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La escasez de agua y la llegada de la época de lluvias provoca una situación crítica en Nigeria

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Un total de 33 niños han muerto en el campamento para desplazados internos que hay en la localidad nigeriana de Bama, en el estado de Borno (noreste), debido a la "crítica" situación humanitaria por la llegada masiva de nuevos desplazados a causa de las operaciones militares y de la pobreza en sus comunidades de origen, según ha informado este viernes Médicos Sin Fronteras (MSF).

Desde el pasado mes de abril, más de 10.000 personas han llegado a la escuela secundaria de ciencias de Bama, reconvertida en campamento para desplazados internos, la mayoría en malas condiciones de salud. Sin embargo, este aumento de la población no se ha traducido en un refuerzo proporcional de los servicios que ofrece, incluidos los sanitarios, ha denunciado MSF en un comunicado.

En julio, este colegio público de Bama alcanzó su capacidad máxima, 25.000 personas. "Unas 6.000 están durmiendo al aire libre sin ninguna protección frente al calor, las lluvias y los mosquitos. La gente no tiene ni siquiera los utensilios básicos para cocinar y no hay agua disponible en cantidades suficientes para cubrir las necesidades mínimas", ha contado Katja Lorenz, representante de MSF en Abuya.

Lorenz ha indicado que "muchos niños ya estaban en malas condiciones antes de su llegada y las precarias condiciones y el escaso acceso a la atención sanitaria han deteriorado su estado". Así, entre el 2 y el 15 de agosto han muerto 33 niños menores de cinco años, una cifra "alarmantemente alta" teniendo en cuenta el número total de niños menores de cinco años" que hay en Bama, unos 6.000.

Muchos niños están gravemente desnutridos y sufren complicaciones médicas, por lo que necesitan una asistencia sanitaria urgente e intensa, ha señalado MSF. Además, ha advertido de que la situación podría empeorar por el débil estado en el que se encuentran ante la llegada de la época de lluvias, durante la cual proliferan la malaria y enfermedades diarreicas.

Actualmente el único hospital de Bama no está funcionando, por lo que los niños enfermos tienen que viajar hasta Maiduguri, la capital estatal, para recibir tratamiento médico y muchas familias de Bama no se pueden permitir el coste del traslado y, aunque puedan --apunta MSF--, los centros especializados en nutrición están saturados. Así, MSF tuvo que remitir entre el 1 y el 12 de agosto a 26 pacientes a su propio hospital pediátrico en Maiduguri.

"A pesar de la presencia de las agencias del Gobierno y de las organizaciones humanitarias en Bama, la salud y el estado nutricional (de sus habitantes) se ha ido deteriorando hasta llegar al actual punto crítico", ha dicho Lorenz. "Se deben tomar medidas urgentemente para garantizar unas condiciones de vida dignas (...) y la atención sanitaria, para los desplazados internos y para la población local, debe reforzarse cuanto antes", ha reclamado.

En este contexto, MSF puso en marcha el 16 de agosto un servicio para niños menores de cinco años con desnutrición aguda, así como cuidados pediátricos para pacientes menores de 15 años con malaria y otras enfermedades, en unas instalaciones con capacidad para 30 camas. No obstante, ha subrayado que se trata solo de una respuesta de emergencia efectiva a corto plazo.

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