo de una capa de turba que se ha acumulado durante los últimos 4.000 años.

Los niveles de precipitación en esta región se corresponden estrechamente con la fuerza del índice de oscilación en invierno, con una mayor precipitación cuando es positiva. Así, la tasa ascendente de crecimiento de estalagmitas en la cueva es muy sensible a las precipitaciones: a mayor cantidad de agua en la turba, más lentamente crecen.

"Hemos medido cuidadosamente el grosor de cada anillo de crecimiento anual de cinco estalagmitas tomadas de la cueva, entre ellas una que proporciona un registro anual continuo que abarca más de 1.800 años", ha apuntado Baker.

Por superposición de las cinco estalagmitas, los científicos obtuvieron un registro de aproximación del clima en la cueva durante un período de 3.000 años, desde alrededor del 1000 aC al 2000 dC.

"Nuestra investigación proporciona un contexto climático para algunas de las grandes migraciones humanas y acontecimientos en Europa y nos permite comenzar con hipótesis sobre el impacto del medio ambiente sobre el cambio social", ha concluido Baker.

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