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India, a punto de morirse de sed

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  • India, punto morirse sed
  • El rápido crecimiento de la población y una mala gestión del agua, junto a la contaminación de la misma, factores clave.
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En India el agua se está agotando. El país está llamado a ser el más poblado del mundo antes de que acabe esta década y contará con 1.800 millones de habitantes para 2050 al ritmo actual, pero sus fuentes de agua no aumentan al mismo ritmo que crece su población, de hecho están disminuyendo, lo cual amenaza con convertirse en la gran pesadilla para el Gobierno indio.

Consciente de ello, el Instituto Nacional para Transformar India (NITI, por sus siglas en inglés) acaba de publicar un Índice Compuesto sobre Gestión de Agua en el país con el que busca potenciar una gestión más responsable del 'oro líquido' gracias a un mejor conocimiento de la situación en la que se encuentran los distintos estados y los recursos disponibles.

Las aguas subterráneas representan en torno al 40 por ciento del suministro de agua en el país, pero se están agotando a ritmos "insostenibles", según el informe. Las proyecciones auguran que para 2030 el 40 por ciento de los indios no tendrán acceso a agua potable. En la actualidad, el 75 por ciento de los hogares no cuentan con agua potable, mientras que en las áreas rurales el 84 por ciento no tiene acceso a agua por tuberías.

Las fuentes de agua de India no aumentan al mismo ritmo que crece su población

Para 2020, la previsión es que 21 ciudades indias, entre ellas Nueva Delhi --la capital--, Bangalore, Chennai y Hyderabad, se quedarán sin agua subterránea, lo que afectará a unos 100 millones de personas.

Los datos del índice no son nada alentadores. Actualmente, 600 millones de indios se enfrentan a problemas elevados o extremos de acceso a agua y unos 200.000 mueren cada año por un acceso inadecuado a agua potable. Para 2030, según el documento, la previsión es que la demanda de agua sea el doble que el suministro disponible, lo cual, además del impacto que tendría en cientos de millones de personas, podría traducirse en una eventual pérdida del 6 por ciento del PIB.

El informe oficial reconoce que la falta de cooperación a nivel federal y entre los estados es una tarea pendiente en el país. Según el mismo, más del 60 por ciento de los estados consiguen resultados por debajo del 50 por ciento en lo que gestión de agua se refiere, principalmente los situados en el cinturón agrícola del norte y el este y entre los estados del noreste y el Himalaya.

Paradójicamente, entre los estados que hacen una mejor gestión figuran algunos de los que se han visto más seriamente golpeados en los últimos años por la sequía, como Gujarat, Madhya Pradesh, Andhra Pradesh o Karnakata, lo que demuestra que allí donde se están realizando acciones correctivas se están consiguiendo resultados, según el NITI.

Más preocupante es sin embargo el hecho de que los estados donde la gestión es peor albergan en torno al 50 por ciento de la población y son el granero de India. Entre ellos figuran Uttar Pradesh, Bihar, Rajastán, Haryana y otros más en los que viven 600 millones de personas y que suponen entre el 20 y el 30 por ciento de la producción agrícola del país, por lo que podría haber "un significativo riesgo para la seguridad alimentaria" en el futuro.

Contaminación del agua

Pero además de la falta de agua, India se enfrenta a un problema añadido: la contaminación. El 70 por ciento del agua está contaminada, lo que sitúa el país en el puesto 120 de 122 entre los que peor calidad de agua tiene.

Uno de los motivos de la contaminación es la defecación al aire libre, una práctica que realizan unos 522 millones de indios, de ahí el que, según el Banco Mundial, el 21 por ciento de las enfermedades transmisibles en el país estén relacionadas por el consumo de agua insegura y la falta de prácticas de higiene. Esto se traduce en que más de 500 niños menores de 5 años mueren al día por diarrea.

La mala gestión de las aguas residuales también contribuye a ello. El 80 por ciento de estas aguas fluyen directamente a los cursos de agua, que suponen entre el 15 y el 20 por ciento del agua potable que se consume en el país. Según la Junta de Control Central de la Contaminación, el 63 por ciento de las aguas residuales urbanas terminan en los ríos sin haber sido tratadas previamente.

Los vertidos industriales incontrolados son otro factor clave. De acuerdo con los datos publicados por el Gobierno en 2017, 275 de los 445 ríos del país están contaminados. Entre estos ríos figura el Ganges, considerado sagrado por los hindúes. El río, el tercero más caudaloso del mundo, encabeza la lista de los más contaminados a nivel mundial. Otros ríos que bañan algunas de las principales ciudades del país, como el Yamuna en Nueva Delhi o el Mithi en Bombay, también presentan altos niveles de contaminación.

Las aguas subterráneas representan en torno al 40 por ciento del suministro de agua en el país, pero se están agotando a ritmos "insostenibles", según el informe

También las aguas subterráneas, que suponen el 80 por ciento del agua potable en India, están contaminadas por las aguas residuales, la basura, los vertidos industriales y el uso de pesticidas en la agricultura. En muchos casos, las industrias depositan sus desechos en vertederos o depósitos, desde los que las sustancias tóxicas se filtran a los acuíferos, según la Junta Central de Aguas Subterráneas.

Los lagos del país están siguiendo la misma suerte y están igualmente contaminados por los vertidos de aguas residuales y de las industrias. Sin embargo, para muchos indios, tanto ríos como lagos son su única fuente de agua, que siguen consumiendo pese a que no sea apta para el uso humano.

Crecimiento descontrolado de las ciudades

El crecimiento acelerado de la población de India, junto a la urbanización desmesurada y sin planificar de las ciudades del país también han jugado un papel esencial en la actual crisis de agua a la que se enfrenta el país. En muchas urbes, se ha construido en los cursos de los ríos, obstaculizando el cauce de las aguas, así como en las llanuras inundables en las estaciones de lluvias.

El resultado ha sido trágico en algunos casos. En diciembre de 2015, en Chennai las intensas lluvias caídas excedieron la capacidad de su río, el Adyar, y afluentes, provocando inundaciones que se cobraron la vida de casi 300 personas además de destruir miles de viviendas y negocios y de paralizar el aeropuerto, parte del cual está construido en el cauce, lo que supuso pérdidas de miles de millones de dólares.

Diez años antes, en julio de 2005, las lluvias del monzón más intensas de lo habitual provocaron una tragedia similar en Bombay, la capital financiera del país, en la que murieron más de 900 personas. El río Mithi había visto alterado y obstruido su cauce a su paso por la ciudad por los vertidos de basuras, la construcción de barrios de chabolas en sus orillas --los famosos 'slum'-- además de por el aeropuerto. En esta ocasión, la coincidencia con la marea alta hizo que el río se desbordara.

Otra de las tareas pendientes en India, donde la agricultura representa el 80 por ciento del consumo de agua, es un uso más responsable de la misma en este ámbito. La extracción abusiva por parte de los agricultores del agua de los acuíferos para regar sus terrenos está haciendo que estos se agoten en muchas partes del país.

Pero para que la agricultura del país siga creciendo al ritmo necesario para alimentar a su población, hay que mantener su irrigación. En este sentido, los expertos apuestan por sistemas más eficaces, empezando por aumentar la capacidad de almacenamiento y transporte del agua, habida cuenta de que las lluvias en India se concentran en unos meses determinados del año, y por técnicas más avanzadas como el riego por goteo.

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