El agua cálida y el viento podrían ser la explicación del deshielo glaciar en la Antártida

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    (Imagen: NASA/OIB)
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Un estudio de la NASA ha localizado los glaciares antárticos que más se aceleraron entre 2008 y 2014, y lo atribuye a una afluencia observada de agua caliente en la bahía donde se encuentran.

El agua estaba a temperaturas de entre una y dos grados centígrados más cálidas que las habituales en la zona, pero aumentó las velocidades de flujo de los glaciares hasta en un 25 por ciento y multiplicó la tasa de pérdida de hielo glacial entre tres y cinco veces, es decir, de dos a tres metros por año a diez metros.

Investigadores del Jet Propulsion Laboratory (JPL) de la NASA, en Pasadena, California, descubrieron que el agua más caliente fue impulsada hacia el área por los vientos asociados con dos patrones climáticos globales: La Niña y el menos conocido Modo Anular Austral (Southern Annular Mode, en inglés), que implica un cambio en la ubicación del cinturón de vientos que rodea la Antártida.

La aceleración de los glaciares duró de mediados de 2008 a 2012. Después de eso, se ralentizó, pero ha seguido fluyendo más rápido que antes de que llegara el agua caliente. El estudio se publica en la revista 'Earth and Planetary Science Letters'.

El agua estaba a temperaturas de entre una y dos grados centígrados más cálidas que las habituales en la zona

Los cuatro glaciares se encuentran en la Bahía de Marguerite, en el lado occidental de la Península Antártica. Antes de 2008, sus caudales y tasas de adelgazamiento (una medida de la pérdida de hielo) habían permanecido estables durante casi dos décadas, ya que la plataforma de hielo Wordie frente a los glaciares se derrumbó en 1989. El colapso rompió casi todo el frente flotante de los glaciares, dejando las partes que están conectadas a tierra en la roca madre.

"El hielo a tierra es una preocupación importante para el aumento del nivel del mar, ya que no ha contribuido al nivel del mar todavía", afirma la autora principal del estudio, Catherine Walker, del JPL, que dice que el hielo flotante ya ha hecho su contribución al nivel del mar.

Después de dos décadas de relativa estabilidad, la magnitud de la aceleración de los glaciares fue inesperada. Walker y el coautor Alex Gardner, del JPL, descubrieron el cambio examinando nuevos mapas de velocidades glaciares para todos los glaciares antárticos, creados este año por Gardner y sus colegas.

Los mapas se desarrollaron analizando los cambios en las imágenes de satélite de Landsat de año en año. Los conjuntos de datos anteriores habían dado una "instantánea" de un año de velocidades, centrada en una ubicación diferente, o tasas de cambio promedio en áreas mucho más grandes de la Antártida, oscureciendo los cambios de velocidad en el tiempo y el comportamiento de los glaciares individuales. "No creo que nadie pudiera haber visto esto antes de que estos nuevos mapas fueran desarrollados", concluye Walker.

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