Un estudio vincula las zonas muertas en el Pacífico con calentamientos abruptos del océano

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Un nuevo estudio vincula el abrupto calentamiento del océano al final de la última edad de hielo y la aparición repentina de bajo oxígeno, que dio lugar a vastas zonas muertas marinas.

Los resultados del estudio, que fue financiado por la 'National Science Foundation', se publican esta semana en la revista 'Nature'.

Hace unos entre 14.700 y 11.500 años, se produjeron eventos de calentamiento a gran escala rápidamente y provocaron la pérdida de oxígeno en el Pacífico Norte, elevando la preocupación de que las áreas de bajo oxígeno se ampliarán de nuevo a medida que el océano se caliente en el futuro.

El anómalo calentamiento que se está produciendo recientemente en el noreste del Océano Pacífico y el Mar de Bering -apodado "The Blob"- es de una escala similar a los eventos documentados en el registro geológico, dicen los investigadores. Si se mantiene ese calentamiento, la pérdida de oxígeno se vuelve más probable.

Aunque muchos científicos creen que una serie "zonas muertas" de bajo oxígeno en el Océano Pacífico frente a Oregon y Washington, en Estados Unidos, durante la última década puede ser causada por el calentamiento del océano, la evidencia que confirma este vínculo ha sido escasa.

Sin embargo, el nuevo trabajo encontró una clara conexión entre dos intervalos prehistóricos de calentamiento abrupto del océano que puso fin a la última edad de hielo con un incremento en el flujo del hundimiento de plancton marino al fondo del mar, en última instancia llevando a un inicio repentino de las condiciones de poco oxígeno, o hipoxia.

Fuerte vínculo

"Nuestro estudio revela un fuerte vínculo entre el calentamiento del océano, la pérdida de oxígeno y un cambio ecológico que favorece la producción de diatomeas", resume la autora principal, Summer Praetorius, quien condujo la investigación como parte de sus estudios de doctorado en la Universidad Estatal de Oregon y ahora es investigadora postdoctoral de la Institución Carnegie para la Ciencia.

"Durante cada evento de calentamiento, la transición a la hipoxia se produjo abruptamente y persistió durante unos 1.000 años, lo que sugiere una retroalimentación que sustenta o amplifica la hipoxia", añade Praetorius. El agua más caliente por sí sola no es suficiente para provocar floraciones de diatomeas ni hipoxia, señalan los investigadores.

Del mismo modo que el calentamiento de la soda pierde su gas, el agua de mar más caliente contiene menos oxígeno disuelto, y esto puede comenzar el descenso de oxígeno. Pero no es hasta que se acelera la floración de las diatomeas microscópicas -que tienen grandes conchas y tienden a hundirse de manera más eficiente que otros tipos más pequeños de plancton- cuando se intensifica la desoxigenación.

Las diatomeas son conocidas para prosperar en agua caliente estratificada, pero también requieren fuentes de nutrientes y hierro, según apunta Alan Mix, profesor de Ciencias de la Tierra, el Océano y la Atmósfera de la Universidad Estatal de Oregón, Estados Unidos, y coautor del estudio de 'Nature'. El calentamiento de la superficie también reduce la mezcla ascendente de nutrientes de las profundidades del mar, por lo que según Mix hay algunos efectos en conflicto "y la historia final depende de qué efecto gana".

"La alta latitud del Pacífico Norte es rica en nutrientes comunes como el nitrato y el fosfato, pero es pobre en hierro y esto parece ser la clave -explica Mix-. Una pérdida parcial de oxígeno provoca una reacción química que libera el hierro atrapado previamente en sedimentos del margen continental y este hierro, a continuación, impulsa las diatomeas, que florecen, mueren y se hunden hacia el fondo marino, consumiendo oxígeno en el camino".

La preocupación es cómo de rápido puede responder el océano puede, dicen estos expertos. "Mucha gente ha asumido que el cambio climático será gradual y predecible -relata Mix-. pero este estudio muestra que las consecuencias ecológicas del cambio climático pueden ser masivas y ocurrir muy rápido, con poca advertencia".

Debido a que la competencia de los efectos de la mezcla y el hierro pueden ocurrir en diferentes escalas de tiempo, la secuencia exacta de los acontecimientos puede ser confusa. En la escala de unos pocos años, la mezcla puede ganar, pero en la escala de décadas a siglos, los efectos más grandes se ponen en marcha. El registro geológico estudiado por Praetorius y colegas enfatizó estas escalas más largas.

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