Reducir el calentamiento global con geoingeniería, cada vez más cerca

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    Imagen de la NASA.
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El planeta se está calentando a un ritmo sin precedentes y reducir las emisiones de gases de efecto invernadero por sí solo no es suficiente para eliminar el riesgo. El año pasado, el acuerdo climático de París estableció el objetivo de mantener las temperaturas globales no más de 1,5 grados Celsius por encima de los niveles preindustriales, por lo que son esenciales las reducciones de emisiones.

Esfuerzos adicionales pueden reducir aún más los riesgos, como la drástica idea de la geoingeniería solar: inyectar aerosoles de sulfato que reflejan la luz en la estratosfera para enfriar el planeta. Los investigadores saben que grandes cantidades de aerosoles pueden enfriar significativamente al planeta; puesto que se ha visto este efecto tras grandes erupciones volcánicas, pero estos aerosoles de sulfato también llevan riesgos significativos.

El mayor riesgo conocido es que producen ácido sulfúrico en la estratosfera, dañando el ozono. Como la capa de ozono absorbe la luz ultravioleta del sol, la depleción de la capa de ozono puede conducir a un aumento de las tasas de cáncer de piel, daño ocular y otras consecuencias adversas para las personas

Los investigadores saben que grandes cantidades de aerosoles pueden enfriar significativamente al planeta

Ahora, investigadores de la Escuela de Ingeniería y Ciencias Aplicadas (SEAS) de Harvard, en Cambridge, Massachusetts, Estados Unidos, han identificado un aerosol para la geoingeniería solar que puede enfriar el planeta mientras que simultáneamente repara el daño al ozono, según revelan en un artículo que se publica en 'Proceedings of the National Academy of Sciences'.

"En la investigación de la geoingeniería solar, introducir ácido sulfúrico en la atmósfera ha sido la única idea que ha resultado atractiva hasta ahora", afirma el primer autor del estudio, David Keith, Profesor de Física Aplicada de SEAS y profesor de Políticas Públicas de la Escuela Kennedy de Harvard. "Esta investigación es un punto de inflexión y un paso importante para analizar y reducir ciertos riesgos de la geoingeniería solar", añade.

Reconsiderar qué partículas deben usarse en la geoingeniería solar

El miembro del equipo Frank Keutsch, profesor de Ingeniería y Ciencias Atmosféricas de SEAS y profesor de Química y Biología Química considera que esta investigación reconsidera fundamentalmente qué tipos de partículas deben usarse para la geoingeniería solar.

Las investigaciones anteriores se centraron en formas de limitar las reacciones perjudiciales para el ozono producidas por los aerosoles no reactivos. Pero Keutsch y Keith, junto con sus coautores Debra Weisenstein y John Dykema, adoptaron un enfoque completamente diferente, dirigiéndose a los aerosoles que son altamente reactivos.

"Siempre que se introducen superficies inicialmente no reactivas en la estratosfera, se producen reacciones que finalmente resultan en la destrucción del ozono, ya que están recubiertas con ácido sulfúrico", explica Keutsch. "En lugar de tratar de minimizar la reactividad del aerosol, queríamos un material que fuera altamente reactivo, pero de una manera que evitara la destrucción del ozono", relata.

Para evitar que los aerosoles dañen el ozono, las partículas necesitarían neutralizar el ácido sulfúrico, nítrico y clorhídrico en su superficie

Para evitar que los aerosoles dañen el ozono, las partículas necesitarían neutralizar el ácido sulfúrico, nítrico y clorhídrico en su superficie. Para encontrar esa partícula, Keutsch se centró en la Tabla Periódica y tras eliminar los elementos tóxicos y los metales exigentes y raros, el equipo se quedó con los alcalinos y los metales alcalino térreos, que incluyen carbonato de sodio y de calcio.

La calcita refleja la luz y contrarresta la pérdida de ozono

"Básicamente, terminamos con un antiácido para la estratosfera", señala Keutsch. A través de un extenso modelado de la química estratosférica, el equipo encontró que la calcita, un componente de la piedra caliza, podría contrarrestar la pérdida de ozono mediante la neutralización de ácidos emitidos por emisiones en la atmósfera, mientras que también refleja la luz y enfría el planeta.

"La calcita es uno de los compuestos más comunes que se encuentran en la corteza terrestre -detalla Keith--. Las cantidades que se utilizarían en una aplicación de geoingeniería solar son pequeñas en comparación con lo que se encuentra en el polvo superficial". Los investigadores ya han comenzado a probar calcita en experimentos de laboratorio que imitan las condiciones estratosféricas.

Pero Keith y Keutsch advierten que cualquier cosa que se introduce en la atmósfera puede tener consecuencias imprevistas. "La química estratosférica es complicada y no la entendemos al completo --reconoce Keith--. Hay formas en que este enfoque podría aumentar el ozono global, pero al mismo tiempo, debido a la dinámica del clima en las regiones polares, aumentar el agujero de ozono".

Los investigadores enfatizan que incluso si se pudieran reducir a niveles aceptables todos los riesgos asociados, la geoingeniería solar no es una solución al cambio climático. "La geoingeniería es como tomar analgésicos -pone como ejemplo Keutsch--. Cuando las cosas están realmente mal, los analgésicos pueden ayudar pero no abordan la causa de una enfermedad y pueden causar más daño que bien. Realmente, no conocemos los efectos de la geoingeniería. Por ello, estamos haciendo esta investigación".

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