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El cambio climático cambia la concepción de la agricultura en Etiopía

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  • cambio climático cambia concepción agricultura Etiopía
  • Las negligentes políticas del Gobierno y el cambio climático han impedido el correcto desarrollo del "embalse de África", argumentan expertos.
Minsait
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Decenas de miles de ganaderos etíopes se están viendo obligados, debido a la negligencia de las autoridades y al cambio climático, a reconvertirse a la agricultura en lo que supone la ruptura de un modelo de vida milenario, ahora en serio peligro por las malas políticas de distrubuición de agua y tierras y a las cada vez más frecuentes sequías en el país, cinco veces más probables que hace 60 años.

Organizaciones como Farm Africa están ayudando a los ganaderos a lidiar con esta transformación, que en muchos casos no supone un salto radical de una disciplina a otra, sino más bien un esfuerzo para diversificar su labor hasta convertirles en agropecuarios.

Mukulo Orgo es uno de los pastores que participan en los programas de Farm Africa. Orgo vive en Hamar, donde literalmente la mitad del ganado -- un millón y medio de los tres millones de cabezas pastoreadas -- murió durante la brutal sequía registrada entre 2015 y 2016.

Orgo perdió una veintena de vacas y una decena de cabras por una escasez que remató años de nefastas políticas hídricas del Gobierno etíope, al frente de un país donde solo un 42 por ciento de la población tiene acceso a un suministro estable de agua potable y solo un 11 por ciento tiene acceso a un suministro de agua para higiene. Y esto no sucede en un país "seco": Etiopía es considerada el "embalse de África", con más de 70 millones de hectáreas de tierra cultivable de las cuales solo se cultivan 12 millones.

El país está plagado de casos de sobrepastoreo, excesivos impuestos y falta de infraestructura. Las autoridades son incapaces de controlar el flujo migratorio entre el país y el norte de Kenia (donde la situación de sus pastores es la misma) y se les acusa de alimentar las tensiones étnicas al alquilar, a precios irrisorios, millones de hectáreas de terreno a inversores extranjeros, aniquilando el sueño de la autosuficiencia.

"La reciente introducción de plantaciones a gran escala", rezaba un informe publicado en 2014 por el Oakland Institute, "ha imposibilitado el acceso a una amplia extensión de tierras para el ganado y devastado a comunidades étnicas, como los suri, que las usaban".

Etiopía es considerada el "embalse de África", con más de 70 millones de hectáreas de tierra cultivable, de las cuales solo se cultivan 12 millones

El informe responsabiliza además a la comunidad internacional, al Banco Mundial concretamente, de contribuir indirectamente al "desarrollo coercitivo" del país. El Gobierno designa selectivamente a los receptores de la ayuda económica, en una "atropellada estrategia" discriminatoria.

Muchos expertos mantienen que la ganadería sigue siendo una opción viable pero las condiciones idóneas para el desarrollo parecen cada vez más lejanas de alcanzar. No hay tierras, no hay agua y no hay asistencia veterinaria.

Las políticas del Gobierno ignoran el nomadismo y apuestan por una cultura sedentaria en parte también por problemas de seguridad. Como indica el profesor Argaw Ambelu, de la Universidad de Jimma, las autoridades sospechan del fenómeno de la trashumancia porque temen que los pastores usen sus viajes para entregar armas a los rebeldes.

Si a esto se le suma la transformación económica de Etiopía, que con el paso del tiempo ha ido cediendo tierras de pastoreo a sus proyectos industriales -- en particular el azúcar -- todos estos factores suponen un ataque constante contra un modo de vida que ha unido a cientos de generaciones, y el cambio climático ha sido el remate a esta situación.

Una transición difícil

El director del proyecto de Farm Africa, Negusu Aklilu, reconoce a la Fundación Thomson Reuters que "los cambios no son fáciles, pero no hay más opción". Por eso es importante abrir a los ganaderos un espectro de opciones, no solo al cultivo de vegetales, sino a otras actividades, como la apicultura o la industria maderera.

Si todo va bien, para el mes próximo casi 70.000 pastores habrán conseguido diversificar en algún modo sus ingresos. Reciben de Farm Africa materiales para el cultivo, como herramientas de mano o bombas de agua, y estudian irrigación y economía para distribuir su producto. Orgo ha recibido un cuarto de hectárea para cultivar y dar de comer a sus dos esposas y a sus siete hijos, con los produce unos 850 kilos de tomates y cebollas al año.

Con los beneficios, Orgo ha comprado una vaca y planea expandir su negocio vendiendo azúcar y aceite. Otros, como Turimi Turga, han abrazado el cambio para escapar de la violencia que acompaña actualmente al pastoreo. "Antes, cuando había sequía, nuestros abuelos viajaban unos kilómetros y cogían agua. Ahora nos estamos matando a tiros", lamenta.

Turga es una de las más de 30 mujeres que cultivan su propia parcela al lado de la de Orgo, que destaca entre todas las demás por la existencia de la única acacia en kilómetros a la redonda. Allí, las mujeres han aprendido a emplear un sistema de irrigación por goteo, una técnica que requiere de la ayuda de los profesionales del sector. También se contempla la instalación de bombas de agua por energía solar.

Es posible, indicó el año pasado el director de la oficina de Riego a Pequeña Escala del Ministerio de Agricultura, Elias Awol, transitar de un sistema agrícola dominado por las lluvias a uno más estable, atemporal, para aumentar la productividad.

"Podemos regar más de diez millones de hectáreas de tierra en Etiopía", declara convencido al portal All Africa. A la espera de que se concreten estas políticas, Turga todavía se recuerda a sí misma como una pastora, aunque hace dos años que no tiene ganado. La sequía de 2016 mató a sus quince animales.

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