¿Cómo afecta el cambio climático a los bosques tropicales de pantanos de turba?

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Una investigación muestra que los bosques tropicales de pantanos de turba, que una vez ocuparon grandes extensiones del sudeste asiático y otras áreas y que proporcionaron un importante 'sumidero' que ayudó a eliminar el dióxido de carbono de la atmósfera, no sólo han desaparecido rápidamente debido a los proyectos de desbroce y drenaje que abren paso a las plantaciones, sino por el cambio climático, que podría destruir potencialmente las turberas boscosas que permanecen sin drenar.

El resultado es que estos antiguos sumideros de carbono, que han sacado los gases de efecto invernadero de la atmósfera, son ahora fuentes de carbono netas, acelerando en su lugar el calentamiento del planeta. Los hallazgos se describen esta semana en la revista 'Proceedings of the National Academy of Sciences', en un documento del profesor de lnstituto Tecnológico de Massachusetts (MIT, por sus siglas en inglés) Charles Harvey, el científico Alexander Cobb y otros siete científicos del MIT y otras instituciones.

"Hay una gran cantidad de turba en el sudeste asiático, pero casi todo ha sido deforestado", dice Harvey, profesor de Ingeniería Civil y Ambiental que ha estado investigando esa región durante varios años. Una vez deforestada y drenada, la turba se seca y el suelo orgánico (que contiene carbono) se oxida y regresa a la atmósfera. A veces la turba expuesta puede en realidad atrapar fuego y arder durante periodos prolongados, causando nubes masivas de contaminación del aire.

Estos antiguos sumideros de carbono, que han sacado los gases de efecto invernadero de la atmósfera, son ahora fuentes de carbono netas, acelerando en su lugar el calentamiento del planeta

Las turberas tropicales pueden contener tanto carbono como la cantidad absorbida en casi una década de uso global de combustibles fósiles y se ha estimado que los incendios de turba en Indonesia en algunos años contribuyen a entre el 10 y el 40 por ciento de gases de efecto invernadero a la atmósfera como la quema de todos combustibles fósiles en el mundo.

Las turberas tropicales, a diferencia de las zonas templadas que están dominadas por el musgo esfagno, son boscosas con árboles que pueden elevarse a 150 pies (más de 45 metros), y los incendios de turba pueden activar incendios forestales que también los consume. La turba que se entierra y se comprime bajo tierra es el material que en última instancia se convierte en carbón.

Harvey y su equipo han encontrado uno de los últimos bosques de turba tropical no perturbados, en la nación de Brunei en la isla de Borneo. "Encontramos este sitio que todavía tiene crecimiento de turba --relata, explicando que en parte porque esa nación rica en petróleo ha sido capaz de resistir el atractivo económico del mercado de aceite de palma--. Es notable cuánto se están yendo en todas partes los bosques de turba".

Al estudiar este penacho no perturbado, los investigadores pudieron ver cómo funcionan las turberas en condiciones normales para proporcionar una base para entenderlas mejor a medida que cambian las tierras. "Si pudiéramos entender cómo estos bosques de turba realmente acumulan turba, tal vez podamos conservar algunos o regenerar los bosques de turba en tierras dañadas", plantea este experto.

Evolución hacia una topografía en forma de cúpula

Cuando los bosques de turberas se talan y drenan, el nivel freático en la zona disminuye, pero la mayoría de estas turberas

El equipo trabajó para obtener mediciones precisas en curso sobre las condiciones en la turbera, desde la capa freática hasta el dosel forestal. Cuando los bosques de turberas se talan y drenan, el nivel freático en la zona disminuye, pero la mayoría de estas turberas, según Harvey, están muy cerca del nivel del mar.

"A mediados del siglo, esa tierra puede perderse" debido al aumento del nivel del mar. La invasión de agua salada a las turberas que antes se habían saturado de agua dulce podía matar árboles y otras vegetaciones. Además, los cambios en los patrones de lluvias que pueden ocurrir como resultado del cambio climático --con lluvias más concentradas en las estaciones lluviosas y secas en lugar de distribuirse uniformemente-- podrían acabar con muchos de los árboles que dominan estas tierras.

El estudio reveló aspectos significativos de la forma y el crecimiento de las turberas que podrían ser importantes para evaluar los efectos futuros del cambio climático o los cambios en el uso de la tierra. Por ejemplo, encontraron que la turba forma cúpulas cuyo crecimiento es mayor en el centro y se estrecha hacia los bordes, lo que significa que, si se realizan mediciones de la acumulación de turba cerca del centro y se usan para extrapolar una tasa de acumulación global, esto podría resultar en una sobreestimación severa de la capacidad de esa zona de secuestrar gases de efecto invernadero.

El equipo obtuvo estos resultados construyendo un modelo cuantitativo sobre el balance de absorción de carbono (debido a la fotosíntesis) y la pérdida de carbono (debido a la respiración microbiana del suelo de turba). Cuando estos flujos están equilibrados, la turba está en equilibrio, ni creciendo ni disminuyendo.

La productividad fotosintética de los bosques de pantanos de turba es relativamente constante, pero la pérdida neta de carbono de la turba subyacente depende fuertemente de la profundidad de la capa freática, que sube y baja con la lluvia y la descarga de la turbera en los ríos. El nuevo estudio describe cómo las turberas evolucionan hacia una topografía específica en forma de cúpula que arroja agua a los ríos a una velocidad tal que la pérdida de carbono coincide con la absorción de carbono y la turbera alcanza una forma estable.

La cubierta superior está compuesta casi enteramente de una especie de árboles de 150 pies, conocida como 'Shorea albida', con otras especies con la mitad de esa altura que componen un segundo un dosel más bajo. Este experto afirma que esos árboles sembraron semillas hace dos años, pero nadie sabe con qué frecuencia lo hacen, y en algunas especies pueden pasar varias décadas entre los años productores de semillas, por lo que no hay manera de saber cuánto tiempo puede tardar para que estas turberas se expandan o regeneren.

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