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Especies exóticas invasoras (Bivalvos). Detección y control

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Sobre la Entidad

Technoymar Soluciones
Empresa especializada en la gestión de proyectos y soluciones en control de Especies Exóticas Invasoras Acuáticas mediante procesos biológicos y ecológicos.
Bentley Systems
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Este artículo lo escribo con el sentimiento de un ciudadano común y no como el CEO de Technoymar Soluciones. Por tanto, emplearé una terminología que se haga fácil de digerir, dado que el asunto, por lo que venimos observando desde hace años, no es materia de interés social y lo que es peor, de escaso interés oficial, en relación a las características y gravedad del tema. El problema del que trato en las líneas siguientes, ocasiona daños y pérdidas por valor de 134.000 millones de euros en USA. Brasil, otro país gravemente afectado, estima los daños en 39.000 millones. En España, sólo tenemos datos aislados, poco rigurosos y opacos. Pero sin duda, por las características geográficas, hidrológicas, ambientales y meteorológicas, de nuestro país, las pérdidas no son menores.

Desde hace una veintena de años, tenemos noticias de ciertos fenómenos que vienen produciéndose en España y para los cuales, al parecer no tenemos respuesta. Hemos podido leer en la prensa generalista, alguna noticia aislada sobre las especies exóticas invasoras. La fuente suele ser una organización ecologista o un organismo local.

En los sitios web de nuestros organismos oficiales encargados de preservar el D.P.H., podemos ver secciones que tratan como mayor o menor continuidad y medios, el fenómeno. En Internet, existe una ingente literatura sobre este asunto e infinidad de espectaculares imágenes. Me refiero a las especies exóticas acuáticas, unas invasoras y otras no. Mejillón cebra, almeja asiática, caracol del barro, entre otras, pertenecen al primer grupo.

Noticias de todo color y tonalidad. Cada uno, según la intención del artículo, vaticina un desenlace fatal o de gravísimas consecuencias. Otros, no sabemos el origen de tales asertos, proponen que sea la naturaleza la que se encargue de reconducir la situación. Otros han propuesto incluso, dejar sin agua los embalses durante 10 o 15 días. Aquí lo realmente preocupante no son las opiniones, que también, sino las acciones u omisiones.

¿Nos hemos preocupado de conocer, informarnos o calcular el alcance que tendrá en nuestro hábitat acuático de superficie y subterráneo, la cantidad de toneladas de productos químicos, tóxicos y venenos que se han vertido y se siguen vertiendo, sobre nuestras aguas continentales durante estos años, con la finalidad de acabar con el problema?

Y todo esto por la ingenua (¿?) idea de intentar, vanamente, controlar estos diminutos invasores, en el caso del mejillón cebra -solo 30 mm- cuando son adultos. ¿Porque digo lo de ingenua idea ?

Baste una ojeada para comprobar que, en apenas 18 años, lo que se suponía un asentamiento en un embalse situado en Tarragona, ahora es una invasión en toda regla. No me gusta emplear esta palabra para tratar este asunto. Pero no se me ocurre otra más adecuada cuando sabemos con certeza que, al menos el 30% de los reservatorios, naturales o artificiales de nuestro país se encuentran colonizados por estos organismos. Hemos constatado que, en Brasil, uno de los campos de nuestro trabajo, se han producido avances del mejillón dorado de 230 kms en  ¡sólo un mes!

Cuando hemos conseguido erradicar enfermedades endémicas fatales y conseguido prolongar la vida del ser humano y alcanzar una calidad de vida más que aceptable, al menos en el primer mundo, resulta que no sabemos resolver un problema que, si no mata, está causando muy serios problemas a sectores estratégicos como son la energía eléctrica, el riego o el agua de beber, entre otros.

Nunca hemos visto tanta batería de tecnología, productos químicos y artefactos con resultados tan poco satisfactorios. Y seguimos empeñados en la misma: tratar el efecto y no la causa.

Sabemos de dónde vienen, cómo viven, se reproducen, se alimentan, como se mueven. Y… ¿no hemos conseguido controlarlos?

Preocupados seriamente por este asunto y el compromiso de nuestra organización con soluciones tecnológicas respetuosas con el medio ambiente acuático, hace dos años, decidimos ocuparnos con detenimiento sobre este fenómeno. Y como iniciamos el proceso? Trabajado en la dirección contraria. Esto no fué estrategia, fue sentido común.

No voy a detallar aquí, la complejidad del trabajo desarrollado durante estos dos años. Lo que si voy a decir es que la base de nuestro trabajo ha sido poner en la mesa lo observado y tratar de resolver, con sentido común, paciencia y perseverancia, la esencia del problema: Llegar hasta el origen.

Si hemos conseguido bajar hasta la Fosa de las Marianas (11 km) para observar y conocer mejor la vida abisal y otros fenómenos subacuáticos, cómo no íbamos a poder llegar hasta una profundidad máxima de 60 metros, en un embalse, presa lago, laguna o balsa, para detectar y poder controlar a un organismo, que, cuando juvenil, se fija en una superficie y de ahí no se mueve el resto de su vida.

Cómo detectarlos, calcular el tamaño, cuando controlarlos, qué método utilizar para eliminar exclusivamente esta especie sin afectar otros seres vivos habitantes del ecosistema acuático, cómo no contaminar la masa de agua con el tratamiento de control y posteriormente retirar los restos, de las nuevas colonias (no olvidemos que estas especies reorganizan sus asentamientos cíclicamente). Y lo que suponía el reto mayor, como hacer esto sin que las empresas y usuarios afectados no tuviesen que invertir en equipos, materiales o implementos, agravando de este modo los costes aplicados a problemas enquistados y que se constituyen como fijos en la economía de la empresa.

Si alguien esta imaginando que estoy relatando un artículo sobre ciencia ficción o un esperanzador sueño, va mal encaminado.

El Remote System For The Prevention and Control of Invasive Exotic Bivalves, en su acrónimo RSPC-IEB, es la consecuencia de sinergias tecnológicas que, aplicadas bajo un mismo paraguas de interés y objetivo entre varias empresas, unas nacionales y otras extranjeras, se ha conseguido un método práctico, inocuo y de bajo coste que cambiará, en un futuro inmediato, el  concepto de control en este tipo de actuaciones.

Sólo hemos echado mano de la ciencia, la tecnología existente y el conocimiento humano que, cuando es correctamente aplicado, proporciona logros para la sociedad y nuestro entorno.

En próximas fechas, expondremos los avances de este trabajo que fue iniciado hace 2 años y que ahora, en su recta final, ya podemos adelantar los detalles del mismo.

Vamos a demorar aún unos meses para ponerlo en el mercado pero les avanzo que, esta vez hemos podido, de momento, superar el tópico y que, quizá con razón, se nos ha adjudicado: ¡Que invente ellos!

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02/04/2018 · 76 1

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