En 50 años, los veranos serán todavía más cálidos

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    (NASA/CC)
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En 50 años, los veranos en la mayor parte del mundo podrían ser más calurosos que cualquiera registrado hasta ahora, según predicciones del National Center for Atmospheric Research (NCAR).

Si el cambio climático continúa su trayectoria actual, la probabilidad de que que entre 2061 y 2080 los veranos sean más calientes que el más caliente registrado hasta 2015 se sitúa en el 80 por ciento en todas las superficies de tierra firme, con excepción de la Antártida, que no se ha estudiado. Si las emisiones de gases de efecto invernadero se reducen, sin embargo, la probabilidad se reduce al 41 por ciento.

"Los veranos extremadamente cálidos siempre plantean un reto para la sociedad", dijo en un comunicado el científico del NCAR Flavio Lehner, autor principal del estudio. "Pueden aumentar el riesgo de problemas de salud, y pueden dañar los cultivos y profundizar las sequías. Tales veranos son una verdadera prueba de nuestra capacidad de adaptación al aumento de las temperaturas".

El estudio es parte de un número especial de la revista Climatic Change que se centrará en la cuantificación de los beneficios de reducir las emisiones de gases de efecto invernadero.

Los veranos extremadamente cálidos son una verdadera prueba de nuestra capacidad de adaptación al aumento de las temperaturas

El equipo de investigación utilizó dos conjuntos de simulaciones de los modelos existentes para investigar a qué se podrían parecer los veranos en el futuro, aplicando 15 veces el Community Earth System Model, con una simulación suponiendo que la emisión de gases de efecto invernadero no disminuye y otra asumiendo que la sociedad reduce las emisiones.

"Hemos pensado en el cambio climático como calentamiento global, pero es importante entender cómo este calentamiento global afecta a las condiciones que afectan a la gente a nivel local", dijo Eric DeWeaver, director de la División de Ciencias de la Atmósfera y Geoespacio de la NSF (National Science Foundation), que financia al NCAR.

"Las temperaturas extremas presentan riesgos para la gente de todo el mundo", dijo DeWeaver. "Estos científicos muestran el poder de conjuntos de simulaciones para la comprensión de cómo los riesgos de dependen del nivel de emisión de gases de efecto invernadero."

Mediante el uso de simulaciones creadas ejecutando el mismo modelo varias veces, con sólo pequeñas diferencias en las condiciones de partida iniciales, los científicos pudieron examinar los rangos de temperaturas de verano que se esperan para escenarios sin y con reducción de emisiones.

Los científicos compararon los resultados de temperaturas de verano entre 1920 y 2014, y quince conjuntos de temperaturas veraniegas simuladas para el mismo periodo.

La probabilidad de que que entre 2061 y 2080 los veranos sean más caliented que el más caliente registrado hasta 2015 se sitúa en el 80 por ciento

Mediante la simulación de veranos pasados --en lugar de contar con los datos registrados-- los investigadores establecieron un gran rango de temperaturas que podrían haber ocurrido de forma natural bajo las mismas condiciones, incluidas las concentraciones de gases de invernadero y las erupciones volcánicas.

"En lugar de comparar el futuro de 95 veranos del pasado, los modelos nos dan la oportunidad de crear más de 1.400 posibles veranos del pasado", dijo Lehner. "El resultado es una mirada más completa en lo que debería ser considerado variabilidad natural y lo que se puede atribuir al cambio climático."

Los resultados muestran que entre 2061 y 2080, los veranos en grandes partes del Norte y del Sur de América, Europa Central, Asia y África, tienen más del 90 por ciento de posibilidades de ser más cálidos que los incorporados ya al registro histórico, si las emisiones no han disminuido. Eso significa que prácticamente cada verano sería tan caliente como el más caliente hasta la fecha.

En algunas regiones, la probabilidad de veranos más calientes que cualquier otro en el registro histórico se mantiene por debajo del 50 por ciento, incluyendo Alaska, centro de Estados Unidos, Escandinavia, Siberia y Australia, aunque son zonas donde se dan grandes variaciones estacionales.

La reducción de las emisiones reduciría la probabilidad global de que los futuros veranos sean más calientes que cualquier otro en el pasado, objetivo que no se traduciría en beneficios repartidos de manera uniforme. En algunas regiones, incluyendo la costa este de EE.UU. y amplias zonas de los trópicos, la probabilidad se mantendría por encima del 90 por ciento, incluso si las emisiones se reducen.

Partes de Brasil, Europa central y el este de China verían una reducción de más del 50 por ciento en el riesgo de veranos más calientes que el registro histórico. Así, en zonas densamente pobladas, una gran proporción de la población mundial se beneficiaría de manera significativa de la mitigación del cambio climático.

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